¡Cómo se enfadan los señorones!
Claman libertad como papagayos, que solo vociferan lo que oyen y leen a los zánganos de la caverna, sin darse cuenta de que en realidad lo que quieren es impunidad

¡Cómo se enfadan los señorones!
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Madrid
Da un poco de risa esta revolución callejera de gente guapa llena de pulseras, banderas y cositas de Loewe, arremolinados en las esquinas. Ellos y ellas, que construyeron en el madrileño barrio de Salamanca sus modestas viviendas con tres salones y sin calefacción para el servicio, para qué tanto gasto, claman libertad como papagayos, que solo vociferan lo que oyen y leen a los zánganos de la caverna, sin darse cuenta de que en realidad lo que quieren es impunidad, esa caduca regalía que siempre han utilizado para circular por el mundo como los señorones que son, que usted no sabe con quién está hablando.
Claro que debe actuar la policía, no por fachas, sino por poner en peligro la salud pública. Despreciables son los incendiarios que desde el Congreso animan a la turba reaccionaria a salir a la calle. Ahí tienen a Vox o a Isabel Díaz Ayuso, cara de piedra.
Museo. "Era evidente que no estaban preparados para gobernar el país. Es más, su rostro se vincula con el mal fario". Bietio Rubido, director de ABC.




