Domingo, 06 de Diciembre de 2020

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Reino Unido pondrá en marcha un ensayo clínico que infectará con coronavirus a personas sanas

El proyecto tiene como objetivo potenciar el desarrollo y la eficacia de las vacunas en fase de investigación

El gobierno de Reino Unido ha autorizado la puesta en marcha de un ensayo clínico que inoculará el coronavirus a personas sanas. El proyecto será realizado por el Imperial College de Londres en colaboración la fundación Royal Free London NHS, y la empresa de laboratorios y ensayos hVIVO, filial de Open Orphan. No es la primera vez que esta última empresa lleva a cabo este tipo de ensayo, al que se conoce como “desafío humano”, consistente en enfermar voluntariamente a personas sanas para acelerar el estudio de la enfermedad.

Y precisamente éste es el objetivo del proyecto, según palabras de sus responsables: observar cómo se comporta la vacuna en un cuerpo ya infectado para potenciar el desarrollo de la misma y extraer conclusiones más rápidamente al evitar el paso de comprobar si el paciente vacunado se contagia después. A falta de la autorización definitiva de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Terapias británica, los ensayos comenzarán en enero. 90 voluntarios, personas sanas de entre 18 y 30 años, se someterán al experimento, contagiándose del virus por la nariz, ya que éste es el camino natural por el que accede al cuerpo humano.

El gobierno de Reino Unido destinará 37 millones de euros a este proyecto. Ante la duda de qué vacuna se va a probar, de las más de 100 que ahora mismo se encuentran en desarrollo en todo el mundo, los expertos afirman que se testeará más de una. De acuerdo con los responsables del experimento, la importancia del desafío humano reside en seleccionar la vacuna más prometedora, del mismo modo que en comprobar que éstas cumplan la función de prevenir tanto la enfermedad como su posterior contagio.

Desde el inicio de la pandemia, se han conocido casos de personas jóvenes y sanas, como las que se someterán al experimento, que han sufrido graves complicaciones a causa del coronavirus. Además, no existe un medicamento para tratar la enfermedad. Con el objetivo de intentar sortear esta posibilidad, los voluntarios recibirán una dosis muy pequeña del virus, que se aumentará de manera paulatina para comprobar los efectos de la vacuna sin que los síntomas se manifiesten demasiado. Por otro lado, los pacientes recibirán seguimiento médico durante un año.

Con una tasa de contagio tan alta como la que posee el coronavirus, resulta un riesgo inocular voluntariamente esta enfermedad a personas sanas, ya que cabe la posibilidad de que contagien a personas ajenas al experimento. El proyecto tomará todo tipo de medidas para evitar esta situación: Las pruebas se llevarán a cabo en la unidad de alto aislamiento del Royal Free Hospital de Londres, y las instalaciones serán exhaustivamente descontaminadas para eliminar cualquier posibilidad de contagio.

Pese a la necesidad de un experimento de este tipo para ayudar a encontrar una vacuna que predican los implicados en las pruebas, existen voces de expertos discordantes con el proyecto. Los desafíos humanos plantean más de un dilema ético. Por un lado, la posibilidad de que los voluntarios reciban una remuneración económica. Y por otro, el hecho de que las pruebas en personas jóvenes y sanas no garantizan los mismos resultados cuando la vacuna se extienda a la población general.

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