Martes, 11 de Agosto de 2020

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"Los motores de la negación son el miedo o la inmadurez"

El psicólogo Rafael Santandréu pasa consulta en Verano en Alaska al negacionismo o a la superstición. 'Para muchos la negación ha sido una estrategia personal anti-estrés en esta pandemia'. 'Ni las religiones saben si Dios existe, para ser espiritual uno no tendría que dejar el cerebro en el armario'

El negacionismo nos está dejando ejemplos destacados durante esta pandemia en personajes como Trump, Bolsonaro o el presidente bielorruso Alexander Lukashenko. Contra las evidencias científicas, han 'aconsejado' beber desinfectante para luchar contra el virus, han negado la mascarilla hasta contagiarse alegando que el Covid19 no era más que un 'resfriadinho' o han dicho lindezas como que al virus se le vence con saunas y con trabajo en el campo

Sin necesidad de llegar a esos niveles, la base de la negación obedece a 'un mecanismo psicológico, una defensa típica por la cual uno se dice a si mismo que el problema no existe por muy evidente que sea lo contrario', nos ha contado el psicólogo Rafael Santandréu en 'Verano en Alaska'.

'En realidad -asegura Santandréu- todos podemos caer en la negación en un momento dado si te pilla débil emocionalmente y se dan las circunstancias.  Los motores de la negación son el miedo o la inmadurez. En el caso del Covid, fue el miedo lo que llevó a algunas personas a la negación. Durante esta pandemia mucha gente ha empleado la negación como estrategia personal anti-estrés. Y en casos de algunos líderes políticos, personas endiosadas por el poder, pueden negarse a ver la realidad'.

Pero el negacionismo, lejos de atajar el problema lo agrava y por eso la negación puede resultar muy perjudicial. 'Imaginemos el caso de una enfermedad grave, no tratarse nunca porque nos decimos que estamos bien. O dejar que un hijo siga por el mal camino sin hacer nada de nada para influirle. Es un mecanismo de defensa absurdo y nada conveniente'

¿Y qué podemos hacer para combatir la negación?. 'Hay una estrategia que consiste en contemplar qué harías si fuese real el problema, qué soluciones aplicarías. Como ejercicio mental. Cuando la gente lo hace, de repente, disminuye el miedo; y entonces, aceptan que el problema es real. Por ejemplo, tienes un hijo que se droga: si fuese verdad, ¿qué haríamos? Dibuja en tu mente que te encargas del asunto de manera ejemplar, virtuosa. Lo llevas a un centro de desintoxicación, le dejas de dar dinero y visualizas que se cura y se transforma. Si conoces a alguien que niega una realidad, haz lo mismo: háblale de las soluciones que aplicarías si fuese verdad; como ejercicio hipotético. Ya verás que su temor disminuye y acepta la realidad.

'Hay que cambiar la exigencia por la sugerencia'

El enésimo enfrentamiento entre Hizbulá y el ejército israelí esta semana en la frontera libanesa le sirve a Rafael Santandréu para explicar cómo no se deben intentar resolver las diferencias. Y el mecanismo puede valer tanto para las relaciones personales como para las geopolíticas. 

' La clave de las relaciones está en "sugerir" y "no exigir" nunca. Los países, en sus conflictos, y las personas, estamos demasiado acostumbrados a "exigir" y los resultados son penosos, como vemos en este ejemplo. ¿Por qué es tan mala "la exigencia"? Un gran problema de las relaciones personales –y, claro, de pareja todavía más- es que las personas reaccionamos muy mal ante las exigencias.Cuando nos exigen algo –por mucha razón que tengan- levantamos un muro, lo vivimos como una agresión y se agrian las relaciones. La exigencia suscita exigencias en el otro. Es como un partido chungo de tenis. Por eso es mucho más inteligente emplear la sugerencia, una herramienta para de forma sincera y positiva darle al otro la opción de hacer algo o no de forma voluntaria. Y sobre todo, renunciar, no exagerar sobre el asunto NUNCA. "Exagerar", "exigir" es siempre la peor manera de hacer las cosas'.

Llegados a este punto Santandréu nos ha revelado su táctica personal para decir cosas a tu pareja aplicando esta estrategia:  'Fíjate, si mi novia viene esta noche a casa, cabreada por algo del trabajo y empieza a romper los platos y los vasos contra la pared. Yo no haré nada. Recogeré todo. Bajaré a la tienda de 24 horas y compraré vasos y platos de madera: para que no se rompan. Y prepararé una cena maravillosa. Eso sí, al cabo de unos días, le escribiré una carta que dirá: "Cariño: eres la persona más maravillosa que he conocido. ¡Si tuviera que ponerte una nota, te pondría un 10! Pero ya sería para 12, si nunca rompieses nada; buscaremos un psicólogo para que te enseñé a manejar el estrés y la impulsividad y yo te ayudaré. Pero atención, cariño, que te quede muy claro: ¡Si no puede ser… yo te querré siempre igual!"

Con la sugerencia, insiste Santandréu, se consiguen grandes resultados. ' No todo por supuesto, porque eso es imposible. Pero sí un 80% del cambio. En cambio con la exigencia, solo obtienes un 20% de lo que exiges y encima con un gran coste emocional.

'Ni las propias religiones saben si Dios existe'

Por último Santandréu nos ha hablado de religión y superstición al hilo de las resacciones que se siguen produciendo a la reconversión  del templo de Santa Sofía de Estambul en mezquita. 'Yo creo que en general las religiones han traido más bien que mal a la humanidad pero lo que sí deberían hacer sería actualizarse urgentemente en el sentido de quitarse la superstición que todavía arrastra. No puede ser que para ser espiritual tengas que dejar tu cerebro en un armario, que tengas una mentalidad infantil. Yo creo que es el momento ya de que la religión deje de creer en las supersticiones. 

Y entre ellas una de las primeras es para Santandréu, asegurar la propia existencia de Dios.  'Eso no lo puede saber nadie; ni siquiera el Papa Francisco. Lo mejor es que él mismo dijera: "Amigos, tengo la intuición de que Dios existe, peor lo cierto es que no lo sé. Es una duda que siempre estará ahí". Fíjate que entonces, de esto se deduciría que no hay una religión superior a otra, porque ninguna tiene ninguna certeza de nada.

¿Y  los milagros? 'Pues que al menos en el 99% de los casos son invenciones, supersticiones. Podríamos cerrar Lourdes, por ejemplo y no pasaría nada. 

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