'Heltzear', el corto que mira a lo íntimo del conflicto vasco
El donostiarra Mikel Gurrea reflexiona sobre la vida en el País Vasco de los 2000 con sutileza y una narrativa poco convencional en 'Heltzear', el primer cortometraje en euskera que participa en el Festival de Cine de Venecia

Fotograma de 'Heltzear', primer cortometraje en euskera presentado en el Festival de Venecia / CEDIDA

Venecia
Heltzear se sitúa en el año 2000 y nos presenta a Sara, una escaladora de 15 años, entrenando mientras a través de su propia voz en 'off' lee una carta escrita a su hermano ausente. Mikel Gurrea, director vasco que debuta en el Festival de Venecia con este cortometraje, el primero en la historia del festival rodado en euskera, ha querido plasmar sus vivencias su propia juventud que, como la de muchos jóvenes vascos, está marcada por ETA. Rodado en San Sebastián, Andoain (Guipúzcoa) y Dima (Vizcaya) está protagonizado por Haizea Oses, Mikel Arruti y Oier de Santiago, que no son actores profesionales sino escaladores.
Después de Venecia, Gurrea -que estudió cine en la Pompeu Frabra- presentará el filme en San Sebastián y después se pondrá con el montaje de su primer largometraje, Suro, una película rodada este mismo verano en Girona con Vicky Luengo de actriz protagonista. Es la historia de una pareja que, a punto de tener su primer hijo, decide dejar la ciudad y trasladarse al bosque cargados de ideales para reflotar su vida y su relación, pero la vida pondrá a prueba su idealismo.
El corto se ambienta en el año 2000, donde ETA no había desaparecido, y cuentas una historia íntima pero donde todo el conflicto está presente en esa chica que escribe una carta a su hermano... ¿por qué decides acercarse a esa realidad desde una perspectiva tan íntima y sutil?
Me interesaba jugar con tres capas o elementos que parten de mi autobiografía pero que luego toman unos derroteros de ficción. Uno era el conflicto vasco en el año 2000. Otro era la adolescencia y yo, como la protagonista, tenía 15 años, y otro era la escalada deportiva, no solo como práctica de un deporte; sino como estilo de vida. Tenía ganas de juntar esas tres capas y ver un poco qué reflexiones se podrían abrir para los espectadores. Me interesaba el contraste de lo físico y rítmico de la protagonista escalando, que es todo lo que vemos, y esa voz reflexiva que lee la carta a su hermano. Algo que se deja un poco abierto. Lo que sí es tangible es que le echa de menos y lo que le afecta esa ausencia del hermano esté donde esté.
Se cuenta la vida desde los momentos íntimos o familiares y no tanto desde los acontecimientos históricos o políticos, ¿es esto lo más complicado a la hora de acercarnos a conflictos como el que ha vivido Euskadi?
Absolutamente, hay un autor en Euskera, Jokin Muñoz que tiene un libro de cuentos, Letargo, que fue el primero en el que leí relatos que hablaban de las bambalinas entre los hechos. Los hechos son muy conocidos, los leíamos en prensa y han tenido su foco, pero luego está la vida. Está la convivencia y es difícil de explicar. Hay algo muy crudo ahí, pero siempre está la vida que se cuela en todo.
El título tiene varios significados
En euskera tiene un significado polisémico es como a punto de crecer, a punto de llegar... es una metáfora múltiple.
Luego está la escalada, un deporte que se ha puesto de moda después de los Juegos Olímpicos, pero que ha sido más minoritario, ¿no?
Lo dijo el propio medallista, que esperaba que esa medalla sirviera para visibilizar un deporte que en España no tiene mucho recorrido. Pero cuando yo lo hacía era todavía más precario. Es cierto que esa textura precaria y esos rocódromos polvorientos de magnesio son los que guardo con especial cariño. Tiene algo de cinematográfico, tiene mucho ritmo, pero a la vez es muy interno, muy íntimo. No quería imágenes de drones, que quizá es el pecado de rodar algo como la escalada. Yo lo que recordaba era la respiración interna y el anticipar el siguiente movimiento para acabar llegando o no allá arriba.
¿Cómo has trabajado con los actores esas escenas?
Son actores no profesionales. Partimos de la base de que el cuerpo y lo físico de lo que queríamos hacer no lo podíamos pedir a un actor; así que hicimos un casting de escaladores. Ella lleva el peso total de la película. Sabíamos además que teníamos que estar con ella a una distancia física pero sin atosigarla y respetando su respiración. Rodamos en 16 milímetros, que ya el formato es físico, y esa cámara ya nos obligaba a colocarnos en otro lugar. De alguna forma teníamos que generar las acciones con ella. Fue un rodaje muy físico.
¿Qué significa para un cortometraje venir a un festival?
Al corto le sirve mucho. Abre muchas puertas a otros festivales y puedes anticipar que va a tener un recorrido y que se va a ver en todo el mundo. Eso es al final lo que quieres y más en estos tiempos en los que tanto nos ha costado recuperar la sala y la experiencia colectiva. A mí me pilla esto en un momento de haber acabo el rodaje del largometraje, así que la típica pregunta de ahora qué vas a hacer, yo ya tengo respuesta: montar el largo.
Ese largo es Suro, que has rodado este verano, ¿qué tal la experiencia?
Suro quiere decir corcho y la historia se ubica en Girona, en una región donde se hace el corcho y teníamos que rodarlo ahí y en verano, porque solo ocurre en ese momento y lugar. El rodaje pues nos pilló con el coronavirus y tuvimos que esperar todo un año para llegar al siguiente verano.
¿Cómo ve un director novel la situación del cine español en estos momentos?
Yo tengo un poco el discurso de que esto siempre lo he querido hacer desde que soy pequeño. Si eres de un barrio como el Antiguo de Donostia, sabías que esto es una carrera de resistencia. Yo tengo 36 años, no tengo 26, o sea, que llevo unos años probando y haciendo cortos. Tengo la sensación de que si persistes, a veces se logra. No quiero hacer un discurso posibilista de si quieres puedes, porque sabemos que es más complejo que eso, se necesitan ayudas, financiación, pero la persistencia y creértelo tú, es el motor de muchas cosas.

Pepa Blanes
Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural...




