Domingo, 17 de Enero de 2021

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Identidad, luego diferencia

Identidad, luego diferencia, ante lo cual el ministro ella ha vuelto a desenfundar el estado de alarma para recordarles que no les queda otra que aceptar lo que ha asumido la mayoría. Y como esa mayoría rodea completamente Madrid, la señora Díaz Ayuso ha dejado atrapados en su isla a los ciudadanos de la autonomía, la isla mesetario y seca de sus tentaciones a la espera del favor de su público, favor que también persigue Esquerra Republicana en Cataluña, pensando ya en el 14 de febrero y deseando que su contestada gestión de la pandemia no le repita el disgusto habitual

A las puertas del gran puente de España y ya sabemos que va a ser muy difícil cruzarlo. Las restricciones establecidas por la aduana del coronavirus no permitirán desplazamientos entre comunidades. En algunos casos, como en Cataluña, ni siquiera entre municipios. Sigue el confinamiento local, hoy reiterado, complementando al perimetral como si de círculos concéntricos se tratara.

Razón por la cual la Generalitat no ha suscrito el acuerdo de las comunidades con el Ministerio de Sanidad. Ya tiene su propio plan, ha dicho. Y de nuevo, ha hecho como Madrid, sólo que por razones distintas. Madrid no quiere plan o más plan que el de aplicar la manga ancha que le permite lucir buenos resultados a día de hoy, también como Cataluña. Al final, las curvas de ambas comunidades han coincidido en un punto de encuentro, a pesar de sus medidas tan distintas en el método como las ideologías de sus gobiernos, pero a la vez tan semejantes en sus ideales como el sentimiento que los marca.

Identidad, luego diferencia, ante lo cual el ministro ella ha vuelto a desenfundar el estado de alarma para recordarles que no les queda otra que aceptar lo que ha subido la mayoría. Y como esa mayoría rodea completamente Madrid, la señora Díaz Ayuso ha dejado atrapados en su isla a los ciudadanos de la autonomía, la isla mesetario y seca de sus tentaciones a la espera del favor de su público, favor que también persigue Esquerra Republicana en Cataluña, pensando ya en el 14 de febrero y deseando que su contestada gestión de la pandemia no le repita el disgusto habitual.

Ganar las encuestas y perder las elecciones, porque Cataluña también es una isla, sólo que con más real en uno de los lados de su triángulo. Y esto suele provocar la fantasía de la escapada. Pero la historia reciente también recuerda que nadar a mar abierto tiene sus riesgos y sus límites. Y en ellos siguen braceando nuestros políticos, mientras nosotros insistimos en pedirles más claridad, mayor coherencia y menos contradicciones para cruzar el puente más largo, el del año que habremos perdido peligrosamente.

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