Domingo, 23 de Enero de 2022

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Las increíbles profecías de 2022

Llevamos varias semanas leyendo, viendo y escuchando las predicciones para 2022 de toda clase de especialistas y analistas. Nosotros no vamos a ser menos.

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No tenía ganas de hablar con nadie y buscó un banco libre atrás, justo al lado de la capilla de Santa Lucía. Emilia Tiresias apenas había hablado tres veces con la muerta. Sabía que se llamaba Reme. O algo así. Era comercial. Solo coincidían en los pasillos. No ocuparía mucho espacio entre sus recuerdos.

Se entretuvo curioseando entre las mascarillas y las espaldas de la gente y se detuvo en el retablo de la mártir que adelantaba la mano izquierda para mostrar a los fieles un platillo dorado sobre el que rulaban sus ojos. En el banco de delante había un niño de pelo claro jugando con el teléfono de la abuela.

Los empleados de la funeraria pasaron con el ataúd camino del altar. La señora Tiresias se puso en pie con gesto doliente. Y entonces, no se explica por qué, comenzó a repasar los preparativos para la cena de Nochevieja. Eso la entristeció. Más que la muerta. El fin de año, aquel ceremonial de gambas, campanas y uvas consagrado al paso del tiempo la dejaba abatida. Estaba envejeciendo a un ritmo desbocado. De seguir así, pronto estaría en el lugar de Reme.

¿Y todos aquellos años de vida para qué?

Buscó entre los escombros del pasado. Nunca fue complaciente con su biografía. Estaba llena de trabajos mediocres, hombres de usar y tirar, estupideces, amaneceres insulsos, imbéciles ocasionales, parásitos, algún viaje, una amiga, cuatro o cinco libros, un río y una canción de Battiato.

Alguna vez tuvo la insolente presunción de creer que su nombre perduraría y que dejaría un hermoso busto a la posteridad. Pero pesaban más los días en que se detestaba y se consumía dando vueltas a errores propios. Entre sus grandes defectos, le atormentaba no haber sabido vivir el tiempo presente. Porque la señora Tiresias tenía el vicio de estar siempre pensando en el mañana. Le venía de familia. Sus abuelos, y los abuelos de sus abuelos tenían el don de la profecía.

Como el funeral se alargaba y la señora Tiresias ya no sabía a donde mirar, cerró los ojos y se dispuso a adivinar el porvenir más inmediato. Asomada al futuro desde el precipicio del último segundo, comenzó por entrever un espacio vacío y sin límites, cubierto por las tinieblas y todavía por hacer. Esperó a que el viento despejara el horizonte, cruzó las puertas del porvenir, entró en el año 2022 y esto es lo que vio...

Que como los años anteriores, también estaría condicionado por la pandemia, pero en contra de lo ocurrido hasta ahora, la séptima, octava y novena ola de la COVID-19 no pillaría desprevenidos a los responsables políticos y a la sociedad...

Ya, no se lo creen. La señora Tiresias también frunció el ceño. Algo había salido mal. Decidió empezar de nuevo. Puso los ojos en blanco, regresó al futuro y esto le que le fue revelado...

Que en el otoño del año 2022, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, afrontaría otra remodelación de gobierno y ficharía como ministro de Cultura al jugador de futbol del París Saint Germain, Kylian Mbappé.

No, el oráculo no terminaba de cuadrar. Con tantos santos, vírgenes, un sacerdote en el púlpito y decenas de fieles orando dios debía tener un desbarajuste y lo mezclaba todo. La señora Tiresias tomó fuerzas y se capuzó por tercera vez en el mañana.

Y entre las tinieblas surgió un Pablo Casado jadeante, que contemplaba incrédulo a Isabel Díaz Ayuso aclamada por simpatizantes del PP. Estaba inaugurando un nuevo hospital en Madrid. Un hospital por la libertad. Al que había puesto el nombre de su gurú y jefe de gabinete: Hospital Miguel Ángel Rodríguez.

Más sobre profecías / GETTY IMAGES

Por fin una profecía creíble

Esto animó a continuar a la señora Tiresias. La nueva revelación auguraba que el año 2022, salpicado de elecciones, sería un año extraordinario para el partido de Inés Arrimadas, Ciudadanos, arrasaría en las urnas y sería, sin duda el mejor año de su historia

Un disparate. O no. A saber. Pero la señora Tiresias se tocó la frente. Era negativa, (consiguió un test después de preguntar como en mil farmacias o así), pero la situación la tenía alterada. Y Aun así perseveró. ¿Qué le aseguraron las deidades esta vez?

Que en 2022, Vox daría un vuelco a su política; seguiría insultando a la vicepresidenta Yolanda Díaz, pero en catalán. Y que, para alegría de todos, bajaría el precio de la luz...

La señora Tiresias, avergonzada por tanto despropósito, desconectó del futuro agachó la cabeza y se dejó arrastrar por la inexorable corriente del presente.

  • -Abu, vámonos que aquí no hacen milagros
  • -¿Qué?
  • -¡Venga, vámonos!
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