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Domingo, 31 de Mayo de 2020

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Cinco razones para ver 'La unidad', el contundente thriller policial de Movistar

La serie creada por Dani de la Torrre y Alberto Marini retrata la lucha contra el terrorismo yihadista

El equipo de 'La unidad' en su lucha contra el terrorismo yihadista

El equipo de 'La unidad' en su lucha contra el terrorismo yihadista / MOVISTAR

El crecimiento de la ficción española tiene un buen exponente en 'La unidad’, el ambicioso proyecto de Movistar se confirma como una de las series de la temporada. La producción creada por Dani de la Torre y Alberto Marini retrata con realismo, pulso y crudeza la lucha contra el terrorismo yihadista en España. Lo hace desde la óptima del departamento policial encargado de esta misión, la de llegar siempre antes y evitar que se materialicen los atentados. Tantos los responsables de la ficción como muchos actores han conocido de primera mano esta labor y han tenido contacto con agentes que, por primera vez, han colaborado contando sus experiencias, tanto profesionales como personales. Nathalie Poza encabeza el reparto de este thriller frenético con un nivel de producción extraordinario. Rodado en varias localizaciones de España, Francia y Nigeria, la serie se acerca a todas las caras del terrorismo con rigor y precisión. La actriz encarna a la jefa de esta unidad policial, un grupo discreto que valora el trabajo en equipo y huye de cualquier heroicismo. Le acompañan intérpretes como Marian Álvarez, Luis Zahera o el argentino Michel Noher. Os damos cinco buenas razones para verla:

1.- Héroes en la sombra y realismo documentado

Dani de la Torre y Alberto Marini realizaron un largo y minucioso proceso de documentación durante casi dos años en las oficinas de Canillas de esta unidad antiterrorista. “La razón de ser de la serie es tener esta oportunidad. Ha sido, no solo una experiencia como guionista, sino también en lo personal impresionante. Hemos podido conocer a los profesionales que tienen como trabajo diario defender a la ciudadanía del terrorismo y aún así tienen su vida ordinaria todos los días”, explica el guionista.

Ambos acompañaron a la Policía en alguna operación y mantuvieron largas conversaciones sobre su día a día y la experiencia de un trabajo que exige discreción y mucha coordinación. “Por la parte policial, desde que entramos le dijimos tanto a Movistar como a la Policía que no íbamos a hacer ningún spot promocional. Hemos tenido una libertad total para contar lo que hemos visto, para ir al punto de vista que nosotros libremente escogimos. Tuvimos toda la colaboración, toda la ayuda, incluso la policía nos animaba a contar a cosas que nosotros teníamos dudas”, explica De la Torre.

La cantidad de material recolectado les enfrentaba al reto de armar y construir un relato delicado que se acercara con realismo a todas las partes. "El miedo era a no lograr el equilibrio. Se retrata el mundo policial pero también el mundo terrorista, con muchos frentes abiertos en muchos países y lugares, con diferentes culturas, con una religión diferente… Queríamos ser respetuosos, sobre todo con los musulmanes. Aquí no contamos nada sobre ellos ni se habla de ellos, hablamos solo de terroristas yihadistas. Utilizan la religión para sus fines, pero igual que el ultracatolicismo u otras sectas del mundo. Queríamos retratas a ambas partes sin caricaturizarlas ni justificarlas. Mostrar de dónde vienen, basados en personajes reales, y ver la evolución de estos chicos que llegan a atentar. También era importante mostrar cómo un atentado en Las Ramblas se puede organizar en Sri Lanka o en Bali, cómo puede tener tanta repercusión la captura de un terrorista en tantos países. El reto era que fuera creíble, que te creyeras a los personajes en Nigeria o Siria, acercar al espectador a un mundo que se mueve antes de que sucedan las cosas”, añade el director.

El resultado es un thriller trepidante alejado de clichés ni héroes prefabricados. “Es una serie de mucha acción, tiene violencia, es muy realista, pero también nos asomamos a personas que existen, eso es lo atractivo. No es una ficción sobre una policía imaginada y una trama entretenida sin más. Todo lo que ocurre en esta serie está basado en anécdotas reales. Es escalofriante lo verdadera que es la serie”, aporta Nathalie Poza. “El éxito de esta unidad policial radica en su absoluta inexistencia. Cuanto menos se sepa de su labor, ahí radica su éxito. Es muy difícil cuando no hay premios, no hay aplausos por lo que haces y cobras poco, cómo es posible que te puedas dedicar a una profesión tan oscura, tan peligrosa, tan truculenta”.

