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Martes, 31 de Marzo de 2020

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César Andrade, exlíder de los Latin Kings: "Cuando entré me dijeron que tenía la oportunidad de ser alguien"

"King Manaba", como le conocían, llegó a ser la mayor autoridad en España de la banda, pero su paso por la cárcel lo impulsó a replantear esta agrupación como un ente cultural

César Andrade y Carles Feixa en los estudios de Radio Barcelona-Cadena SER

César Andrade y Carles Feixa en los estudios de Radio Barcelona-Cadena SER / Cadena SER

"El Rey. Diario de un Latin King" es la crónica de tres viajes: el viaje de César Andrade (King Manaba) a su pasado migrante, inca, rey y preso. El viaje del antropólogo Carles Feixa (King Book) al encuentro de los reyes y reinas latinos de Cataluña y, por último, el viaje de ambos a la comprensión de las formas de vida de esa nación transnacional que es la Almighty Latin King and Queen Nation (ALKQN). El libro es el fruto de múltiples conversaciones a lo largo de 15 años, desde su primer encuentro en 2005, con ocasión de una redada en una casal juvenil de Barcelona, hasta hoy. Un viaje a través de un arduo proceso de legalización, proyectos culturales en busca de visibilidad, la experiencia en la cárcel y, al fin, la ansiada libertad.

Migrante, rey y latino, su historia es la de un joven pandillero que un día tuvo que abandonar su país para sobrevivir. Curtido en la clandestinidad, ha luchado por conseguir la legalización en Cataluña de la organización a la que pertenece, y lo ha conseguido. Hoy sigue trabajando por la integración, mostrándose orgulloso de sus hermanos, de su corona y lo que él llama su nación. La tuya, César, ha sido una vida muy dura… ¿De todos los capítulos que has vivido el más difícil fue la cárcel?

Bueno, si. Fue una etapa muy difícil que pude pasar dentro de la prisión. Pero bueno, gracias a Dios pude superarla. Se puede decir que no tengo ninguna deuda con la sociedad. Estoy libre y limpio.

Has cumplido lo que la sociedad te impuso mediante esa condena ¿Cómo o por qué llegas a la cárcel?

Fueron unas circunstancias un poco difíciles para mí. Pasaba un tiempo de necesidades económicas y personas me ofrecieron llevar droga, y lo hice. Lamentablemente tuve que rendirles cuentas a las autoridades y así paso. Me cogieron y tuve que pasar casi 5 años en prisión.

Cinco años en la cárcel no son pocos…

No, no son pocos, pero también aprendes a ver las cosas de otra manera. Fue un tiempo de reflexión, de pensar un poco en lo que quieres el día de mañana para tu futuro. Gracias a ese tiempo pude salir con más fuerza, un poco más inteligente y con ganas de poder superarme también.

¿De dónde a dónde llevabas la droga?

De Barcelona a Canarias

¿Te pillaron en Canarias?

Si, señor

Por ser Latin King creo que te metieron en el módulo de máxima seguridad ¿No?

Hubieron unos policías que me dijeron: “Bueno, ¿cómo quieres que te llamemos, César Andrade o King Manaba?”. Yo les digo: “Mira, yo no he venido no como colectivo, sino algo individual. O sea, cometí el error individualmente. Prefiero que me llamen César Andrade”. Pero no les importó mi opinión y me metieron en un módulo de máxima seguridad durante casi más de un año, donde no podía tener contacto con otros presos.

Me tuvieron, supuestamente, con psicólogos para ver si se daban cuenta que yo era una persona normal. Al final resultó que no era como ellos se imaginaban, un despiadado, delincuente y pandillero, como muchas veces sale en la prensa. Al final, me dieron la oportunidad de poder salir a un módulo donde yo pueda estudiar, asistir a cursos y tantas cosas.

¿Alguna paliza te dieron creo, no?

Bueno, como todo ¿No? Al principio sí. Lo redacto en el libro. Soy una persona que me gusta ser sincera. Y sí, cuando yo entré me robaron los zapatos, pero luego, no sé por qué, conocí a alguien ahí que pertenecía a los Latin Kings y que no conocía yo. Era una persona muy respetada en ese módulo y el hizo que me devolvieran los zapatos y otras cosas más.

Tu dices que la sabiduría y el conocimiento de “la nación” Latin King salen de la prisión ¿Lleváis la cárcel en vuestro origen?

