Jueves, 22 de Octubre de 2020

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Un mal día lo tiene cualquiera

El último viaje de James Dean

Su pasión por los coches le llevó a un trágico final. En concreto, hablamos de un fatídico 30 de septiembre de 1955: el día en que James Dean estrelló su Porsche 550 Spyder contra otro coche en California

Se habla mucho del Club de los 27, formado por los jóvenes que tuvieron una fulgurante pero breve carrera musical, pero a nuestro protagonista de hoy le sobraron tres años para ser recordado de aquí a la eternidad.

Por si no lo habéis adivinado, estoy hablando de James Dean, que el 30 de septiembre de 1955 estrelló su Porsche contra otro coche en California. Tanto el acompañante de James como el conductor del otro vehículo resultaron heridos.

En el momento de su muerte, Dean había sido el actor protagonista de tres películas: Al este del Edén, Rebelde sin Causa y Gigante. De las tres, él sólo pudo ver la primera. En la segunda, el actor tenía una famosa escena de carrera de coches entre teenagers. En la vida real, James Dean era un fanático de las carreras de coches, y participó incluso en carreras profesionales. De hecho, la productora de Gigante, la Warner Brothers, le había prohibido participar en carreras mientras se rodaba la película.

Una vez liberado de esta obligación, el actor cambió su coche por un Porsche 550 Spyder a principios de septiembre de 1955. Su idea era participar en una carrera que tenía lugar a principios de octubre. Aparentemente, fue la propia marca alemana la que le recomendó que diera rodaje al coche, y le aconsejó que Rolf Wutherich, un piloto y mecánico alemán, le acompañara. A las 5:45 de la tarde, otro coche se cruzó en su camino, y Dean no pudo frenar a tiempo. De los tres implicados, sólo él perdió la vida en el accidente.

El estreno de Rebelde sin Causa, un mes después de su muerte, ayudó a consolidar su estatus de leyenda trágica. Un año después de su muerte, cuatro millones de personas se habían unido a su club de fans, y el estudio recibía unas 4000 mil cartas cada día. Como no podía ser de otra manera, también hubo quien creyó que James Dean no había muerto en el accidente, sino que había quedado desfigurado y vivía escondido en un hospital de California.

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