Sábado, 15 de Agosto de 2020

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El mito de la barriga cervecera: "Es como echarle la culpa al pan"

"La barriga puede ser a base de chorizo o a base de cerveza. Muchas de las barrigas son por falta de moverse", señala Jesús Román Martín, nutricionista y portavoz del Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida

El mito de la barriga cervecera está muy consolidado en la calle. Algunos, más modernos y estupendos, le suelen llamar curva de la felicidad (por aquello de la buena vida), pero lo normal es que si el bajo vientre abulta alguien te lo toque y te recuerde que empinas la jarra o la pinta.  La ciencia ha derribado en infinitos estudios este mito. La barriga tiene que ver con diferentes modelos de fisilogía, con la genética , la alimentacion y , sobre todo, con hábitos de vida poco saludables.

Los aportes calóricos de la cerveza son bajos y no modifica la composición corporal ni provoca daños metabólicos. Solo, si es con alcohol, el exceso puede provocar otros efectos nocivos, pero como los de otra bebida que tenga alcohol. También influyen en las curvas no deseadas los alimentos que ingerimos con una cerveza. 

“Una caña de cerveza tiene 45 calorías por cada 100 mililitros”, explicaba en 'Hoy por Hoy' Jesús Román Martín, nutricionista y portavoz del Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida, quien asegura que el problema no está sólo en el consumo de cerveza, sino que también se puede deber a lo que comes para acompañarla.

"La barriga puede ser a base de chorizo o a base de cerveza. Muchas de las barrigas son por falta de no moverse", señala Román Martín, que incide en que es "como echarle la culpa al pan".

Hay otras causas que tienen que ver con la barriga como la edad y el género. No todas las barrigas son iguales, depende de su eres hombre o mujer, o de la edad. A partir de los 35 años, el metabolismo se hace más lento y se complica la quema de calorías.

El acumule de grasas no es igual en mujeres que hombres, por lo general. Las mujeres acumulan más en caderas y muslos. Los hombres más en la cintura, lo que les acerca más a esa barriga que se llama cervecera. El origen del mito se relaciona con el tipo de fisiología británica y sus hábitos de consumo. Grandes cantidades de cerveza acompañadas de ingesta de comidas muy rica en grasas saturadas. Es más, de la cerveza se destacan más aspectos positivos que negativos. Con un consumo moderado, son interesantes sus aportes de ácido fólico, hierro, calcio y vitaminas, algunas de ellas muy beneficiosas para el cerebro.

“Tomarse una cerveza al día es saludable, pero hay que caminar más”, explica Raquel Marín, neurocientífica, Catedrática de Fisiología en la Universidad de la Laguna, quien incide en la importancia de llevar una vida más sana y en la que la dieta sea equilibrada. 

Por otra parte, Raquel señala que el alcohol aumenta el apetito, para lo que da algunos consejos, como evitar hincharte a comidas altas en grasas o beber a sorbitos. 

"La cerveza dice que tiene antioxidantes, pero también tiene compuestos azufrados, que relacionado con las bacterias del intestino provoca flatulencias", finaliza la neurocientífica.

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