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FESTIVAL DE Sundance

Terror contra el racismo: Sundance apuesta por el cine de género de directoras afroamericanas

Una nueva generación de directores y directoras van entrando en la industria contando sus propios relatos. En esta edición han coincidido dos mujeres que han elegido el terror para hablar del racismo existente en la sociedad americana. Son Nikyatu Jusu en 'Nanny' y Mariama Diallo en 'Master'

Fotograma de 'Master' / FESTIVAL DE SUNDANCE

Madrid

El cine de género es fundamental para hablar de los miedos y problemas de una sociedad. Así lo han reflejado grandes directores y lo siguen haciendo. Sundance es un festival que lleva apostando en sus últimas ediciones por el cine de terror, por los nuevos directores, pero también por aquellas minorías maltratadas en la industria de Hollywood. Movimientos como el Me Too o el Black Lives Matter han ido evidenciando las lagunas en la representación de varios los colectivos como las mujeres o los afroamericanos.

De un tiempo a esta parte, una nueva generación de directores y directoras van entrando en la industria contando sus propios relatos. En esta edición de Sundance han coincidido dos mujeres que han elegido el terror para hablar del racismo existente en la sociedad americana. Son Nikyatu Jusu en Nanny (niñera) y Mariama Diallo en Master.

En Master, la opera prima de Diallo, entramos en una de las situaciones más terroríficas que pueden existir para una adolescente afroamericana: la univerdad. Ancaster College es el escenario de esta película, una universidad y un colegio mayor donde todos son alumnos blancos. Encima le toca quedarse en la habitación en la que hace años se suicidó la primera alumna negra que estudió allí. Con ese panorama emergen todo tipo de miedos, fantasmas y leyendas.

Terror psicológico que a veces recuerda a Candyman y por momentos a Déjame salir. Sobre todo en la denuncia de un racismo existente también en la progresía blanca americana intelectual y de izquierdas. Como ocurría con la familia de la novia en la película de Jordan Peele, que por cierto también debutó en Sundance, aquí los profesores y alumnos piensan que no son racistas con esta alumna nueva y con una de las profesoras -también afroamericana- que ha conseguido plaza en ese feudo blanco.

En la película de Diallo, seguimos no solo a la alumna negra, sino a tres mujeres negras que intentan encajar en esa universidad, una institución maldita. Fantástica la metáfora de las brujas y la maldición para hablar del clasismo, racismo y machismo que asolan a la academia, en Estados Unidos y en Europa.

Diallo, cuyo cortometraje Hair Wolf ganó un premio del jurado en Sundance en 2018, ha demostrado componer de manera hábil las distintas escenas e ir creando la tensión de una manera creciente y sinuosa. Las experiencias universitarias de Jasmine (la amistad incompatible, las fiestas cargadas de alcohol y las discusiones en los clubes de debate), junto con la experiencia de la primera decana negra de la escuela, el personaje de la actriz Regina Hall, y el personaje de Amber Gray, una profesora de literatura. Al final, Master es una película sobre tres mujeres que deben aprender a conocerse a sí mismas y a enfrentarse a los miedos y a la sociedad juntas. Mariam Diallo se las ingenia para encontrar nuevas formas de mirar a la familia y a la amistad y a los brotes racistas en Estados Unidos.

Un poco más lejos va Nikyatu Jusu en Nanny. La película está protagonizada por Anna Diop que interpreta a una inmigrante senegalesa que experimenta visiones violentas que no entiende. Es una niñera interna en una casa de una familia blanca y lista de Nueva York.

Michelle Monaghan y Morgan Espectro son ese matrimonio desmoronándose. Él es un mujeriego y ella una esposa abatida. Mientras, la criada negra cuida de otra hija, el suyo propio sigue en Senegal. Es una denuncia similar a la falta de derechos laborales de las mujeres cuidadoras, que vimos en películas como la brasileña Una segunda madre o Roma, la cinta del mexicano Cuarón. Sin embargo, Nanny cambia el tono. Pasa del realismo social de los dos directores iberoamericanos a centrarse en el terror y la tensión.

La directora usa el folclore y la tradición africanos en esta historia sobre esclavitud laboral en 2022. Una plusvalía emocional que implican los cuidados, mal pagados y desatendidos, que son una de las lacras de la sociedad actual y que el género explica a la perfección.

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