La vida normal
Habremos visto en este confinamiento muchas series y películas, con sus giros imprevistos de guion, y al menos resulta que lo más incierto acaba siendo aquello que llamábamos vida normal

Madrid
Cuando uno se pregunta cuántas semanas van de confinamiento es que van varias semanas -esta es la cuarta- y en este tiempo extraño que se mide en "hasta cuándos" y "ya se acabas", la ministra portavoz, María Jesús Montero, ha dejado caer una fecha y un concepto. El concepto: la vida normal. ¿Qué será, y sobre todo, cómo será la vida normal cuando pueda ser? Había una pista en esa frase de María Jesús Montero que luego matizaron otros ministros: la vida normal, dijo, de manera controlada.
De manera muy controlada. Controlada porque no se podrá ir a todas partes como antes. Por el control de los teléfonos móviles preguntaron también al ministro de Jusitica en esa entrevista en Hora 25. E hizo este símil con los padres que controlan a los hijos.
La vida normal. Es curioso cómo nos ha cambiado la pandemia. La normalidad siempre fue un eslógan muy plano para cualquier campaña. Un político normal tenía poca venta si no tenía carisma, ironía. De Rajoy se reían cuando decían que ofrecía normalidad, que le gustaban las cosas normales.
La gente normal. Y ahora la normalidad se ha vuelto una ambición. Mírennos: la mayoría tendría que estar de vacaciones, el cole no sabe cómo será el regreso, la vuelta será incierta en muchas empresas. Nos contaba Meana el debate en el fútbol, símbolo de la vida normal. Habremos visto en este confinamiento muchas series y películas, con sus giros imprevistos de guion, y al menos resulta que lo más incierto acaba siendo aquello que llamábamos vida normal.




