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Domingo, 31 de Mayo de 2020

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No hagan el ridículo

Sabemos que nadie tiene ninguna certeza en estos tiempos, ni los que están al frente de la gestión de la crisis, ni los que critican a los que están al frente con un "nosotros ya lo sabíamos" permanenete en la boca

Tercera semana de confinamiento. Hoy empieza la prórroga y el confinamiento es más estricto todavía. La parálisis productiva es casi total, solo se mantienen los servicios esenciales, aunque todavía hoy nos va a dar para leer el decreto que el Gobierno no ha hecho público hasta cerca de la medianoche. Los que se acostaron sin saber que tienen que hacer hoy tienen un tiempo para averiguarlo y volver a casa si no son esenciales.

Como si se hubiera colgado un gran cartel sobre el país, cerrado casi del todo. El estrés en la economía ya es total. Lo denuncian los empresarios pero lo sienten ya en primera persona miles de ciudadanos que al confinamiento suman la pérdida del trabajo, temporal o definitiva. Nada es seguro en estos días, ni el tiempo durante el que permaneceremos encerrados, ni como será la vuelta a la normalidad, ni el futuro de nuestros empleos, ni los cursos escolares de nuestros hijos.

Nos quedamos encerrados en casa con una disciplina que también dice mucho de los bulliciosos mediterráneos: cuando apelan a nuestra solidaridad podemos olvidarnos de los mucho que nos gusta la calle. Nos pidieron que nos encerraramos y lo hemos hecho, que no trabajaramos y algunos no han tenido más remedio.

Sabemos que nadie tiene ninguna certeza en estos tiempos, ni los que están al frente de la gestión de la crisis, ni los que critican a los que están al frente con un "nosotros ya lo sabíamos" permanenete en la boca. Nadie lo vio venir y nadie sabe como se acaba la historia. Lo único que podemos pedirles, desde nuestro confinamiento, es que no hagan el ridículo político, porque como andamos sobrados de tiempo nos damos cuenta de todo, que tenemos mucho rato para pensar.

A mi ayer me dió tiempo de aprenderme casi de memoria esta reflexión del filósofo Emilio Lledó en 'El País': "Debemos estar alerta para que nadie se aproveche de lo vírico para seguir manteniéndonos en la oscuridad y extender más la indecencia. Sobrecoge ver el poder que tienen sobre nosotros ciertas personas disparatadas, pues un imbécil con poder es algo terrible".

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