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Lunes, 25 de Mayo de 2020

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El mes que lo cambió todo

Hoy el mundo, en suspenso, aguarda a saber cómo será mañana. Y sobre todo cuándo. Cuándo es mañana

Este será el último viernes de marzo, que es el mes en que ha cambiado todo. Parece irreal asomarse ahora a aquello que nos preocupaba hace sólo unos pocos días.

Hace exactamente un mes teníamos los primeros casos y pese a tenerlo aquí nos parecía todo muy lejano. Aquel mundo era otro mundo el 27 de febrero.

Estábamos en el debate catalán, los presupuestos o un chico que gritaba Estefanía. Hace un mes y una época. No lo sabíamos, pero en esos días se estaba produciendo en España un contagio masivo. No lo sabíamos, pero ya moría gente por coronavirus. Eso lo supimos luego, cuando le hicieron la autopsia a los primeros muertos. Aquel jueves, hace exactamente un mes, en este país en el que se han contagiado 40.000 personas se habían contagiado once

Los periodistas nos preguntábamos si no estaríamos hablando de más del virus si moría más gente por la gripe tras el primer muerto local. Aquel 27, Fernando Simón dijo que esta no es una enfermedad banal. Que puede que provocara incluso alguna muerte.

Al empezar marzo, Italia tiene 80 muertos. La primera muerte en España se produce el día 3. No hace ni un mes que la guardia civil patrullaba casa por casa un barrio de Haro, en la Rioja, para asegurar el confinamiento.

Lombardía queda confinada. Milán vacía. El agua de Venecia, limpia. 16 millones de personas confinadas. Hoy lo está un tercio de la humanidad. Ni un mes ha pasado. España va pasando fases

Se cierran colegios en Madrid, en La Rioja, en Vitoria y Labastida. Se celebran conciertos, ARCO, partidos de fútbol. El mítin de Vox en Vistalegre. Y las manifestaciones del 8 de marzo.

Para el día 10, los muertos son ya 600, tantos como hubo ayer en un solo día. Hay debate en Valencia por Las Fallas. Se suspenden. Luego vendrá Sant Jordi. Y la Semana Santa. Y todo lo demás. El 11 de marzo, hace apenas 16 días la declaración de pandemia de la OMS,  que tiene claro por dónde pasa la solución: test. Eran los días en que a Trump el virus aún le parecía poca cosa. Muy contagioso, pero bajo control.

Hace 16 días teníamos en España mil muertos. 7.000 contagiados. Luego la curva, el pico, los epis. Las bolsas de basura. Todo aquello que sonaba tan lejano. Hasta que todo se congeló y nos quedamos en casita. De pronto, los ERTEs, las colas, el papel higiénico. El desasosiego. Pero también los grupos de WhatsApp, las videollamadas. De pronto y a la vez, el miedo y los aplausos, los ánimos en los balcones.  Un pesimismo individual, a veces, y una resistencia colectiva.

A un metro de distancia, o sin salir, hemos buscado otras maneras de estar más cerca. En los discursos, la guerra. El lenguaje de la guerra. De pronto, los saludos sin saludar. Y las despedidas sin despedida. Desde entonces, la vida en las ventanas y en los balcones. De pronto un mundo nuevo. Los camiones del ejército portando féretros en Italia, el ejército ruso cruzando Italia, el palacio de hielo de Madrid, el hospital en IFEMA, las calles vacías... como si fuera verdad de nuevo aquello que escribió Zweight del mundo de ayer. Literalmente, el mundo de ayer. Hoy el mundo, en suspenso, aguarda a saber cómo será mañana. Y sobre todo cuándo. Cuándo es mañana.

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