El antiguo jefe de los inspectores de armas en Irak sostiene que la resolución 1441 no autorizaba la guerra
"Había una mayoría en contra de autorizar la guerra y una mayoría en contra de la idea de que miembros individuales del Consejo de Seguridad tuvieran el derecho de autorizarla". Blix sostiene que los inspectores demostraron que las pruebas eran falsas, apunta que hubo fallos de los servicios de inteligencia, pero también manipulación por parte de algunos gobiernos y recalca que los informes de la ONU no dijeron que había armas de destrucción masiva.
Blix dice que los inspectores demostraron que las pruebas eran falsas: "Las inspecciones no estaban en un callejón sin salida en marzo, deberían haber continuado, pero Estados Unidos había acumulado 300.000 soldados y no le importaba lo bien que iban las inspecciones. En aquel entonces además ya habíamos demostrado que buena parte de las pruebas que Estados Unidos y Gran Bretaña habían presentado no eran ciertas"
"El caso más espectacular fue el de los contratos que, según ellos, Irak había cerrado con Níger para la importación de uranio enriquecido. Había un gran montaje sugiriendo que Irak estaba enzarzado en una revitalización nuclear y eso era una falsificación. En el aspecto nuclear las pruebas estaban en duda"
"Las agencias de inteligencia nos habían indicado lugares que debíamos inspeccionar para buscar armas de destrucción masiva. Fuimos, no encontramos armas de destrucción masiva, y así se lo hicimos saber, así que ellos deberían haber sabido que las pruebas que nos presentaron eran erróneas"
Blix apunta que hubo fallos de los servicios de inteligencia, pero también manipulación por parte de algunos gobiernos: "Creo que las dos cosas. No descubrir que el contrato con Níger era falso fue un fallo de inteligencia. En cuanto a los políticos, el paso de la simplificación a la exageración es muy importante cuando se trata de la guerra o la paz"
Relación con Al Qaeda: "No había nada en nuestro informe sobre nexos con el terrorismo. No era nuestro trabajo, sólo nos ocupábamos de las armas de destrucción masiva"
Blix recalca que los informes de la ONU no dijeron que había armas de destrucción masiva: "Nuestro último informe subrayaba que había muchos interrogantes y dejaba abierta la posibilidad de que pudiera haber armas, pero en ningún sitio se afirmaba que las había. Es lo que llamamos "no contabilizado"
El programa Hoy por Hoy, dirigido por Iñaki Gabilondo, ha emitido hoy una entrevista a Hans Blix, antiguo Jefe de los inspectores de armas de la ONU en Irak en la que sostiene que fue una "cuestión de interpretación" que los países aliados, Estados Unidos, Gran Bretaña y España se escudaran en la resolución 1441 para ir a la guerra, resolución que decidieron no someter a votación en el Consejo de Seguridad porque, en su opinión, había una mayoría en contra de entrar en guerra: "los franceses desde luego no tenían esa impresión, y la mayoría del consejo de seguridad tampoco. Hubo un borrador de resolución elaborado por Estados Unidos y Reino Unido, y con España como copatrocinador en el que la implicación era que se podía ir a la guerra, pero al final no lo sometieron a votación, sin duda porque sabían que no iban a obtener la mayoría. Así que mi interpretación es que claramente había una mayoría en contra de autorizar ninguna guerra, y que había una mayoría en contra de la idea de que miembros individuales del Consejo de Seguridad tuvieran el derecho de autorizar la guerra. La opinión de la mayoría, según mi interpretación, era que sólo el Consejo de Seguridad como un todo podría autorizar la guerra, pero que no se podía entregar esa decisión a determinados miembros, hay una gran diferencia".
Hans Blix ha recordado que solicitó más tiempo en su último encuentro con el Consejo de Seguridad antes de la guerrra para seguir con las inspecciones: "yo pensaba realmente que era deseable tener más tiempo. Hubo inspecciones en Irak desde el 91 hasta el 98, cuando el señor Butler ordenó la retirada de los inspectores. Y después nosotros llegamos en noviembre del 2002, por lo que estuvimos allí durante tres meses, y creo que eso fue muy poco poco tiempo. Los inspectores iban bien, no se les negaba el acceso a ningún sitio, incluyendo instalaciones presidenciales. Hacia mediados de enero yo creo que los iraquíes no estaban cooperando tan bien en lo sustancial, no nos daban documentos... no era tan fácil.
Pero hacia fines de enero se dieron cuenta de que tenían que ser más activos, y entonces de hecho se volvieron hiperactivos al darnos nombres de gente a la que entrevistar, nos sugirieron métodos para analizar el suelo con el fin de averiguar qué cantidad de armas químicas se habían destruído en 1991. Así que las inspecciones en ningún caso estaban en un callejón sin salida en marzo, deberían haber continuado".
Blix ha apuntado que para entonces ya Estados Unidos tenía tomada una decisión: "por aquel tiempo Estados Unidos había acumulado tantos soldados, tenían 300.000 soldados, y cada vez iba a hacer más calor por la primavera, así que no les importaba lo bien que iban las inspecciones. En aquel entonces además ya habíamos demostrado que una buena parte de las pruebas que Estados Unidos y Gran Bretaña habían presentado no eran ciertas. El caso más espectacular tiene relación con los contratos que, según ellos, Irak había cerrado con el estado africano de Níger para la importación de uranio enriquecido y que El Baradei había demostrado que era una falsificación, (y así se lo había dicho al consejo de seguridad). Fue una sensación amarga, había un gran montaje sugiriendo que Irak estaba enzarzado en una revitalización nuclear, de bombas nucleares tra vez y eso era una falsificación. Había otras evidencias en torno a los tubos de aluminio que decían que eran para la fabricación de centrifugadoras para enriquecer uranio, y sobre esto había serias dudas. Así que en el aspecto nuclear, que desde luego era el más importante, las pruebas estaban en duda".
