El ADN exculpa a los acusados en el caso del "Padre Coraje"
No hay rastro de su sangre, huellas o ADN en la escena del crimen
Cádiz
Los cuatro forenses y cinco policías nacionales que hoy han declarado en el juicio del caso Holgado, conocido como el del 'Padre Coraje', subrayaron que en la gasolinera de Jerez de la Frontera (Cádiz) en la que tuvo lugar el crimen no hay ni huellas ni sangre de los cuatro procesados.
La sesión celebrada hoy en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Cádiz comenzó con el testimonio de dos de los forenses que declararon sobre el arma homicida -18 centímetros de largo y uno de ancho, monocortante y muy afilado- y las heridas que presentaba el cuerpo de Juan Holgado, que según su criterio, demostraban el
Más información
"ensañamiento" con la víctima e incluso uno de ellos llegó a determinar la "cierta profesionalidad" de quienes le agredieron y su clara intención de matar al joven.
Holgado llegó a recibir hasta 28 cuchilladas que afectaron a manos, frente, nariz, abdomen, aunque las mortales fueron una herida en el tórax, de 18 centímetros de profundidad, y otra en el cuello, casi tras la oreja, en la que se incide en varias ocasiones.
Los peritos han descartado que la sangre hallada coincidiera con los procesados y negaron que los análisis de ADN del Instituto de Toxicología de Sevilla pudieran tener poca fiabilidad, más aún al contrario.
Los testimonios de los técnicos de la Policía Nacional se centraron, por una parte en la cintas grabadas por el padre de la víctima, Francisco Holgado, conocido como 'Padre Coraje', de las que determinaron que tuvieron que ser "optimizadas", es decir, limpiadas de ruido para la mejor audición de las conversaciones y que estas no se encontraban grabadas en su integridad, sino en fragmentos. El especialista policial explicó que de las 20 huellas halladas y de las siete a las que se redujo la investigación, ninguna se correspondía con los cuatro procesados.
El crimen de Juan Holgado tuvo lugar en 1995 en la gasolinera de Jerez de la Frontera (Cádiz) en la que trabajaba, y en la que en un supuesto intento de robo, le mataron. El caso adquirió notoriedad una vez que su padre, Francisco Holgado, inició una investigación por su cuenta, adquiriendo una falsa identidad que le permitió mezclarse en ambientes marginales de Jerez para esclarecer el crimen de su hijo.