Michel Noher, actor argentino que comanda algunos de los operativos contra los terroristas en la serie, valora la precisión para dibujar a todos los personajes en base a esas experiencias directas con agentes. “A un héroe se le exige algo que a veces no es humanamente posible. En cambio, a alguien necesario se le deben brindar los recursos para poder llevar a cabo su labor. En ese sentido, nos responsabiliza a todos. Creo que hoy en día, con esto que está pasando con el coronavirus en todo el mundo, se está reviendo la importancia del Estado y la importancia de dónde se colocan los recursos”. Esta relectura con la situación actual fija otra de las claves de la serie, su capacidad para abrir tramas latentes, desde la injerencia política, las trabas burocráticas, las maniobras de los servicios de inteligencia o la falta de recursos.

2.- Un nivel de producción y dirección extraordinario

El despliegue técnico y visual de la serie es apabullante. Pocas veces se ha visto en la ficción seriada española una nivel de producción así. O al menos que luzca tan bien en pantalla. En colaboración con Vaca Films, el rodaje en numerosas localizaciones nacionales e internacionales (Madrid, Galicia, Girona, Melilla, Málaga, Lagos y Makoko (Nigeria), Perpignan y Toulouse (Francia), unido a la pericia de Dani de la Torre para transmitir el nerviosismo y la tensión de las operaciones policiales son un cóctel medido que no da tregua al espectador. “Se nota en la serie y a la hora de rodar, cuando uno tiene todas las facilidades y todos los medios, uno hace siempre mejor trabajo”, admite Marian Álvarez.

La realización, no obstante, marcada por un ritmo ágil y frenético, planos aéreos y persecuciones, encuentra un extraño sosiego en la intimidad del hogar. Extraño porque la vida de estos personajes está marcada por su labor profesional pero, en ciertos momentos, asumen y enfrentan la cotidianidad de sus relaciones.

Imágenes de Boko Haram en Nigeria / MOVISTAR

 3.- Interpretaciones y casting de actores y actrices de origen árabe

Como el reloj preciso que funciona esta unidad, el reparto también logra representar un cuerpo diverso, con matices en cada personaje, sin caer en estereotipos. Las conversaciones con los agentes reales han permitido trazar diferentes perfiles profesionales y personales complejos y realistas. El liderazgo y tenacidad del personaje de Nathalie Poza, el trabajo minucioso de Marian Álvarerz, la pasión obsesiva de Michel Noher o la capacidad de coordinación de Luis Zahera. Todos asumen y reivindican un trabajo en equipo que se basa en la discreción y la colaboración.

Pero además del trabajo de los personajes protagonistas, uno de los puntos fuertes de la serie es el casting de los actores y actrices de origen árabe. La selección de los intérpretes, a cargo de Eva Leira y Yolanda Serrano, aporta credibilidad y una visión poliedrica de las distintas caras del terrorismo yihadista, de los policías infiltrados o de los agentes que colaboran en esta unidad. Hay actores profesionales, como Hamid Krim, Moussa Echarif, Fariba Sheikam -de origen persa- o Amina Leony, y también nuevos descubrimientos que han accedido a ponerse delante de la cámara.

“El trabajo que hacen estos actores es increíble. Concretamente a Hamid Krim le conocía porque hice ‘Malas temporadas’ con él hace muchísimos años, es un grandísimo actor. Me consta que ha colaborado en el guion, ha trabajado mucho con los que no eran actores… Y tienen una verdad que es escalofriante lo que hacen. Creo que tiene mucho que ver con que lo tienen pegado a la piel, es su pueblo, es una realidad que les duele profundamente y lo han hecho desde un lugar muy complicado porque es muy fácil que sean estigmatizados, es muy fácil ponerles de malos. En esta serie hay momentos en los que podemos llegar a entender qué es lo que hace que a un chaval se le pueda meter en semejante lío, echando a perder toda su vida, la de su familia, su futuro, por un fanatismo, unas manipulaciones, una religión mal entendida… Está tan bien contado que se te encoge el corazón muchas veces. Porque están muy conectados con su historia. Hubo momentos en que le pregunté a las directoras de casting, a Eva y Yolanda, por algún actor, y me dijeron, por ejemplo, que no era actor, que era cocinero y trabajaba en Barcelona. No te puedes creer los resultados que han obtenido. Para mí es una parte maravillosa de la serie y estoy muy contenta de que se haya tratado con tanta delicadeza”, valora Nathalie Poza.