En sí, “la nación” se funda fuera, en las calles, pero la literatura, en verdad, nuestra enseñanza, surgen en prisión. Es donde realmente uno tiene un poquito más de tiempo para poder escribir y reflexionar y hacerse poeta también. Pero bueno, son un grupo de hermanos que deciden, dentro de prisión, hacer lo que para nosotros llamamos nuestro “King manifesto constitución”, nuestras leyes. Y mira, tampoco es que habla para contradecir las leyes del país o las leyes de la sociedad. Habla como para seguir un ejemplo ¿Me entiendes? Y enseñar a los jóvenes algo positivo.

Tal y como lo cuentas da la impresión de que, a los Latin King, la calle os hace malas personas y la prisión os convierte en buenas

No, no. Yo creo que la calle es según como tu decidas. Muchas de las personas, de los jóvenes, que tomamos la decisión de pertenecer a agrupaciones juveniles, queremos estar en los espacios públicos, pero porque a lo mejor no tenemos esa oportunidad de pasar tiempo con nuestros padres o estar envueltos en casales juveniles. No la tienen, entonces buscan como refugio a las agrupaciones juveniles.

Han habido hermanitos o han habido personas que no pertenecen a la agrupación que entran a prisión y cuando salen, salen a lo mejor hasta peor. Eso creo que es cuestión de cada una de las personas, cada uno toma su propia decisión.

Estamos hablando con César Andrade o King Manaba, es el líder Latin King y coautor del líder ‘El rey: diario de un Latin King’. Es una asociación, no sé si llamarla banda… Yo sé que la palabra banda a ti no te gusta.

Bueno, si le dices que es una banda musical, me gustaría (Risas)

Bueno, no es precisamente musical… Agrupación callejera, llamémoslo así, que nace en Chicago en la década de los 60, luego de ahí paso a Nueva York y desde Nueva York a toda Latinoamérica. En tu caso, César, dime de donde provienes y ¿Cómo entras en contacto con ellos? ¿Cómo acabas siendo uno de ellos?

Provengo de Ecuador. Tengo 43 años. Provengo de una ciudad que se llama Manabí, en Ecuador, que es la costa. Y, pues, ingresé en el 95, y un 21 de abril del 96, un hermanito me da la oportunidad de ser coronado como Latin King, o sea, ser parte miembro de los Latin King.

¿Esa ceremonia conlleva violencia de algún tipo?

No te voy a mentir, antes, al principio, cuando yo entré, sí. Tuve que recibir unos ejercicios físicos, tienes que hacer algún tipo de demostración para que puedas ser parte de los Latin King, pero bueno… Como explico en el libro, al inicio tu no tienes los escritos, la literatura, que llamamos nosotros. Entonces, tu eres un poco ciego de lo que realmente “la nación” quiere para ti como persona, como rey. Muchas personas a lo mejor adulteran todo eso y entonces te enseñan cosas malas al principio. Pero luego, con el tiempo, tu te das cuenta que todo lo que te han dicho tu ya lo ves y lo lees en lo que está escrito de “la nación” y cambias ya de opinión y dices “bueno, realmente no es lo que a mi me estaban enseñando”. Creo que todo el mundo merecemos una oportunidad de esas.

Porque es una “nación”, vosotros la denomináis así porque tiene su propia Constitución, su propia biblia y sus propias leyes…

Si, tenemos nuestras propias leyes, como tu mismo lo dices, tenemos nuestra Constitución. Pero no con esto quiere decir que nosotros no respetemos las leyes del país. Desde un principio, cuando nosotros emigramos, somos conscientes de que tenemos que ser respetuosos con la comunidad, con la sociedad y más con las leyes del país donde vivimos

En tu caso, ¿Qué demostración tuviste que hacer para que te aceptaran?

Tuve que hacer muchas actividades, también tuve que pelearme con otras agrupaciones. No voy a mentir, todo eso lo viví en Ecuador. Pelearme con muchas personas, con otros grupos, tenía que liderar a un grupo reducido de gente para ir a hacernos respetar en las calles, para limpiar las calles. Y luego ya me dieron la oportunidad. Y ahora en la actualidad ya hace más o menos 15 o 18 años desde que estoy aquí y mi mente cambió totalmente. Deseché todo eso que viví en el pasado para vivir una nueva vida, como está escrito en la literatura.

¿Tu qué veías en los Latin Kings cuando estabas fuera? ¿Qué te atraía de ellos?

Me atraía un poco eso de tener ese poder que te da el grupo, ese liderazgo que te meten en la cabeza. Yo no me sentía nada, me sentía una persona más, y cuando yo iba a entrar me dijeron que tenía la oportunidad de ser alguien, de ser líder, de ser importante y de buscar respeto también en las calles. Esas cosas fue lo que me llamaron la atención al principio. Yo entre con esa mentalidad, pero, claro, después van pasando los años y es lógico que tu vayas también madurando y viendo las cosas de otra manera.

