El hombre que descuartizó a una prostituta en Madrid asegura no saber por qué lo hizo
Alega en su declaración que cuando estranguló a la mujer sufría un "lapsus mental"
José Luis P.C.L., el empresario de 35 años detenido como presunto asesino de una prostituta en la localidad madrileña de Boadilla del Monte, ha declarado que descuartizó a la joven en la bañera de su vivienda y que no sabe por qué la mató, ya que había mantenido relaciones con prostitutas en otras ocasiones.
Según el testimonio del detenido prestado ante la Guardia Civil y un juez de Móstoles, el presunto asesino quedó el domingo día 24 a cenar con unos amigos, con los que estuvo bebiendo hasta las tres de la madrugada.
Como siempre que bebe alcohol, ese día necesitaba también mantener relaciones sexuales con prostitutas, según su testimonio, y, como en otras ocasiones, se dirigió al parque del Oeste, zona frecuentada por mujeres que ejercen la prostitución y por donde siempre pasaba para ir a su casa en Boadilla del Monte.
Allí contrató los servicios de una de estas mujeres, muchas de las cuales ya le conocían como cliente habitual y por ello no dudaban en acompañarle a su casa, ya que cuando José Luis comenzó a frecuentar la zona, sólo accedían a mantener relaciones en su coche.
LA MATÓ EN UN "LAPSUS MENTAL"
El detenido ha confesado que fue con la joven de 22 años, natural de Sierra Leona, a su casa y que le entró un "lapsus mental" y no sabe por qué la empezó a estrangular. después de estrangularla, arrastró el cuerpo de la joven hasta la bañera, lo descuartizó y dejó que se desangrara.
Posteriormente, José Luis introdujo los restos del cuerpo en nueve bolsas de basura y las dejó en tres contenedores diferentes próximos a su domicilio, en la avenida del Generalísimo de Boadilla. El detenido, que ya se encuentra en la prisión de Soto del Real, fue arrestado después de que las compañeras de la víctima facilitaran a la Guardia Civil el número de matrícula del vehículo de José Luis.
UN HOMBRE NORMAL Y EDUCADO
José Luis, quien carece de antecedentes policiales, regentaba una empresa de artes gráficas e informática en Boadilla, procede de una familia de clase media alta y vivía solo en el piso donde se produjeron los hechos.
Vecinos del supuesto asesino no se explican cómo el empresario, al que describieron como un hombre "normal", "educado", "simpático" y "amable", pudo cometer el crimen.




