Martes, 22 de Junio de 2021

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Nueva y bizarra normalidad

Triángulo de Amor Bizarro, nuestro primer concierto en la era posconfinamiento

Zippo, Isabel Cea y Rodrigo Caamaño de Triángulo de Amor Bizarro, durante su concierto en La Riviera de Madrid

Zippo, Isabel Cea y Rodrigo Caamaño de Triángulo de Amor Bizarro, durante su concierto en La Riviera de Madrid / Mariano Regidor (Redferns)

"Ha pasado mucho tiempo desde el último (concierto). Mucho", se oía en la puerta de la sala madrileña de La Riviera cuando apenas quedaba una hora para el comienzo del concierto de Triángulo de Amor Bizarro. La gente aprobaba el comentario asintiendo con la cabeza mientras mantenía rigurosamente la distancia de metro y medio en la cola. Para muchos, por no decir todos, era su primer concierto tras los largos meses de confinamiento por la pandemia del coronavirus. Para la banda también. Este dato por sí solo hacía especial la vuelta al ruedo de los gallegos, pero es que además, los días de encierro coincidieron con el nacimiento de Triángulo de Amor Bizarro –su quinto y homónimo disco– y lo presentaban en sociedad en uno de los puntos neurálgicos de la música en directo en nuestro país.

Todo era distinto. La gente no calentaba en la entrada, ni apuraba los minutos para entrar (llegar antes a los sitios es muy importante en la 'nueva normalidad'). Hasta el ardiente sol confundía, y es que por estas fechas las salas solían dar paso a los festivales (por ejemplo en una realidad paralela donde no hubiera pasado nada, Triángulo de Amor Bizarro tocaría este viernes en el FIB de Benicassim). Tras pasar por una serie de controles –gel hidroalcohólico en cada esquina– dentro había un mar de sillas donde los trabajadores de la sala iban colocando al público según iban llegando, siempre dos asientos de distancia entre cada grupo de personas. Una distopía que se acentuaba con varios mensajes en las pantallas donde pedían a la gente que evitase compartir "muestras de afecto". "Sabemos que va a ser difícil, pero es lo que toca", explicaba el personal de la sala mientras repasaba con el público cada norma a cumplir: nada de compartir vaso, siempre puesta la mascarilla salvo para pegar un sorbito a tu cerveza, intentar no levantarse de tu silla asignada y acudir a la barra y baños de tu zona (el recinto estaba dividido en cuatro rediciendo un aforo de casi 2.000 personas a 500).

Isa Cea, durante el concierto / Mariano Regidor (Redferns)

Con la lección aprendida, la luz se apagó para dar paso a Isa, Rodrigo, Zippo y Rafa. "Han pensado que una buena prueba a ver si os portabais bien era poner un grupo tranquilito como nosotros", bromeó la vocalista de un grupo caracterizado por ser todo lo contrario a calmado mientras comenzaba a sonar No eres tú, canción del nuevo disco que abrió esta nueva y bizarra normalidad. Disco donde por cierto hay referencias premonitorias al virus. Después, tres clasicazos de la banda: El fantasma de la transición, Nuestro siglo Fnord y Amigos del género humano. "Cansado de la plaga que hoy la radio ha vuelto a anunciar", canta Rodrigo en este último tema y que viene al pelo en el sentir de un público contenido en los primeros minutos del show. La brutalista Ruptura cedió el turno a quizás el mejor tema que ha sacado la banda en 2020: ASMR para tí. Ambas de su último trabajo.

Parecía que Isa Cea y Rodrigo Caamaño –ambos vocalistas– batallaban sobre el escenario donde intercambiaban tramos de varias canciones cantadas por cada uno. Ella con el bajo y él con guitarra eléctrica, pero dando paso también a novedosos momentos sin instrumento. Vigilantes en el espejo terminó de romper la extrañeza en el público que esta vez se quedaba sin pogos ni cerveza derramada por la camiseta. La gente se vino arribísima dentro de lo permitido. Había quien jugaba con los brazos al son de noise de los Triángulo, pero también estaban los que se retorcían en una silla como si estuvieran montados en el Dragón Khan. Había modalidades para todos los gustos: modo cajón flamenco a ritmo de batería o el que sufría un mini éxtasis y se levantaba de su asiento un microsegundo. "Pensé que lo iba a pasar fatal, estaba muy nerviosa", reconocían los gallegos. O Isa y Cómo encontró a la diosa, versus Baila sumeria y Estrellas místicas. Seguía el duelo.

El público espera para entrar en el concierto / Mariano Regidor (Redferns)

Con "conjuro para que se vaya esta mierda" incluido –tocando Cura mi corazón– se llegó al tramo final del concierto con sus excelsos Barca quemada, De la monarquí a la criptocracia y Seguidores. Y como el público fue "muy bueno", de regalo El crimen: cómo ocurre y cómo remediarlo de su otro disco homónimo, su debut en 2007. Triángulo de Amor Bizarro ha conseguido integrar a la perfección los nuevos cortes de su discografía en un trabajadísimo setlist que se puede permitir dejar fuera canciones como Acosadores, Enemigos del espíritu o El himno de la bala. Con el reconocimiento de Live Nation (organizadores de este ciclo de conciertos que estrenó Guitarricadelafuente un día antes y por el que pasaran bandas como 84, Belako, Xoel López) acabó este primer concierto en la era del coronavirus. También con el agradecimiento del grupo que reconoció que se colaron alguna "patada a la batería" y algún "bajo podrido" por la falta de entreno, algo difícil de creer ante su perfecto sonido. Todo se volvió a iluminar y un publico de 10 abandonó la sala rumbo a su 'nueva normalidad'.

La sala La Riviera durante la llegada del público al concierto de Triángulo de Amor Bizarro / Cadena SER

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