Uno de los ideólogos del ataque terrorista / MOVISTAR

4.- Equilibrio en las tramas

La serie sortea uno de los grandes escollos de este tipo de thriller policiales que se interesan por la parte profesional y personal de los personajes. El temor de que estas últimas tramas ralenticen o entorpezcan el desarrollo de la acción. La naturalidad en la integración de las vidas privadas y el estudio de las consecuencias de su dedicación en sus relaciones fluye en coherencia durante los capítulos. “Se dedican a evitar tragedias terroristas y luego vuelven a casa y tienen a sus hijos, sus parejas, sus relaciones… Hemos descubierto a personas ordinarias que hacen una labor extraordinaria, pero no dejan de ser personales normales y corrientes. Hemos descubierto que no son policías atormentados, que actúan por su cuenta, o personajes oscuros. Son más cercanos al vecino de al lado pero tienen una labor más peculiar y además se mueven en perfecta coordinación y unidad entre ellos. La gran sorpresa aquí, no es solo que nos hayan contado todos los detalles de su labor, sino que se hayan abierto también como seres humanos. Cómo viven el fracaso, el miedo o cualquier tipo de situación”, revela Marini.

“Más allá de que es su deber, les gusta mucho lo que hacen, les gusta ir a trabajar, les apasiona ver cómo logran desarmar un atentado, cómo llegar antes todo el tiempo. Llegan a su casa y siguen pensando en eso, puede sonar el teléfono en cualquier momento, pero más allá de que suene o no, es la pasión lo que los tiene conectados con su trabajo. En ese sentido, se acerca mucho a quien elige el oficio de la actuación”, añade Michel Noher. El contacto con los agentes se ha mantenido en muchos casos durante estos meses, como en el caso de Nathalie Poza. “El otro día lo hablaba con la policía que sería mi alter ego, charlábamos de cómo llevábamos el confinamiento y le dije que estaría descansando. Su respuesta fue: los malos no descansan. Y me dieron escalofríos, mientras nosotros estamos pensando en el coronavirus, esto sigue ocurriendo y hay quien está velando por nuestra seguridad minuto a minuto. Eso es lo que más me impresiona”.

Luis Zahera y Nathalie Poza, en un momento de la serie / MOVISTAR

5.- Representación femenina

El último de los desafíos delicados que asume la serie es el retrato de las mujeres en un departamento con mayoría de hombres. Los personajes de Nathalie Poza o Marian Álvarez no están definidos por su condición de mujer, sino por su capacidad profesional, pero sí incluyen las renuncias y debates a los que se enfrentan para conciliar su vida personal y laboral. “Es policía pero es una mujer. Y tiene los mismos dilemas que cualquier mujer. Llega a cierta edad y todo el mundo se plantea tener familia o pareja. Por el hecho de ser policía no significa que no sigas viviendo una vida. Cuando conocí a una inspectora jefe de verdad me sorprendió porque estuve hablando con ella de este tipo de cosas. Ellos tenían también mucho interés en saber de nuestra profesión. La imagen de mujer policía siempre nos la hemos llevado a un lado masculinizado, y ella es muy femenina, jovial, alegre… Estábamos hablando en una conversación sobre conciliar, ella tiene dos hijos, yo también, y de repente nos vimos hablando de cómo hacíamos todo eso con lo que teníamos que viajar. Y es eso lo que quiere enseñar la serie, que son personas como cualquier otra y que tienen los mismos dilemas. Las mujeres siempre nos enfrentamos a los mismos dilemas, tanto en su profesión como en la mía, el hecho de tener hijos significa parar, es algo que tienes que meditar porque aparcas tu vida profesional. Está bien que se vea este debate. Por desgracia también me contaba que como mujer tiene que demostrar tres veces más que los hombres para llegar al mismo puesto. Está bien que se vea que este problema pasa en todos los estamentos y profesiones”, explica Marian Álvarez.

Marian Álvarez y Fariba Sheikam, en una de las misiones en Melilla / MOVISTAR

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