Los vascos rechazan el plan Ibarretxe
Consideran que las reformas deben hacerse dentro del marco legal
Los vascos rechazan la propuesta del lehendakari Ibarretxe de un nuevo marco político de co-soberanía con España por considerar que genera división e inestabilidad, a la vez que conceden a la Constitución el menor apoyo de la historia, incluso por debajo del referéndum de 1978, aunque consideran que las reformas deben hacerse dentro del marco legal.
El "Euskobarómetro", en el que se recogen estos datos, es un estudio semestral de opinión realizado por la Universidad del País Vasco (UPV), que presentó hoy el resultado correspondiente a la primera mitad del año, cuyo trabajo de campo se hizo en la primera quincena de mayo, en periodo preelectoral.
Este sondeo muestra que el 56 por ciento de los vascos está desinformado sobre el plan Ibarretxe, del que el 44 por ciento opina que creará división e inestabilidad, mientras que para un 28 por ciento proporcionaría tranquilidad y estabilidad, un 13 por ciento dice que "depende" y el 15 por ciento no sabe o no contesta.
En una conferencia de prensa celebrada hoy en el rectorado de la UPV en Leioa (Vizcaya), el director del Euskobarómetro, Francisco Llera, dijo que son absolutamente minoritarios quienes apoyan la superación del Estatuto, ya que la mayoría está satisfecha con el autogobierno actual y los no totalmente satisfechos se "conformarían" con su completo desarrollo.
No obstante, son más quienes apuestan por el federalismo que por el modelo autonómico, lo que ratifica la creencia mayoritaria entre los vascos, según el Euskobarómetro, de que se deberían realizar reformas y encontrar "salidas no traumáticas" que respetasen el marco constitucional.
A la vez, el apoyo a la Constitución se sitúa en su mínimo histórico en Euskadi, ya que es del 30 por ciento, cuando en el referéndum de 1978 fue del 31,3 y en 1999 y 2000 llegó al 48 por ciento. Simultáneamente el voto "no" a la Carta Magna alcanza su techo con el 25 por ciento y la "abstención activa" se coloca en el
8 por ciento.
Estos cambios se enmarcan dentro de un nivel de insatisfacción de los vascos con el funcionamiento de la democracia "desconocido en el mundo occidental", comparable sólo al que se registró en Italia hace una década y que culminó con la refundación de los partidos tradicionales mayoritarios (Democracia Cristiana y Partido Comunista).
Este desprestigio afecta principalmente a las instituciones centrales, aunque las autonómicas y la UE sólo consiguen un aprobado "raspado". Ibarretxe y Atutxa son los únicos políticos que consiguen un aprobado.
Llera atribuyó la insatisfacción con el sistema democrático al "bloqueo" de la situación política vasca con la división entre nacionalistas y no nacionalistas, que genera una crispación que se está trasladando a la vida cotidiana de los ciudadanos, que reconocen tener más "enfados y peleas" con sus amigos y familiares debido a la política.
Respecto al terrorismo, los vascos son "significativamente más optimistas" y han disminuido su miedo a participar activamente en política durante el primer semestre, motivado por la reducción de los atentados de ETA y de los actos de violencia callejera, aunque un veinte por ciento sigue pensando en abandonar Euskadi por esta razón.
Pese a considerar la ilegalización de Batasuna como perjudicial y antidemocrática, la mayoría cree que las consecuencias no han sido tan malas como preveían.
El uso de la violencia terrorista es rechazado por la mitad del electorado de la izquierda abertzale y la mayoría de estos votantes también está en contra de las amenazas a los no nacionalistas. Unicamente el 2 por ciento de los vascos apoya o justifica, aunque sea de forma crítica, a ETA.
Así mismo, la descalificación de los miembros de ETA en la sociedad vasca es la "máxima" registrada hasta ahora.
"Hay una ruptura personal muy importante, se consolida un patrón de rechazo en la valoración de los miembros de ETA y también se da en su sociología más cercana, en sus amigos", dijo Llera.
La mayoría de los vascos defiende una negociación entre el Gobierno central y ETA para acabar con el terrorismo, con una previa entrega de las armas por ETA, y se muestran más dispuestos a realizar concesiones políticas, incluso en asuntos polémicos como la autodeterminación o Navarra, que a otorgar una amnistía a los presos etarras.
Por otra parte, los vascos siguen siendo optimistas respecto a la situación económica y su bienestar personal y respecto a su sentimiento de identidad se definen de forma mayoritaria como vascos y españoles.




