Beckham, autor del primer gol de la Liga 2003-04
El inglés derrocha argumentos futbolísticos para convencer a la afición.
David Beckham, el principal referente de la Liga 'mediática' que comenzó hoy, no podía haber soñado un estreno liguero más satisfactorio. El inglés fue el autor del primer gol del campeonato y además contribuyó de manera decisiva, en el inicio de la jugada del segundo tanto, a la primera victoria del Real Madrid, que sufrió para imponerse al Betis (2-1).
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Corría el minuto tres y Beckham aprovechó una gran jugada de Raúl y Ronaldo para abrir el marcador. El inglés acompañó la combinación de la 'doble R' en la frontal del área y subitamente apareció en el segundo palo para orgullo de la hinchada merengue, cada día más satisfecha con el cuarto 'galáctico' fichado por Florentino Pérez.
El 'spice boy' arrancó los primeros aplausos de la grada y se fundió en un abrazo con Ronaldo, el autor de la asistencia al igual que sucediera el pasado miércoles ante el Mallorca. Paradójico, el mejor asistente del mundo culminando pases del mejor rematador, y es que el juego del equipo sigue sin carburar y sólo el enorme talento de sus futbolistas desequilibra los tanteos.
ESTRELLO UN BALON EN EL LARGUERO
Mientras en Montjüic el Espanyol daba el primer mazazo a la actual subcampeona, la Real Sociedad, y en el descanso del Bernabéu Florentino Pérez sonreía desde el palco con la salida de un 'striker', Beckham preparaba su segunda gran maniobra en el encuentro. Atascado el Madrid en la medular, el inglés probó suerte con un lanzamiento desde 30 metros que se estrelló en el larguero. La afición se mordía las uñas con el que hubiera sido uno de los goles del campeonato.
No obstante, Beckham, empeñado en agradar a la parroquia blanca, fue el origen del segundo tanto madridista y, a la postre, decisivo para conseguir los tres primeros puntos. Virtuoso con el empeine de su pierna derecha, el inglés envió con el tiralíneas un balón a Zidane que éste controló y cedió para que Ronaldo, en boca de gol, empezara a cumplir su promesa de alcanzar los 35 goles. El primero ya
está dentro.
A esas alturas, Kovacevic salvaba un punto en Montjüic y el Madrid se retorcía para defender su ínfima renta. Beckham, aliado de Salgado en la derecha, derrochó físico para impedir el empate de los verdiblancos. Sus desplazamientos en largo, el gol y media asistencia, y su entrega convencieron a la exigente hinchada madridista, convencida ahora sí de que el inglés puede ser un jugador rentable, y no sólo por su cara bonita.