¿Y no te daba miedo la violencia?

No, porque ese era nuestro día a día de vivir. No tenía miedo, yo creo que ni a la muerte le teníamos miedo. Es algo que a nosotros nos inculcaban nuestros líderes en ese tiempo. Nosotros si tenemos que morir, moriremos por nuestros colores, por “la nación”, pero moriremos orgullosos de eso. Ahora los tiempos van cambiando y ahora es diferente ¿Sabes?

Esta pregunta te va a resultar un poco rara, pero ¿Tus padres que te decían?

Mis padres nunca estuvieron de acuerdo. Mi madre hace un año falleció y mi padre hace dos años también falleció, pero ellos en verdad nunca estuvieron de acuerdo. Siempre era una lucha continua conmigo, ellos sufrían mucho. Pero bueno, la idea era que yo quería demostrarle a ellos escribiendo este libro que se pueden vivir cosas malas en el pasado, pero que también se puede uno redimir para el presente y para el futuro. Quería enseñárselos a ellos, pero bueno, este libro va dedicado a ellos.

¿Tu llegas a España como Latin King en 2000 – 2001?

Si, llego a España en el 2003

¿Qué te encuentras en España? ¿Encontrabas, por ejemplo, maltrato hacia los latinos?

En general no, tampoco puedo generalizar que haya habido maltrato. Pero si casos específicos de que había personas que si maltrataban psicológica o físicamente a los latinos. Pero en un principio, cuando yo vine, no vine con la intención de querer seguir en los Latin King. Quería seguir siendo parte de un sentimiento, pero no quería seguir formando capítulos o haciendo lo que nosotros llamamos “la organización”, o sea, “la nación”.

¿Sabes que alguno de los términos que usas me recuerdan un poco a la mafia italiana?

Bueno, algunas veces me lo han preguntado, porque nosotros tenemos un líder que el padre es italiano y su mama era americana.

¿Hay un código de comportamiento interno? ¿No?

No, pero no tiene nada que ver con la Mafia. Muchas veces nos hacen parecer que tenemos las mismas ideologías, pero si tu lees nuestra literatura, nuestra Constitución, no dice nada de eso.

¿Se puede salir de ser Latin King? ¿No hay impedimentos por parte de la banda?

Si, incluso mucha gente siempre pregunta: “Oye, pero hay gente que dice que ha salido y ha salido mal, que te buscas enemigos”. Mucha gente habla cosas que no son. Realmente puede salir, firmas un documento donde tú te comprometes a no revelar las cosas que nosotros hacemos y decimos y tranquilamente te puedes ir y ya está.

Hay muchos prejuicios, y lo sabes de sobra, sobre vosotros. También hay hechos que se pueden constatar si tiramos de hemeroteca. La prensa ha publicado que algunos reyes Latin Kings, por ejemplo, se han otorgado el derecho de mantener relaciones sexuales con mujeres del grupo solamente porque son reyes. Me gustaría que me hablaras un poco del papel de las mujeres en una organización como la vuestra.

En primer lugar quiero, en ese sentido, desmentir que los reyes tengamos que acostarnos con las mujeres. Por ejemplo, la madre de mi hijo fue primero Latin Queen y ella no tuvo que acostarse con nadie, porque yo creo que ningún hombre o su pareja aceptaría que se acueste con otra persona. Yo casi conviví con ella 17 o 18 años y en ningún momento paso eso. Son, a lo mejor, casos aislados, individuales, que a lo mejor pasarían o no, pero cuando yo estuve de líder aquí nunca paso, no dejaba que sucedan… No sé, a mis espaldas no lo sé…

Tu has sido la persona con más autoridad dentro de los Latin Kings en España ¿Tu vida ha corrido peligro por eso en algún ocasión?

Bueno, he recibido amenazas, pero ni siquiera por la gente misma latina. Si he tenido contacto o han habido tipos de agresiones con otras agrupaciones juveniles, pero, gracias a Dios, se pudo controlar porque se hizo un trabajo de mediación aquí en Barcelona con los Mossos de Esquadra y los líderes de otras agrupaciones como los Ñetas, los Black Panthers, los BBP, los Trinitarios, y se llego a un acuerdo de no agresión en las calles.

Claro, porque están los Ñetas, la Mara Salvatrucha, los Black Panthers… Hay tantas bandas… ¿Vuestra relación con ellas cual es ahora mismo?

