Miércoles, 14 de Abril de 2021

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'Adam', sororidad y maternidad en conflicto en Marruecos

El cierre de cines en Cataluña deja la cartelera en mínimos, solo el cine de autor se atreve aa estrenar en salas. La cinta marroquí 'Adam' y la italiana 'Sole', dos relatos en torno a la maternidad, son los grandes estrenos de la semana

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Las nuevas restricciones dejan en mínimos la cartelera de esta semana en la que destaca el cine de autor, por ejemplo, la cinta marroquí Adam, una mirada a la sonoridad femenina en un país donde las mujeres tienen un futuro incierto. Y desde Francia vuelve Laetitia Casta en El palacio ideal, un drama amoroso ambientado en el siglo XIX. También hay cine italiano, Sole es un drama sobre la maternidad y la exclusión de una madre inmigrante. En cine clásico repasaremos precisamente las adaptaciones de la obra de Henry James, como Otra vuelta de tuerca. Y en televisión esta semana tenemos comedia: Nasdrovia es lo nuevo de Movistar Plus con Hugo Silva, Leonor Watling y muchos rusos.

Adam (Maryam Touzani)

En los primeros minutos de Adam, una joven embarazada, con un pequeño bolso a cuestas, deambula por uno de los callejones de la Medina de Casablanca. La escena se repite, las puertas se cierran, entre el barullo de gente. Una mujer invisible que no encuentra ayuda hasta que una niña se fija en ella y su madre, reticente, accede a acogerla en su casa .

La guionista y actriz marroquí Maryam Touzani debuta en la dirección con un drama intimista inspirado en hechos reales. Hace 20 años a su casa llegó una chica similar en busca de cobijo. Este el punto de partida de Adam, una mirada a la maternidad a través de la relación entre dos mujeres, una viuda marcada por la tragedia y una soltera en huida ante el miedo y la estigmatización social y familiar.

La directora amasa a fuego lento este relato delicado y conmovedor y encierra, aísla, a sus personajes en esa casa convertida en prisión y refugio para las dos mujeres y la niña, un hogar que también es lugar de trabajo, una pequeña repostería marroquí cuya única ventana al mundo es el puesto de venta. La cámara recorre esa casa con una propuesta visual pictórica y un uso envolvente de la luz y los claroscuros para marcar el desarrollo emocional de los personajes

Lubna Azabal y Nisrin Erradi son las protagonistas, en un trabajo lleno de sensibilidad y matices, dos mujeres heridas que caminan por el dolor, la negación, la culpa y la comprensión para enfrentar sus fantasmas y entablar un debate con la tradición árabe. Defiende Touzani el poder de la sororidad, de la solidaridad entre mujeres, frente a un feminismo excluyente en una película en la que apenas aparecen hombres, solo como ausencias latentes, salvo en el título, Adam, en defensa de ese niño que nacerá y que debería ser tratado como todos.

Sole (Carlo Sironi)

A falta de unas semanas para dar a luz, Lena aparece en la vida de Ermanno para cambiársela por completo. Lo que en un principio comienza como un juego marcado por el dinero y una oportunidad para sobrevivir, acaba como una profunda reflexión sobre la venta ilegal de bebés.

Carlo Sironi debuta en el largometraje con esta ‘Sole’ que se convierte en un duelo de miradas y silencios perfectamente escogidos entre sus protagonistas. Tonos fríos, encuadres sumamente cuidados, rostros serios y unos breves atisbos de emoción reflejados en la polaca Sandra Drzymalska es todo lo que necesita el director italiano para atrapar al espectador.

Esta desasosegarte situación que supone la venta de un bebé unirá a dos jóvenes perdidos y marcados por la marginalidad. Aunque la supervivencia es lo que les ha llevado hasta ahí, el amor y un intento por madurar y asumir responsabilidades se impondrá en el camino de ambos. La necesidad se convierte en el tema central de este film rodado a orillas del mar, pero de espaldas al agua. Necesidad de ser padres ante la imposibilidad biológica de conseguirlo y necesidad de aceptar cualquier trato, sea ético o no, con tal de salir adelante.

El joven Claudio Segaluscio se convierte en el protagonista indiscutible de esta ficción a la que regala un rostro inexpresivo y una mirada llena de luz, siempre acompañado de un inseparable chándal de los Celtics de Glasgow. Tras el la dirección de varios cortos en años anteriores, Carlo Sironi vuelve a trabajar con temas como la inmigración o el embarazo en esta prometedora ópera prima.

El palacio ideal (Nils Tavernier)

Joseph Ferdinand Cheval era cartero. Repartía el correo en la región de Drôme, en el sureste de Francia. Recorría a pie más de 20 kilómetros diarios. En sus caminatas Joseph Ferdinand Cheval soñaba con construir una casa. Un día, después de sufrir una caída, se puso manos a la obra y tardó 33 años en ver cumplido su sueño. Edificar lo que él llamó “El palacio ideal”.

Nills Tavernier, el hijo del realizador Bertrand Tavernier, reconstruye en El palacio ideal la vida de este insólito personaje, al que sus conciudadanos consideraban un loco o un iluminado. Cheval era un hombre introvertido y silencioso que apenas se comunicaba con sus vecinos. El actor Jacques Gamblin, al que hemos visto en títulos como Hipócrates, ha sido el encargado de interpretarle. Y a su lado vemos a Laetitia Casta, la actriz, modelo y también directora de cine, que aquí hace de la sufrida esposa de este cartero idealista.

El palacio construido por Joseph Ferdinand Cheval continúa en pie y es visitado por miles de turistas de todo el mundo. En 1968 el entonces ministro de cultura André Malraux declaró al palacio “Monumento histórico”. Arquitectónicamente es inclasificable. Cheval se inspiró en construcciones precolombinas y lo decoró con profusos motivos orientales. Todo ello hecho con piedras que Cheval iba recogiendo durante sus rondas.

La película de Nills Tavernier intenta mostrar la constancia de este cartero día a día, durante más de tres décadas, frente a las prisas y las urgencias de la sociedad actual. Joseph Ferdinand Cheval quiso terminar el palacio en recuerdo de su hija que murió siendo niña. Pidió que la enterraran allí, en el Palacio Ideal, algo que las autoridades francesas le prohibieron por lo que también levantó en el cementerio un mausoleo. Cheval murió en 1924 a los 88 años. Su edificación recuerda su increíble historia, su trabajo y su sueño como también lo hace la película que ahora se estrena y que en España se titula así: El palacio ideal.

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