Miércoles, 23 de Junio de 2021

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Isabel Coixet | ENTREVISTA

Isabel Coixet: "Este virus es un 'hater', me niego a que me inspire"

La directora ha comenzado a montar su película estos días de confinamiento, 'Nieva en Benidorm', y explica cómo se han adaptado a las nuevas medidas de seguridad maracadas por el coronavirus

Fue uno de los últimos rodajes que logró completarse. Una semana antes de que el gobierno declarase la alerta sanitaria por el COVID-19 y el estado de alarma, Isabel Coixet y su equipo brindaban en la ciudad emblema de la costa levantina, tras haber acabo el rodaje de la película Nieva en Benidorm. Producida por El Deseo, la productora de los hermanos Almodóvar, la película era uno de las grandes apuestas de esta temporada del cine español, pero con una proyección internacional, como tiene todo el cine de Coixet.

Nieva en Benidorm era una mezcla de varios géneros, con los que la directora de títulos como La vida secreta de las palabras o Elegy, buscaba retratar la atmósfera de la ciudad, a través de distintos personajes que interpretan Carmen Machi, Timothy Spall o Ana Torrent. Coixet ha rodado en ciudades como Tokio, Vancouver, Nueva York, Barcelona y, la última, ha sido Benidorm. Una ciudad llena de gente, día y noche, que ha pasado la cuarentena casi vacía, como el resto de ciudades españolas. Coixet logró terminar el rodaje, pero el montaje se quedó varado con el confinamiento. Ahora, ya en plena desescalada han vuelto a la actividad.

Habéis empezado a montar la película en esta fase de desescalada, ¿cómo está siendo esta nueva realidad?

Vamos a ver, yo el primer día cuando vi las separaciones del metacrilato, a los otros montadores con la mascarilla y los guantes, a mí con todo puesto…pues era un poco raro, porque estábamos delante de la mesa de montaje y era todo complejo. Pero las personas somos animales de costumbres y al tercer día ya estábamos acostumbrados.

El rodaje de Nieva en Benidorm acabó justo unos días antes de que empezara la pandemia y se decretara el estado de alarma, os salvasteis por los pelos, pero ¿os ha perjudicado o cambiado los planes toda esta crisis?

Cuando acabamos el rodaje sí fue por los pelos. Pero al principio, toda la labor posterior de juntar material la hicimos a distancia. Llegó un momento en que ya todo el trabajo requería que estuviéramos juntos. Ver tomas alternativas, seleccionar… todo eso es muy difícil en la distancia. Hemos estado un mes y medio parados, pero ya hemos empezado. Supongo que como habrá un tapón de muchas películas por estrenar tardaremos más. Todavía no hemos hablado. De momento estamos montando, puliendo. Ya el estreno será otra cosa.

La intención, según el productor Agustín Almodóvar era ir a los festivales de otoño, ¿esto es ahora más difícil?

Es complicado porque a estas alturas deberíamos estar enviando cosas y, claro, la película no la hemos acabado. Yo quiero centrarme en la peli. Sinceramente, me va a extrañar mucho que se celebren todos estos festivales. Nadie lo sabe. Fíjate que ayer en Roma se abría a la vida. Nosotros seguiremos sin pensar en festivales ni cosas de ese tipo.

Ahora en el montaje, ¿Cómo ha sido enfrentaros a ver esas imágenes de la ciudad llena de gente, de neones, de fiesta, una estampa que hace casi dos meses que no ya ni imaginamos?

Es que es justo así. Estábamos viendo los paseos de Timothy Spall (el protagonista) por la noche de Benidorm, que es la noche que hemos vivido cuando hemos estado ahí. Llena de grupos de solteras, de solteros, de hooligans, los que han venido a celebrar el cumpleaños de la abuela. Era así todo, con mucha gente todo el rato, de día y de noche. Se te hace rarísimo y gritas “¡pero por qué se tocan!” El paseo en la playa con la gente cantando, haciendo castillos de arena, deporte, bicicletas, los cochecitos estos que hay… Será otro panorama, pero yo tengo fe.

Como creadora, ¿cómo te has enfrentado a la pandemia? ¿Has estado creando, consumiendo cine y libros?

Yo he estado de un vago alucinante. No voy a decir lo contrario. Tenía cosas que hacer y era como tener un ladrillo en el cerebro. He hecho poquísimo, lo reconozco. Me quedé colgada como en una especie de limbo… Y también te digo, veo a la gente que hace muchas cosas y todos estos documentales y series sobre la pandemia, sobre testimonios, y yo lo que quiero ver en el cine es mar y acantilados y desiertos. A mí que no me pongan en un piso con uno delante de una cámara confesándose, porque es que yo eso ya lo hice hace muchos años. Lo siento pero no.

No me interesa para nada el rollo pandémico, es un género o subgénero que me interesa cero patatero.

Y me han propuesto cosas de esto y he dicho que no. Yo estoy en otro lugar como creadora, yo lo que quiero es fabular. A mí no me metas en casa porque yo digo, “ya hemos fregado, ¿no?, pues ala”. Yo soy de la gente que desayuno en la calle y a mí o que me inspira es la calle, pasear, ir al metro, escuchar, pero las cuatro o cinco paredes de mi casa no son para mí.

De hecho, tu serie para HBO, Foodie Love, que es una serie muy visual, hedonista… ha sido una de las más recomendadas en este confinamiento precisamente por ese todo fabulador…

Yo creo que la ha visto el triple de gente de la que ya la había visto antes. Muchísima gente la ha descubierto ahora y bueno, algo positivo tenía que tener todo esto. Ya te digo, yo estoy muy de acuerdo con Houellebecq, cuando dice que esta pandemia es un virus muy antipático, muy poco estimulante, muy cabrón. Par mí es como la gente mala, los haters, los enemigos, que ni agua. Me niego a dejarme inspirar por este virus, que le den.

El COVID-19 ha dejado tocados a muchos sectores profesionales, el cine es uno de ellos, fue de los primeros en parar y su puesta en marcha está siendo complicada, ¿cómo va a salir la industria? ¿Cómo crees que va a ser el futuro más inmediato?

Bueno, creo que ahora estamos creando una realidad día a día viendo lo que pasa. Hoy mismo me ha pasado la maquilladora de Nieva en Benidorm, Sylvie Imbert, una lista de protocolos que tiene para saber cómo desinfectar los pinceles, las máscaras, etc. Me parece cojonudo y que hay que estar preparado, pero ahora bien, tener que rodar va a ser más difícil. Tenemos que poner mucho más esfuerzo, pero va a ser complicado. Hay algo cuando tú escribes hay una libertad mental que tiene que estar ahí. Entonces, ¿qué pasa? ¿qué la gente ya no se va a poder besar?,

¿Todo van a ser películas como las de Antonioni, con distancia? En esas en las que nunca ves a la gente follar porque siempre mantiene la distancia… Yo lo veo complicado, pero no imposible.

Seguramente, habrá zonas en el mundo donde sea más fácil y también si se monitoriza la temperatura y tal. Ahí entra también el cine como un tinglado financiero profesional, ¿qué pasa con los seguros? ¿va a cubrir las bajas de todos? Porque los actores y los técnicos estamos juntos todo el rato, la cercanía es total. Nosotros estábamos rodando en un piso y éramos 70. O nos vestimos con escafandra, o no sé cómo va a ser. Yo después de haber contado con una separación de mataquilatro con el montador, ya puedo hacer cualquier cosa y creo que nos iremos ingeniando la manera de rodar y hacer cosas.

 

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