Mira, recientemente coincidí con un líder de los Black Panthers y nosotros tenemos una amistad no tan profunda, pero es una relación personal que tenemos. Él respeta lo mío y yo respeto lo de él y así tiene que ser porque cada uno tiene su propia ideología y hay que saber respetar y saber compartir los espacios públicos.

En agosto de 2006 la Generalitat catalana legaliza a los Latin Kings y os convierte en una asociación cultural ¿Tú como viviste aquel momento?

Cuando habla de legalizar nosotros nos ponemos a pensar “es que nosotros no éramos ilegales”. Había muchas personas que son españoles, que tienen doble nacionalidad, muchos hermanitos que son catalanes. O sea, no hablamos de legalizar algo que se ha declarado ilegal. Nosotros formamos una asociación juvenil para poder integrarnos a la sociedad catalana.

Mira a ver si recuerdas esto que te voy a poner, escucha:

[Nuestro trabajo siempre ha sido el mismo: enseñar a que nuestros jóvenes escojan el camino que, realmente, a ellos les debe convenir. En este caso, que sea productivo para ellos, como puede ser, por ejemplo, que en el futuro puedan ser profesionales…]

Esto es el 10 de junio de 2008 ¿Lo recuerdas?

Me parece que si, fue en el parlamento de Cataluña.

Si, compareciste como vicepresidente de la asociación cultural de reyes y reinas latinas. Ahí tus padres estarían orgullosos ¿No?

Bueno, si. A ver, cuando las cosas salían bien pues se sentían orgullosos, pero cuando estuve en prisión ellos se dieron cuenta y ahí como que ya no se sentían orgullosos.

Tu aquí explicabas tu proyecto sobre cómo sacar a los jóvenes de la calle ¿No?

Si, la idea era eso, hacer que ellos ocupen los espacios públicos porque yo creo que para eso están. La idea era esa.

Fíjate que ha pasado mucho tiempo desde el 2008, yo creo que la mayor parte de la audiencia que está escuchando esta entrevista seguramente le cuesta asociar los términos Latin King con una asociación cultural, así que te toca a ti explicarnos lo que hacéis para conoceros mejor.

Nosotros realizamos talleres a los jóvenes, talleres formativos, pero claro, nosotros los realizamos con profesionales, nosotros no lo hacemos porque no somos profesionales. Acudimos, por ejemplo, a FEDELATINA. En el proyecto en que yo estoy ahora trabajando como asistente de investigación, en el proyecto TRASGAN, ellos nos dan la oportunidad de realizar talleres de mediación de conflictos y otros más talleres. Entonces, a ellos los invitamos para que participen y si puedan obtener el conocimiento necesario para poder en algún momento dado hacer lo que tengan que hacer en las calles, o sea, evitar los conflictos.

Creo que está junto a ti Carles Freixas, que es catedrático de Antropología Social por la Universidad de Barcelona y es coautor de ese libro ‘Diario de un Latin King’ ¿Cómo estás Carles? Buenos días… ¿La idea del libro cómo surge?

Bueno es un largo recorrido de 15 años. Inicialmente, tenía que ser fruto del proyecto de investigación que me encargó el Ayuntamiento de Barcelona en 2005 cuando había esa situación de conflicto a raíz de la muerte de Ronny Tapias a la salida de un instituto. Y cuando conocí a César Andrade en una situación algo peculiar que se narra en el libro (una redada policial), pues ya surgió la idea de publicar un libro. Inicialmente, debía ser un libro “instant book”, momentáneo, con su experiencia de la legalización, y bueno, han pasado 15 años. Por distintas circunstancias no se pudo producir en ese momento, pero, gracias a ello, es un libro que creo que da todas las miradas. No solo se habla de lo positivo, tampoco solo de lo negativo, de la cárcel, hay distintas visiones, un recorrido más profundo. Yo lo comparo siempre con el vino, no es un vino joven que sabe bien, pero que enseguida el gusto se acaba, sino que es un vino madurado en barrica y que, con 15 años, ha tomado su sabor y su gusto y su olor más profundo y más original.

Lo que pasa con los Latin Kings, yo se lo dije antes a César, a uno le vienen a la mente determinadas escenas y determinados comportamientos. Yo supongo que tú te enfrentarías a esto también con tus propios estereotipos y tuviste que superarlos ¿No?

