Jueves, 22 de Octubre de 2020

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Ingrid García-Jonsson: "Vayas donde vayas hay una mirada puesta sobre el cuerpo femenino"

La actriz protagoniza 'Explota, explota', comedia musical con canciones de Raffaela Carrá

Ingrid García-Jonsson, protagonista de 'Explota, explota'

Ingrid García-Jonsson, protagonista de 'Explota, explota' / Pablo Cuadra (WireImage)

La conocimos en 'Hermosa juventud', drama de Jaime Rosales que la llevó a Cannes, participó en thrillers, combina cine de autor con películas comerciales y en los últimos años ha encontrado un nuevo registro en la comedia. De madre sueca y padre sevillano, Ingrid García-Jonsson se lo pasa bien. O al menos eso transmite siempre una actriz casi sin escuela, de calle, como ella dice. Ahora estrena una de las cintas más esperadas del otoño, un musical con las canciones de Raffaela Carrá. 'Explota, explota' es una comedia romántica ambientada en los setenta en torno al sueño de esta joven de participar en uno de los espectáculos de baile de Televisión Española. Eran los últimos años del régimen y España seguía intentando mostrar alguna imagen de modernidad frente la censura que medía las faldas. Dirige Nacho Álvarez y los protagonistas que acompañan a Ingrid García-Jonsson son Verónica Echegui, Fernando Guallar, Pedro Casablanc y Natalia Millán.

¿Cómo ha sido meterte a cantar, bailar, con música de Raffaela Carrá? ¿El cuello, ya bien?

El cuello ya lo tengo bien. Tuve suerte porque había una equipo de profesionales a mi lado que hicieron todo lo posible para que yo estuviera más o menos a la altura en esta película. De hecho, Toni Espinosa, que es el coreógrafo, estuvo conmigo dos meses ensayando todos los días seis horas. Ha sido muchísimo curro, mucho acondicionamiento físico porque yo venía de hacer absolutamente nada y, tanto para cantar como para bailar, hay que estar muy en forma. Luego además había que darle un poco de enjundia al personaje y que cobrará una dimensión un poco más real. Ha sido la verdad mucho trabajo, estas cosas, o uno se las curra, o se quedan en una chuminá.

Últimamente te vemos en la comedia, han coincidido varios estrenos para mostrar esa vis cómica tan alejada de ‘Hermosa juventud’

Me acuerdo que Jaime Rosales me decía en las entrevista en Cannes: tú, no hagas bromas, estáte seria, tú no eres graciosa. Y yo le decía, Jaime, soy graciosísima, no sé qué me estás diciendo. No me pillaba los chistes. Y ahora sí, parece que estoy ahí, me interesa la comedia porque es muy difícil. En. El drama estoy cómoda porque es hablar las cosas desde un lugar más común para todos, es más fácil meterse en situación, pero en la comedia una tiene que jugara con ritmos, los diálogos a veces no son tan naturalistas y los personajes incluso también, parten mucho de lugares comunes. Entonces, técnicamente es un curro muy interesante, muy duro y muy difícil. Me divierte y me gusta. Tengo mucho que aprender en la comedia, en el drama, por supuesto también, pero está guay, yo noto después de cada peli que mejoro como actriz y eso me tiene muy contenta. Yo he estudiado interpretación pero no tengo una formación externa, nunca tuve dinero para ir a una escuela y salir ahí con mi titulito, entonces soy un poco más una actriz de la calle entre comillas, aunque he estudiado con mucha gente y sigo entrenando, haciendo cursos, al final mi oportunidad para aprender es trabajando. Que me vengan pelis como estas, que son tan alejadas de mí y tan complejas, pues es una suerte. También hacen falta comedias y reírnos un poco, sobre todo ahora como estamos, afrontar la vida también desde ese lado, es necesario.

En la película hay cosas que se han perpetuado, ese vestigio de lo que es o no indecente, ahora sigue pasando cuando una chica perrea reguetón, por ejemplo

Vayas donde vayas hay una mirada puesta sobre los demás, sobre todo sobre el cuerpo femenino, sobre la expresión femenina. Es una batalla muy larga, lo tenemos muy metido en el ADN. Son muchos años de opresión, hay que ir poco a poco cambiando las cosas. Es una lucha muy cansada porque siempre hay alguien que te va a señalar con el dedo, pero uno tiene que ir tirando y defendiendo en lo que cree. Las cosas no están como en los 70 pero no han cambiado tanto. Mucha gente dice: por qué el feminismo no está instaurado en todo el mundo, pues porque somos muchos millones y cambiar la mentalidad de todos es difícil. Y no solo afecta a la sociedad, es todo un sistema económico, político, son muchas cosas las que hay que romper. Hemos avanzado mucho, pero falta mucho, las cosas cada vez van más rápido, con buen humor quizás conseguimos también ir en el camino correcto.

En los 70 había esa censura en Televisión Española, ahora tenemos una nueva, la cultura de la cancelación que llaman, ¿es algo similar?

Yo creo que sí, siempre estamos pendientes del qué dirán los demás. Y a la hora de producir cosas artísticas o de expresarse uno libremente, siempre estás pendiente de lo que digan los otros. A veces viene censura por parte de Instagram, que no deja mostrar según que partes del cuerpo, lo que es algo muy hipócrita, porque luego sí permite otro contenido que no es para niños. Sigue habiendo censura, de otra manera, desde otros lugares, no tan evidente. Cuando había un censor, uno siempre podía camelárselo, saltárselo, sabia a quién echarle la culpa, pero ahora mismo eso se está disipando y no sabes muy bien quién es el enemigo. Hay que estar con la cabeza constantemente ahí funcionando para ver qué censuramos o por qué nos autocensuramos. Hay muchas cosas que no hago o digo por esa cultura de la cancelación, esa gente que se me puede echar encima, no me apetece pasar por ahí. Prefiero revisarme yo. Hay que pensar, da para muchas horas…

¿Cómo ha sido la relación con Raffaela Carrá? ¿Ha ido al rodaje, no?

Sí, ha ido dos veces al rodaje. Siempre he sido muy fan, me gustan sus canciones, me encantan sus canciones, tenía muy claro quién era de verla en a tele, la admiraba mucho. Era una artista más, un poco horterita de los 70, de brilli-brilli, lentejuelas… Pero luego he investigado más su vida, he podido hablar con ella, y es una tía increíble. Tiene 77 años y esa mujer en los 70 fue la jefa de un grupo de 60 personas que iban de gira por Latinoamérica, era la coreógrafa de sus bailarines, daba arengas a las mujeres de su equipo para que no se achicaran y tiraran para adelante, se saltaba a censura, estaba siempre en pelea continua con un humor, una ironía y una inteligencia, que quién tuviera ahora más Raffaelas en el mundo. Conocerla ahora y ver que, después de todo, sigue teniendo ese buen humor y sigue siendo tan humilde y franca, ojalá ser como Raffaela a esa edad. Ahora me declaro fan acérrima.

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