Sábado, 28 de Noviembre de 2020

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Elvis García, doctor en Harvard: "Quizá debamos perdernos estas Navidades para tener unas el próximo año"

El doctor en Salud Pública de la Universidad de Harvard, Elvis García, alerta en La Ventana sobre el riesgo de una tercera ola si nos relajamos estas fiestas y advierte sobre la resistencia a la vacuna: "Si un elevado número de personas no se vacuna no alcanzaremos la inmunidad de grupo, en ese sentido el negacionismo puede hacer mucho daño"

¿Se puede salvar la Navidad? La pregunta, casi un mantra en las últimas semanas, tiene distintas respuestas según a quien se pregunte. En La Ventana se la hemos formulado a un experto en Salud Pública, el doctor Elvis García, profesor de la Universidad de Harvard y su respuesta pasa por un depende, "depende de el número de muertos que estamos dispuestos a asumir por ir de compras y salir de fiesta".

García, como muchos otros expertos, teme que podamos repetir los errores del pasado verano. "Me temo que vamos en esa dirección, ahora las cifras se están conteniendo un poco, con un poco de suerte llegaremos a mediados de diciembre con números algo más optimistas. ¿Y eso qué hará? pues que la gente se relaje, que los hosteleros presionen para abrir, etc, etc. Lo que necesitamos son mensajes claros desde ya mismo, medidas firmes que pueden ser restrictivas porque de lo contrario en enero y febrero estaremos otra vez como en septiembre y octubre". 

Para García esto es así porque los gobernantes están a merced de presiones populares, sociales y económicas que hacen que las medidas que se adoptan no sean siempre las adecuadas desde el punto de vista de la salud pública. "Creo que lo importante es tener una mirada larga en este asunto. Quizá debemos perdernos estas Navidades para poder tener unas el año que viene". 

Asturiano, nacido en Pola de Liena, este experto en enfermedades contagiosas, que trabajó diez años con Médicos sin Fronteras luchando contra el ébola, el cólera o la malaria no va a volver a España por Navidad. "No lo voy a hacer porque para mi el riesgo no compensa. Entiendo que cada cual tiene sus propias circunstancias pero animaría a la gente a pasar unas fiestas más tranquilas, en casa, evitando las aglomeraciones".

Elvis García considera importante que entendamos que vamos a convivir mucho tiempo con el virus y hace un llamamiento a valorar con cautela los anuncios sobre las vacunas. "Son noticias sin dudas muy positivas pero en mi opinión suponen una espada de doble filo. Por un lado nos dan esperanza de que el final está cerca, pero por otro lado corremos el riesgo de fiarlo todo a la vacuna y dejar de hacer test, rastreos etc, alargando simplemente la situación que ya tenemos hasta que podamos vacunarnos". 

En cuanto al último CIS y el rechazo de un 43% de españoles a vacunarse contra el Covid-19,  al menos inmediatamente, García considera que "siempre habrá gente no quiera vacunarse, lo cual es algo lícito. Lo que sí tenemos que preguntarnos es por qué es importante el negacionismo en esta situación y la respuesta es que si un número elevado de gente no se vacuna no vamos a alcanzar la inmunidad de grupo y la inmunidad de grupo protege a aquellos que no pueden vacunarse aunque quieran. Desde ese punto de vista, los negacionistas verdaderamente van a hacer daño si esos números manifestados en una encuesta son reales". 

"Si las agencias regulatorias dan el visto bueno, la vacuna debería ser obligagoria por las circunstancias excepcionales que vivimos"

También le hemos preguntado a García por otro de los debates que comienzan a plantearse en la comunidad internacional, si la vacuna contra el Covid-19 debería ser o no obligatoria. "Yo creo que si las agencias regulatorias dan el visto bueno la vacunación debería ser obligatoria debido a las circunstancias excepcionales en las que vivimos. Ahora bien, ese planteamiento sería en un mundo ideal que en la realidad se enfrenta a dos problemas. El primero es la propia disponibilidad de la vacuna, los Gobiernos no pueden obligar a algo que no puedan proveer. Y en segundo lugar hay que aceptar que hay una cierta resistencia social. Hay desconfianza que en parte se debe a la politización de esta pandemia, a la desinformación, pero también hay dudas legítimas por el hecho de que el proceso  de desarrollo, supervisión y eficacia de estas vacunas ha sido más rápido de lo habitual. Son consideraciones legítimas que no se pueden obviar. El Gobierno tiene que trabajar en una estrategia de educación y transparencia desde ya, a seis meses vista, no esperar al último momento cuando llegue la vacuna. Esto hay que enfocarlo a medio plazo". 

Las acciones en salud pública siempre se mueven en ese delicado equilibrio entre la persuasión y la coerción. "Yo intento trasladar siempre los mismos mensajes pero no siempre tengo claro que calen y eso me hace pensar. Cuando intento ver qué otras medidas de salud pública han funcionado pienso en los accidentes de tráfico. ¿Cuándo empezaron a bajar de verdad las cifras de víctimas?. No fue cuando empezaron las grandes campañas protagonizadas por personas que habían sufrido un accidente, fue cuando se instauró el carnet por puntos. Es decir, la gente puede saber y entender lo que hay, otra cosa es que quiera hacerlo". 

Y ahí está el gran reto de los responsables públicos. "Creo que uno de los factores fundamentales de la situación que tenemos en España se debe a la pérdida de confianza del ciudadano en los gobernantes. La gente no sabe a qué atenerse, no hay criterios claros. El Gobierno debería tomar las riendas, tener un mensaje claro y estructurado en una dirección. Tener a todas las Comunidades Autónomas diciendo y haciendo cada una lo que le parece no creo que sea el buen camino". 

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