Obviamente cuando yo llegué no sabía, no confiaba del todo en ellos. Ellos tampoco confiaban en mí, como contaba en el libro, pensaban que era un policía o un periodista y eso de entrada provoca una cierta desconfianza, pero nos tiramos a la piscina porque yo también tenía experiencias previas en México y en otros lugares que había investigado. Sabía que la imagen criminalizadora de los jóvenes de la calle, de los jóvenes, normalmente, de ambientes subalternos populares no siempre corresponde con la realidad. Después te encuentras personas normales que a veces, no puede negarse, algunos han sufrido situaciones de exclusión que les han conducido a cometer actos contra la ley, pero en la mayoría de las ocasiones se trata de personas que quieren progresar, que han visto un proceso migratorio complicado, que es lo que estudiamos hace 15 años. Esa masa de jóvenes latinoamericanos que llegaron en plena adolescencia separados de sus familias, de sus madres que habían emigrado antes y que se encontraron de repente aquí abandonados, solos, y estos grupos juveniles de la calle pues les acogieron. Ahí enseguida me di cuenta que los Latin Kings no eran un mafia. Si que había jóvenes que habían cometido delitos y que a veces se peleaban en la calles, pero que tenían un enorme potencial de acción social y cultural que durante unos años la cosa funciona.

Tu eres un especialista en bandas latinas y llevas estudiándolo mucho tiempo. Después de todo ese análisis y estos años, ¿tu crees que emplear mano dura para luchar contra ellas es eficaz? ¿Funciona?

Es evidente que no, el caso centroamericano lo demuestra. Cuando solo se hace la mano dura no solo no se resuelve el tema, sino que se vuelve algo endémico. Tampoco estoy propugnando la impunidad o la mano blanda, ni mucho menos. Se trata de que cuando se comete un delito se castigue con el Código Penal, pero no ese proceso que ha habido de criminalización desde la reforma del Codigo Penal de 2010 donde la figura del grupo criminal y organización criminal prácticamente solo se aplica a bandas latinas, se ha aplicado a muy otros grupos de extrema derecha. A veces, cuando uno lee el Código Penal, pues eso encaja más que con las bandas latinas con partidos políticos que han tenido también casos de corrupción imputados y jamás a nadie se le ha ocurrido pensar que son organizaciones criminales porque siempre hay en estos grupos personas que abusan de su poder y que incumplen con la normativa.

A ti te gusta usar la palabra “banda”, también, ¿no?

Así es, y de hecho, en el parlamento a veces se usa ese término para descalificar al otro. Son siempre los otros la banda, nosotros nunca somos la banda. En la universidad, lo confieso, siempre lo he dicho y la gente se ríe, pero también hay bandas. Seguro que hay facciones y luchas por el poder. Si hicieran las mismas escuchas telefónicas que hacen a las pandillas en la universidad o en otras instituciones seguramente encontrarían cosas que tendemos a proteger, a ocultar: abusos de poder, tráfico de influencias, etc.

Y en otros ámbitos, no solamente en la academia…

La diferencia es que estos jóvenes pues vienen de ambientes regulares, tienen muy poco poder, muy pocos recursos económicos. La gran diferencia con la Mafia, que antes comentabas, es que no tienen dinero.

Ni tampoco es lo que buscan, yo creo ¿No?

No, buscan empoderarse porque están marginados en muchos ámbitos de la vida y en la llamada banda, la agrupación juvenil de calle es el único lugar donde les dan una identidad y les reconocen como propios. Y si eso, que es lo único que tienen, se lo negamos, ¿pues que les queda? Les quedan pocas cosas más.

César, tu hablabas antes de como entraste en contacto con los Latin Kings en tu Ecuador natal… A ese chaval de 15 años que ahora mismo se los está pensando ¿Le recomendarías hacerlo?

Si el tiene una educación adecuada, claro que si ¿por qué no? Porque yo te hablo de eso hace casi 25 años, pero en la actualidad ya los Latin Kings están activos de otra manera, integrados allá en Ecuador también realizando actividades. Ya la mayoría de jóvenes que entran lo hacen para ser serviciales a la comunidad, a la sociedad en sí.

Me da la sensación, leyendo un poco tu libro, que te cuesta reconocer las cosas de las que te arrepientes. Sabes que te arrepientes, pero no te gusta verbalizarlas

Bueno, pero por algo lo escribimos ahí en el libro. Están ahí matizadas, no tengo por que ocultarlo. A nadie nos gustaría recordar algo que hayas vivido en el pasado malo, pero están ahí, viven ahí, viven presentes en mí y siempre vivirán en mi, pero como una mala experiencia. Creo que también esas malas experiencias me han servido para ser alguien ahora en la actualidad porque si a lo mejor no hubiera pasado nada de lo que ha pasado tampoco estuviera ahora aquí.

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