El fiscal pide tres años de prisión para el imán de Fuengirola
Daba instrucciones en un libro para pegar a una mujer sin dejar marcas
El fiscal pide 3 años de prisión y una multa de 10.800 euros para el imán de Fuengirola, Mohamed Kamal Mostafá, por incitar a la "discriminación contra toda mujer por el simple hecho de serlo" al publicar un libro en el que, según la acusación, daba consejos de cómo golpear a las mujeres sin dejar rastro.
En su escrito, el fiscal pide la máxima pena prevista en el 510 del Código Penal que castiga a quienes provoquen o inciten a la discriminación, el odio o la violencia por motivos de género u orientación sexual, entre otros. La fiscalía contempla también contra el religioso islámico una agravante de abuso de superioridad por su capacidad de liderazgo religioso.
Desde esta posición, Kamal escribió en 1997 el libro "La Mujer en el Islam", destinado a la difusión entre musulmanes pero de libre adquisición para el público en general, "mediante el cual intentó de forma reiterada convencer a sus lectores para que adoptaran actitudes claras de discriminación contra toda mujer por el simple hecho de serlo".
El fiscal destaca algunos pasajes del libro que, a su juicio, son discriminatorios. En la página 44 señala que el libro dice textualmente "el situar a la mujer en pie de igualdad al hombre supone una rivalidad o competencia inadmisible". También cita otros párrafos del libro del imán como el que dice que "el testimonio de un hombre vale el testimonio de dos mujeres".
LOS "CONSEJOS"
Sin embargo, la acusación señala que la obra alcanza su mayor expresión de incitación a la discriminación cuando en sus páginas 86 y 87 da consejos "de forma explícita y pormenorizada de cómo ejercer la violencia sobre la mujer", sin dejar huellas.
Por ejemplo, el libro explica que a la mujer "nunca se le debe pegar en una situación de furia exacerbada y ciega para evitar males mayores" y "no se debe golpear las partes sensibles del cuerpo (cara, pecho, vientre, cabeza...)", se deben dirigir a los pies o las manos de la mujer "utilizándose una vara no demasiado gruesa, es de decir, fina y ligera para que no deje cicatrices o hematomas".
"Los golpes no han de ser fuertes y duros porque la finalidad es hacer sufrir psicológicamente y no humillar y maltratar físicamente", apunta el libro.




