A pie de campo: momento crucial para el cultivo del almendro
Nuestra Ingeniera Técnico Agrícola, Allende Martínez, aconseja intensificar la vigilancia tras las intensas lluvias caídas hace una semana

A pie de campo: momento crucial para el cultivo del almendro
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Logroño
Durante el pasado fin de semana se registró un acumulado lluvias bastante generalizado en toda nuestra comunidad y esto coincide con un momento muy sensible para uno de nuestros cultivos: el almendro.
En muchas parcelas, sobre todo en variedades tempranas y medias, nos encontramos en plena floración. Y la floración es uno de los momentos más delicados de todo el ciclo del cultivo.
Aunque el almendro es un cultivo bien adaptado al clima mediterráneo, las lluvias durante la floración pueden tener un efecto negativo importante en la producción. Esto ocurre, según explica Martínez, “en primer lugar, porque la lluvia dificulta el proceso de polinización. Y es que la mayoría de las variedades tradicionales de almendro necesitan lo que llamamos polinización cruzada. Esto significa que el polen de una variedad tiene que llegar a las flores de otra variedad, y ese transporte lo realizan principalmente los insectos polinizadores, especialmente las abejas. Y aquí está el problema: cuando llueve, las abejas no vuelan. Y si las abejas no vuelan, el polen no se mueve”.
Durante periodos de lluvia continuada el transporte de polen se reduce muchísimo, lo que puede provocar que muchas flores no lleguen a fecundarse correctamente y, por lo tanto, que no se formen frutos.
Hay estudios que muestran que cuando aumenta la lluvia durante el periodo de floración, la producción final puede disminuir de forma significativa. Es decir, lo que ocurre en estos pocos días puede terminar condicionando parte de la cosecha.
Y la lluvia, según Martínez, “no solo afecta al vuelo de las abejas. También puede afectar directamente al propio proceso biológico de la flor. Cuando la humedad ambiental es muy elevada puede retrasarse la apertura de las anteras, dificultarse la liberación del polen y, además, aumentan las condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades fúngicas”.
La lluvia no afecta por igual a todos los almendros
El comportamiento frente a episodios de lluvia depende mucho del tipo de variedad. “Hay variedades autocompatibles, es decir, que pueden fecundarse con su propio polen. Estas variedades sufren mucho menos este problema. En cambio, las variedades autoincompatibles dependen totalmente del trabajo de los polinizadores para que el polen llegue de una variedad a otra. Por eso hoy en día muchas de las nuevas variedades de almendro que se han ido desarrollando buscan precisamente esa autocompatibilidad, lo que permite que la producción sea más estable incluso cuando las condiciones meteorológicas no son favorables”, explica Martínez.
Lo positivo es que estos episodios de lluvia suelen ser puntuales. Si después de las lluvias llegan días secos con temperaturas suaves, la actividad de los polinizadores se reanuda rápidamente y muchas flores todavía pueden llegar a fecundarse.
Además, el periodo de floración del almendro no ocurre en un solo día, sino que suele extenderse durante varios días o incluso semanas, dependiendo de la variedad y también de las condiciones climáticas.
Martínez remarca que “en los próximos días será importante observar cómo avanza esa floración en las parcelas y si hay margen para que la polinización se complete. Porque aunque desde el punto de vista hídrico estas lluvias siempre son beneficiosas para el campo, cuando coinciden con momentos delicados del ciclo del cultivo pueden interferir en procesos clave como la polinización. Así que toca observar el campo y ver cómo responde el cultivo cuando vuelvan las temperaturas más suaves.
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Jorge Gómez del Casal
Responsable del programa Hoy por Hoy La Rioja. Se incorporó a Radio Rioja en 1991, desarrollando gran...




