Morientes conduce al Mónaco a la goleada ante el AEK de Atenas
El jugador cedido por el Real Madrid marcó dos tantos, participó en otro y fue una permanente amenaza para la defensa helena, que estuvo muy por debajo de lo que se espera de un equipo en la máxima competición continental.
Fernando Morientes condujo al Mónaco a una brillante goleada contra el AEK Atenas (4-0), la segunda victoria de los del principado en otras tantas jornadas en Liga de Campeones, lo que coloca al equipo en buena situación para lograr la clasificación para la segunda fase.
Más información
Morientes sumó así su tercer tanto en Liga de Campeones y encandiló al público monegasco, que le despidió con una cerrada ovación cuando se retiró para disfrutar de un merecido descanso en los albores del encuentro.
Con su victoria, el Mónaco suma seis puntos en la Liga de Campeones y prosigue su excelente temporada, en la que ha marcado en todos los partidos, sólo ha concedido una derrota y suma una media de más de dos tantos por partido.
El encuentro comenzó con dos sustos en la zaga monegasca, en la que el chipriota Okkas hizo valer su fama de oportunista y aprovechó dos desajustes para granjearse sendas ocasiones de gol, pero no estuvo preciso en el disparo.
A partir de ese momento, el Mónaco se dio un festival ofensivo en el que los griegos fueron meros espectadores. Las constantes imprecisiones defensivas del AEK permitieron al conjunto monegasco entrenarse como si se tratara de un ensayo.
Las jugadas a balón parado, en la que al peligro de Morientes se unió el del espigado defensor Rodríguez, fueron un auténtico suplicio para la zaga griega y, en especial, para el portero Chiotis, que tuvo una noche especialmente desafortunada.
Así, el Mónaco tardó 23 minutos en abrir el marcador, en una jugada que Morientes inició en la parte izquierda y que terminó con un centro de Rothem y un disparo de Giuly que se coló en la malla helena.
Cinco minutos después, el "Moro" aprovechó el rechace de un balón que dio en la escuadra para marcar el segundo. Y pudo aumentar su cuenta dos minutos más tarde en una buena jugada personal y otra vez más en el minuto 45, cuando no precisó un disparo en el que estaba sólo ante el guardameta.
El festival monegasco siguió en la segunda mitad, en la que Morientes redondeó el marcador al rematar, libre de marca y de espléndido cabezazo el segundo tanto, tercero de su equipo.
El Mónaco controló el partido y se creó alguna ocasión más, aunque cuando éste agonizaba fue Okkas el que pudo marcar el gol de la honra.
Pero fue Prso, sustituto de Morientes, el que puso el cuarto en el marcador, de potente disparo que se coló por la escuadra helena.




