Miércoles, 25 de Noviembre de 2020

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Coronavirus Covid-19

"Hay comentarios de ancianos que no saben si prefieren morirse del COVID o de soledad"

La segunda ola y el extraordinario aumento de los casos de COVID-19 ha obligado a muchos hospitales a limitar las visitas de familiares para evitar los contagios

Al desasosiego y la angustia de padecer la enfermedad y estar hospitalizado se une el profundo sentimiento de soledad. Que se acentúa, además, si el paciente está grave

En este tramo de 'Hora 25' hablamos de la soledad y el coronavirus, la limitación de visitas y las consecuencias psicológicas para quien lo sufre

El apoyo y la compañía de un familiar en la enfermedad, en un ingreso hospitalario, es fundamental para el proceso de recuperación de los pacientes. En esta segunda ola del coronavirus, algunos hospitales han tenido que limitar las visitas para evitar la multiplicación de los contagios de coronavirus. Ha ocurrido al menos en Murcia y en Castilla y León. En los casos de situación extrema -aquellos pacientes que se encuentran en una situación irreversible- se han elaborado protocolos de acompañamiento a pacientes con COVID, por ejemplo, el Hospital Regional de Málaga. Hablamos con Bárbara Torres, subdirectora de Calidad del hospital regional de Málaga. 

Torres nos explica que "a los familiares se les da una información pormenorizada de las medidas que tienen que tomar. Se les enseña a cómo ponerse y retirar los EPI, cómo circular por la zona de riesgo biológico". Por su parte, la geriatra Lourdes Reixach sentencia que "hay ancianos que nos dicen que no saben si prefieren morirse de COVID o de soledad. Malo es el virus, pero también es mala la soledad.

Bárbara Torres, subdirectora de Calidad del hospital regional de Málaga

En realidad el protocolo es algo que venimos trabajando desde la primera ola, un poco con la idea de minimizar los riesgos del aislamiento extremo derivado del COVID. Había que abordar la situación de los pacientes de últimas horas o últimos días.

El protocolo abarca una triple vertiente. Se trabajan aspectos concretos de la asistencia para el paciente y sus familiares. Se facilita al profesional determinados recursos también que está sometido a un fuerte estrés. Hemos homogeneizado un protocolo que es el acompañamiento de hasta dos familiares de pacientes que se encuentran en ese momento. Esto ayuda al duelo posterior. Está demostrado que favorece el duelo y su proceso normalizado. 

Nuestros profesionales lo tuvieron claro desde el principio y lo hemos estado haciendo de una manera segura, que es tremendamente importante. A los familiares se les da una información pormenorizada de las medidas que tienen que tomar. Se les enseña a cómo ponerse y retirar los EPI, cómo circular por la zona de riesgo biológico. 

Ha sido una situación dura, que ha afectado a todos. Las familias están mucho más reconfortadas y que todo sea más llevadero. 

La investigación sobre los síntomas del virus sigue arrojando luz e incorporando nuevas señales. A la tos, la fiebre o la falta de aire, un nuevo estudio suma ahora la posibilidad de que las alucinaciones que sufren algunos pacientes pueda ser una señal de alarma. 

Lourdes Reixach geriatra y coordinadora de la unidad de cuidados paliativos del Ramón y Cajal

Nuestro hospital está un poquito mejor. Las personas mayores siguen siendo de las más afectadas. Los ancianos son los que más sufren las secuelas psíquicas. El aislamiento que impone esta enfermedad contribuye a que se manifieste. 

Estas personas no son capaces de identificar una cara. Es francamente difícil luchar contra ese anonimato. Nosotros intentamos siempre orientarles, sobre todo con caras conocidas o que tengan una orientación en el tiempo. Pero el tiempo es mucho más largo. Esto contribuye a que estén un poco más conectados. 

Hay geriatras que ayudan a esta situación. Las plantas COVID están formadas por equipos multidisciplinares. Todo el hospital se ha puesto a trabajar ahí. Hay médicos de distintas especialidades trabajando juntos. 

Es muy duro para los que están fuera. Les vamos proporcionando información diaria, muchas veces los mayores no saben manejar la tecnología. A veces, el paciente de COVID tiene un deterioro cognitivo previo. El apoyo para el resto de la familia es fundamental. El no saber qué está pasando en la habitación del enfermo no la suple nada. 

Hay ancianos que nos dicen que no saben si prefieren morirse de COVID o de soledad. Malo es el virus, pero también es mala la soledad. Se están permitiendo las visitas muy cuidadosamente, pero parar absolutamente las visitas es muy duro para el anciano que está dentro. Hay que establecer una medida intermedia entre protegerles o aislarles. 

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