'El sonido de la cassette está injustamente demonizado'
Hablamos con Luis González, fundador de 'La Cassetería', el proyecto que ha resucitado la fabricación nacional de cintas de 'cassette' en pleno 'revival' del formato musical por excelencia de los 70, 80 y 90

'El sonido de la cassette está injustamente demonizado'
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Madrid
Vuelve la cassette, más allá de las últimas gasolineras de carretera o los circuitos underground de coleccionistas. Dos máquinas de 200 kilos importadas de Birmingham, un cursillo acelerado por videconferencia con un técnico italiano y material de cinta importado han permitido volver a fabricar cassettes en España, años después del ocaso del formato musical que arrasó en el último tercio del siglo 20.
El artífice de 'La Cassettería' (Travesía de Conde Duque 5, Madrid) es Luis González, alma del sello discográfico 'Ciudad Oasis' que junto con otros tres compañeros ha puesto en marcha en plena pandemia una fábrica para producir cintas de cassette. Toda una aventura porque en España, a diferencia de otros países, la maquinaria ya no se fabrica. 'Siempre hemos apostado por el formato físico y ya editábamos vinilo y cassette. Dimos un paso más al darnos cuenta de lo difícil que era importar material que ya no se fabricaba desde España', nos ha contado en La Ventana.
'La cassette está injustamente demonizada, es un sonido muy auténtico'
Los datos señalan que en 2020 la venta de cassettes está viviendo un resurgir, con un incremento del 100% con respecto al año anterior. Artistas como Kylie Minogue o Selena Gómez han editado en cassette hace un mes. No es sólo un fenómeno vintage de coleccionismo, bastantes discográficas están recurriendo al formato para ediciones limitadas o para lanzar packs donde lo combinan con otros. 'Creo que para mucha gente, la cassette supone una experiencia mucho más personal de relacionarte con la música que la que pueden tener a través de plataformas de Internet. Al fin y al cabo, tu cassette es tuya, puedes tocarla, tunearla y escucharla cuando quieras, también cuenta un poco la nostalgia', cuenta González
González también cree que la calidad de su sonido ha sido 'injustamente demonizada', entre otros motivos, por el abuso de copias piratas y el uso de aparatos reproductores no profesionales en la época en la que las mismas cintas se grababan una y otra vez hasta el infinito en copias caseras. 'Esto es como todo, si la materia prima no es de calidad, el resultado no lo será pero por sí misma la cinta de cassette proporciona un sonido analógico muy auténtico y de calidad con una buena producción'.
A 'La Cassetería' llegan todo tipo de encargos por ahora. 'La mayoría son de discográficas que encargan edición en este formato, pero también nos vienen muchos particulares buscando cintas o pidiéndonos volcar a formato cassette grabaciones caseras suyas sobre las que tengan los derechos y que nos traen en un pendrive o nos mandan por correo electrónico. También tenemos nuestra propia marca de cinta virgen de 40 y 60 minutos'. Y el perfil del comprador es variopinto, hay desde personas más mayores que no se manejan bien con la nueva tecnología a jóvenes interesados en el fenómeno de la cassette por la dimensión artesanal y más personalizada que tiene.
Y por cierto, Luiz González nos ha confirmado que en La Cassettería siguen fieles al boli 'BIC' de toda la vida, como método para enrollar pacientemente una cinta de cassette'. Es un método infalible, analógico pero infalible.




