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'Hillbilly, una elegía rural', la película que no demoniza a la América de Trump

Glenn Close y Amy Adamps protagonizan 'Hillbilly', película de Ron Howard sobre las costuras del sueño americano, que estrena este martes Netflix y que coloca a las actrices en la carrera por el Oscar

Fotogrma de 'Hillbilly, una elegía' / CEDIDA

Madrid

Ron Howard es uno de esos directores que ha hecho de todo en Hollywood. Dio un brillo diferente, que no cuajó demasiado, todo sea dicho, al Halcón Milenario en Han Solo. También ha sido el director que adaptó uno de los grandes superventas de la literatura de las últimas décadas, El Código Da Vinci y su segunda parte, Ángeles y demonios.

Antes de eso, su carrera tenía películas tan emotivas como Willow o Una mente maravillosa, con la que ganó el Oscar a mejor película y mejor director. Ha llevado la Fórmula 1 a la gran pantalla, con Rush, y ha contado el mito de Moby Dick en El corazón del mar. No se le escapa tampoco el cine político con la maravillosa El desafío: Frost contra Nixon.

Un director ecléctico donde los haya que este año ha apostado por un dramón familiar con conciencia de clase: Hillbilly, una elegía rural. Una película que llega a Netflix este martes, y que adapta la novela autobiográfica de J. D. Vance

El protagonista es un estudiante de derecho, exmarine, a punto de fichar por un prestigioso bufete de abogadas en la otra punta del país, pero su vida parece volver al pasado: su madre sigue enganchada a la heroína y su abuela tuvo un pasado turbio que vuelve a aparecer. Son los traumas de una familia desestructurada que siempre aparece en los momentos menos esperados.

Howard no aporta demasiado a esta historia, monótona y previsible, que tiene como baza a sus protagonistas. Dos extraordinarias actrices que elevan el listón en esta historia contada en dos tiempos. Son Amy Adams y Glenn Close, madre e hija que han nacido y vivido en medio de aun ambiente de violencia, pobreza y falta de expectativas.

Las dos actrices suenan ya para los futuros Oscar, esos que si todo va bien se celebrarán en 11 de abril. Son dos de las mejores actrices del momento, cada una perteneciente a una generación de intérpretes. Las dos han tenido un mismo obstáculo, siempre se han quedado a las puertas de lograr la estatuilla, a pesar de papeles tan laureados como el de The Master de Amy Adams, o el La buena esposa de Glenn Close. En esta ocasión, el duelo interpretativo de ambas es de lo mejor de este drama con tonos de telefime.

Ambientada en Ohio, uno de esos estados a los que la desindustrialización paulatina de las últimas décadas ha convertido en América profunda, Hillbilly tiene una relevancia sustancial, justo en este momento político, con Trump a punto de salir de la Casa Blanca. Siempre se cuestionó, desde los medios de comunicación, que el apoyo al presidente republicano venía de esas comunidades blancas y empobrecidas, sin futuro y sin educación. En Hillbilly no se habla de política, tampoco se culpa a un sistema que deja fuera a una parte importante de la población.

Ahí es donde Howard saca el oficio. Cuando cuestiona el clasismo de las clases medias y cuando mirar a una América al que solo se le da voz cuando llegan las elecciones y hay que buscar culpables. Magnífica la escena con los pijos abogados, con miles de cubiertos para cada cosa y donde critican a las mujeres y hombres de esos lugares profundos. Conocidos como rednecks, un calificativo denigrante, aunque quizá menos que el de White Trash, basura blanca, es gente que no ha nacido con las mismas oportunidades que otros y, por eso, los de las ciudades y traje los califican de paletos. Es ahí donde patina el mensaje de la película: demasiado centrado en una meritocracia que no funciona pues el sueño americano vuelve a ser un timo.

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