La VentanaLa opinión de Carles Francino
Opinión

Reinos de otro mundo

"Hasta que un día se descubre que ambas instituciones están regidas -y ocupadas- por personas de carne y hueso, con todas sus miserias incorporadas. Por eso hoy sabemos que la iglesia católica española, ¡mira tú por dónde! reconoce que se equivocó, adjudicándose como propios un millar de bienes inmuebles que no le pertenecen. Y también hoy, que las familias reales están sujetas a los mismos vaivenes sentimentales que cualquier hijo de vecino", la opinión de Carles Francino

Reinos de otro mundo

Madrid

Cuando alguien escuche la expresión “su reino no es de este mundo” ya sabe que solo se pueden estar refiriendo a dos cosas: a la iglesia, o a la monarquía. Y que en ambos casos rige aquella famosa máxima vaticana, según la cual “todo lo que no es sagrado, es secreto”. Hasta que se les ve el plumero… cabría añadir. Hasta que un día se descubre que ambas instituciones están regidas -y ocupadas- por personas de carne y hueso, con todas sus miserias incorporadas.

Por eso hoy sabemos que la iglesia católica española, ¡mira tú por dónde! reconoce que se equivocó, adjudicándose como propios un millar de bienes inmuebles que no le pertenecen. Y por eso sabemos, también hoy, que las familias reales están sujetas a los mismos vaivenes sentimentales que cualquier hijo de vecino. Y el anuncio de separación entre Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín no hace otra cosa que ratificarlo. Aunque resultan conmovedores, por no decir otra cosa, los intentos por mantener esa distinción.

Por eso lo que en cualquier pareja normal sería una separación o un divorcio, aquí se viste de “interrupción de la relación matrimonial”. Y ya van unas cuantas… ¡vivan los eufemismos! en el caso de la iglesia, saber que “se abre a la posibilidad de devolver esos bienes” (cementerios, fincas, colegios, edificios varios..) revela una magnanimidad… digamos un pelín discutible si tenemos en cuenta que los bienes inmatriculados gracias a un decreto del gobierno Aznar fueron casi cuarenta mil, entre ellos la mezquita de Córdoba o la catedral de Sevilla que, naturalmente, no están en la lista de posibles devoluciones. Resumiendo: que sí, que hay algunos reinos que no son -o no parecen- de este mundo. pero si ya lo han conseguido al menos podrían ahorrarse el trámite de tratarnos a los demás como gilipollas.

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