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Sociedad

Los 4.000 kilómetros que recorre un alimento hasta llegar a nuestro plato

Nuestra alimentación es responsable de un 29% de los gases de efecto invernadero emitidos a nivel mundial

Los kilómetros que recorre un alimento hasta llegar a nuestro plato

Los kilómetros que recorre un alimento hasta llegar a nuestro plato

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Madrid

Un bote de garbanzos recorre 7.500 kilómetros desde que se produce hasta que llega a nuestro plato. Se recolectan en el país donde hayan sido sembrados, se transportan, se envasan y llegan a la tienda, donde ya los podemos comprar. Toda esa cadena que sigue los alimentos - la media es de 4.000 kilómetros - tiene un impacto directo sobre el medio ambiente. "En España, se consumen una gran cantidad de legumbres procedentes de países como México, Estados Unidos y, cada vez más, China. Hasta que llegan a nuestras casas, desde que son producidas, recorren todas esas distancias", explica el responsable de soberanía alimentaria de la ONG Amigos de la Tierra, Andrés Muñoz.

Según los datos de la organización internacional WWF, nuestra alimentación es responsable de un 29% de los gases de efecto invernadero emitidos a nivel mundial. Hay algunos productos, como la carne o el arroz, que tienen un mayor impacto. Por ejemplo, para producir una sola hamburguesa, se gastan 2.400 litros de agua, lo que es lo mismo que 12 duchas de 10 minutos cada una. Celsa Peiteado, la responsable de alimentación sostenible de la organización afirma que "la ganadería industrial se alimenta, en muchos casos, con soja que proviene de países como Brasil. Se exporta miles de kilómetros, se transforma en pienso y aquí se convierte en carne, que a su vez exportamos a países como China. Todo este trayecto supone un gran emisor de gases de efecto invernadero".

Es decir, no es tanto lo que consumimos, sino el proceso que siguen esos productos hasta que llegan a las estanterías de los supermercados. "La ganadería y la agricultura industrializada de regadío con un alto consumo de agua y fertilizantes tienen un mayor impacto sobre el clima que las producciones ecológicas, locales o de temporada", asegura Peiteado. Solo el transporte supone hasta el 10% de la huella de carbono de los alimentos en España. 

Los expertos coinciden en que, para ahorrar largas distancias y, como consecuencia, generar un menor impacto ambiental sobre la huella de carbono, la mejor solución es apostar por los productos de proximidad. La delegada de Madrid del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos afirma que "el hecho de que un alimento sea de producción local, permite reducir el impacto derivado del transporte de larga distancia y, por lo tanto, el gasto energético y las emisiones de gases que eso conlleva”.

Los especialistas en alimentación sostenible también critican que el etiquetado de los productos no es suficiente, ni está regulado. El director de Justicia Alimentaria, Javier Guzmán, explica que la gente cada vez tiene más interés en los productos de proximidad”, sin embargo, cree que “las empresas, en vez de informar sobre la procedencia de los alimentos, invierten en marketing que confunde a la población”. Según los datos de la consultora Kantar, el 74 por ciento de los clientes prefieren los alimentos locales antes que los importados desde otros países.

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