Sábado, 16 de Enero de 2021

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coronavirus | reportaje

Sus vecinos les piden que se marchen de casa por ser sanitarios o por trabajar en un supermercado

Debido a la estigmatización de ciertas profesiones durante la pandemia, algunos trabajadores reciben notas de sus vecinos pidiéndoles que se vayan 'por el bien de todos': conocemos sus historias en la Cadena SER

La pandemia del coronavirus está generando un fenómeno desagradable e indeseable: la estigmatización. Ésta puede surgir ante el miedo a lo desconocido, al diferente o al enfermo potencialmente contagioso, lo que se traduce en alejamiento, xenofobia y demás actitudes lamentables. Precisamente sobre la estigmatización que está surgiendo a raíz del COVID-19 -como surgió con la peste, la lepra, la gripe española o la gripe aviar- trata un blog que firman un grupo de médicos y sanitarios en el diario 'Público'. Ricardo Campos es uno de los firmantes, además de ser médico oftalmólogo del Hospital General Universitario de Valencia y fue secretario general del Ministerio de Sanidad.

Ricardo Campos cuenta que cuando la población china en España, alertada por lo que estaba sucediendo en Wuhan, utilizaba mascarillas para prevenir el contagio, "había miradas de desconfianza entre el quienes estaban comprando en el supermercado". Ahora, dice Ricardo, parece que esta tendencia se ha invertido y desconfiamos de quienes no llevan mascarillas o guantes.

Muchas veces la estigmatización la sufren médicos, basureros, trabajadores de supermercados o las enfermeras. "Son personas que están arriesgando su vida en primera línea y no cobran salarios estratosféricos", defiende Ricardo. Sin embargo sostiene que "estas situaciones son lamentables pero minoritarias".

La historia de Jesús Monllor

Jesús, un médico residente en el Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, sufrió un episodio de estigmatización por parte de algún vecino. Jesús trabaja atendiendo a los enfermos de coronavirus y un día al llegar a casa se encontró con una nota en su puerta que decía: “Hola vecino. Sabemos de tu buena labor en el hospital y se agradece, pero debes pensar también en tus vecinos: aquí hay niños y ancianos. Hay lugares como el ‘Barataria’ donde están alojando a profesionales. Mientras esto dure, te pido que lo pienses”.

La madre de Jesús, indignada, compartió la nota en redes y ahora se ha hecho viral. Lo positivo de esto es el grandísimo apoyo que Jesús está recibiendo y que este comportamiento insolidario sólo representa a una parte insignificante de la sociedad.

Jesús cuenta que al leer la nota sintió rabia y tristeza porque en el hospital ponen en riesgo su salud para curar a quienes están enfermos de coronavirus. Sin embargo, explica que el mal rato que pasó al ver la nota "e ha borrado tras recibir todo el apoyo; me siento muy arropado y feliz".

La nota no estaba firmada, pero Jesús ha recibido el apoyo del resto de vecinos de su bloque porque alguien, también anónimo, puso una nota que decía: "Aquí vive un héroe". Con esto Jesús quiere creer que quien escribió la nota lo hizo "cegado por el miedo a contagiarse" y hace hincapié en que este tipo de actitud "es sólo un punto muy negro, las acciones positivas son mucho más".

La historia de Miriam Armero

Por desgracia, algo similar le ha ocurrido a una trabajadora de un supermercado de Cartagena, Miriam Armero, quien recibió una nota de sus vecinos en la que le pedían que, "por el bien de todos", se fuese de su casa.

Su hijo de diez años encontró la nota dirigida a ella donde le explican que han visto que trabaja en el supermercado y "no quieren más riesgos". Miriam, por su parte, ha escrito otra nota a sus vecinos donde pide "más empatía en lugar de tantos aplausos a las ocho". Además explica que ella se expone cada día al virus y sufre sabiendo que pone en peligro a sus hijos, a los que, cuando llega a casa, no da un beso hasta que no se desinfecta completamente. Además, en su nota Miriam recuerda a sus vecinos que gracias a su trabajo, ellos pueden comer cada día.

La historia de Leo

Leo dio positivo por coronavirus el 23 de marzo. Él es enfermero en un centro de salud de la comunidad de Madrid y al contagiarse decidió quedarse aislado en su casa. Un vecino, "con el que mantenía una relación cordial", se preocupó por él al ver que no salía desde hacía una semana y Leo le contó que tenía el COVID-19. Poco después su puerta apareció rociada de lejía.

Este acto de acoso, que están sufriendo varios trabajadores de la comunidad de Madrid, sorprendió a Leo por partida doble. El sanitario lo cuenta: "Un amigo venía a traerme la compra y cuando voy a abrir la puerta encuentro unas manchas en el suelo. Salgo fuera y veo que han rociado el pomo, la cerradura y la mirilla con un líquido que parecía lejía". Más asombro vino después cuando Leo preguntó al vecino que conocía su contagio si sabía algo y confesó que fue él quien atacó su puerta. Precisamente ese vecino se ofreció a hacer la compra por Leo cuando éste le contó que se había contagiado.

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