Últimas noticias Hemeroteca

Lunes, 25 de Mayo de 2020

Otras localidades

Encerrados con su maltratador

Desde que comenzó la pandemia casi 2.000 niños y adolescentes han pedido ayuda por violencia familiar

Un niño se asoma desde la ventana de su casa

Un niño se asoma desde la ventana de su casa / Getty Images

El confinamiento ha escondido un aumento del maltrato a menores obligados a convivir con su agresor. Desde que comenzó la pandemia casi 2.000 niños y adolescentes han pedido ayuda por violencia familiar.

Desde que se decretó el confinamiento, Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) ha atendido casi dos mil peticiones de ayuda, de las cuales prácticamente la mitad han sido por violencia física y psicológica. Los casos de maltrato intrafamiliar son los más frecuentes, seguidos de violencia de género, abuso sexual, abandono e incluso ideas e intentos de suicidio. El patrón de violencia que soportan tiene componentes de edad. Si son pequeños, su maltrato se traduce más en violencia física y abandono. "Observamos negligencia en el cuidado de los niños a los que se deja solos durante mucho tiempo. También vemos con mucha preocupación las situaciones de abuso sexual o la violencia de género que están viendo en sus casas y de la que ellos también son víctimas", explica Benjamín Ballesteros, director de programas de la Fundación ANAR. En el caso de los adolescentes el maltrato es más psicológico y preocupan especialmente los intentos de suicidio. "Muchos adolescentes sufren el encierro con auténtica desesperación por no poder escapar de sus graves problemas".

Atención a menores durante el confinamiento

La Fundación ANAR, consciente de que los niños y adolescentes podían tener dificultades para llamar desde su casa, se han volcado en ampliar el horario y atención del chat ANAR abriendo todos los días las 24 horas. Se trata de un recurso atendido por psicólogos que trabajan con abogados y trabajadores sociales para prestar la mejor ayuda en estos momentos de crisis. Y de todas las intervenciones que han tenido estos dos meses desde que se decretó el estado de alarma se han encontrado con una realidad muchas veces invisible. Y, sorprendentemente, en un entorno supuestamente seguro se produce más violencia que nunca.

Campaña para visibilizar el maltrato infantil

Para que estas situaciones dejen de permanecer ocultas y poder llegar a todos los menores de edad que necesitan ayuda, ANAR ha lanzado 'No son aplausos', una potente campaña de sensibilización social y recaudación de fondos para frenar el maltrato infantil. Las donaciones se pueden realizar en www.anar.org/ayuda.

"Necesitamos ampliar equipos, abrir más puestos de ayuda. Cualquier ayuda es bienvenida porque con muy poco estamos haciendo mucho", explica el director de programas, Benjamín Ballesteros. A partir de la escena cotidiana de los aplausos sanitarios alertan de una realidad que permanece invisible. La idea "esto que estás escuchando no es un aplauso" alude al sonido de la violencia que reciben en sus hogares miles de niños y adolescentes durante la pandemia que, además, no ha parado de crecer según han detectado las líneas de ayuda. Los menores de edad que puedan sentirse en peligro pueden comunicarse con el chat, seguro y confidencial, o a través de del teléfono 900 20 20 10, ambos abiertos las 24 horas todos los días del año.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?