Blix ha añadido que "he criticado y he cuestionado algunas de las pruebas que el señor Colin Powell presentó en aquél gran show ante el Consejo de Seguridad. Se referían a unos camiones que según EEUU eran camiones de descontaminación contra armas químicas y nuestros expertos no pensaban que fuera así. Y resultó que él estaba equivocado y nosotros teníamos razón. Nosotros teníamos razón, eran camiones probablemente para agua, pero no para descontaminación. Hemos dicho también públicamente que las agencias de inteligencia nos habían dado muchas sugerencias de lugares que debíamos inspeccionar para buscar armas de destrucción masiva. Fuimos a muchos de estos lugares y en ninguno de los casos encontramos armas de destrucción masiva. Y aquello se lo hicimos saber, así que ellos deberían haber sabido que las pruebas que nos presentaron sobre lugares con armas de destrucción masiva eran erróneas".
El antiguo jefe de los inspectores de armas de la ONU en Irak ha lamentado que ahora se alcen las voces que niegan haber dicho que Irak tenía armas de destrucción masiva, voces provenientes de la CIA o del propio gobierno estadounidense: "nadie estaba más equivocado que el propio David Kay, porque él estaba totalmente convencido a principios de ese año de que los camiones eran laboratorios móviles para la fabricación de armas químicas o biológicas. Y dijo públicamente que no necesitaba ver más pruebas, estaba convencido. Y más tarde se volvió más dubitativo, decía que quizás eran para la producción de hidrógeno o que quizás eran para producción biológica... y en un momento dado resulta que concluyó que eran para la producción de hidrógeno, que era lo que decía Irak.
Creo que Estados Unidos y Gran Bretaña no fueron suficientemente profundos en sus reflexiones. Asumieron que los iraquíes tenían algo, y por consiguiente tomaban cualquier cosa como una prueba en ese sentido. Fue una actitud analítica muy pobre".
En su opinión, el problema estuvo tanto en los fallos de los servicios de inteligencia, como en la manipulación por parte de los gobiernos: "no descubrir que el contrato con Níger era falso fue un fallo de la inteligencia, tenían ese documento hacía meses y no llegaron a la conclusión de que era una falsificación. La Agencia Internacional de la Energía Atómica con sede en Viena sólo necesitó un día para concluir que era una falsificación. Eso tiene que haber sido un fallo de inteligencia. También la inteligencia británica (no se si fue la inteligencia o la oficina de Blair) usaron algo que resultó ser un ensayo escrito por un estudiante de investigación. Independientemente de si fue la inteligencia o Blair, de cualquier forma lo utilizaron".
En cuanto a las manipulaciones políticas, Blix ha señalado: "creo que carecieron de pensamiento crítico. Es verdad que los políticos y los gobiernos de todos los países tienen que simplificar con el fin de explicarle las cosas a la gente, pero el paso de la simplificación a la exageración es muy importante cuando se trata de la guerra o la paz. Y la famosa declaración sobre los 45 minutos que tardarían en fabricar una bomba, del dossier británico que firmó Blair, creo que es muy ilustrativa a ese respecto. Si uno lee con precisión entiende que no se podía referir a lo nuclear, porque decía que el tema nuclear estaba en desarrollo, así que no podían llevarlo a cabo en 45 minutos. Se tenía que referir a un ataque químico o biológico. ¿Y qué significa decir que esa arma puede estar lista en 45 minutos? ¿Significaba que se tienen cohetes que pueden ser disparados, o que tienen antrax o algún arma biológica que puedes lanzar contra un tanque. ¿Es eso lo que querían decir? Creo que esto es conducir erróneamente a la opinión pública a una conclusión mucho más alarmista de lo que la realidad justificaba".
En cuanto a si sufrió presiones mientras desempeñaba su labor en Irak de Estados Unidos u otros gobiernos en los momentos previos a la guerra, Blix ha comentado: "sentíamos que tenían un enorme interés en que apareciéramos y dijéramos que identificábamos unas pequeñas avionetas como instrumentos para la dispersión de armas químicas o biológicas. Pero, ya saben, la frontera entre una conversación y una presión a veces puede ser muy fina. En la mayoría de los casos creo que nuestras relaciones con los norteamericanos fueron muy correctas, mis relaciones con Colin Powell y Condoleeza Rice, y con el embajador, eran bastante correctas y civilizadas. Hubo algunas excepciones, las contaré en mi libro".
Las justificaciones del gobierno español
Blix se ha referido a las justificaciones del gobierno español para sumarse a la guerra en las que mencionó los datos de los últimos informes de los inspectores de armas de la ONU: "nuestro último informe se había estado haciendo por dos años, y analiza todas las declaraciones de Irak en el pasado.
Todo el tiempo, sobre armas biológicas, químicas o misiles, el informe subrayaba que había muchos interrogantes, anota que muchas de las declaraciones de los iraquíes eran erróneas, y que eso dejaba abierta la posibilidad de que pudiera haber armas, pero en ningún sitio se afirma que había armas. Es lo que llamamos "no contabilizado" es decir, que habían informado en su día de que tenían armas pero después no habían sido capaces de decir exactamente qué había pasado con ciertas cantidades de esas armas. Sólo decían que las habían destruído en 1991, pero sin darnos ninguna prueba. Esto dejaba un interrogante. Lo que decíamos nosotros es que tenían o bien que presentar esas armas si existían o darnos los documentos demostrando qué había pasado con ellas".
Sobre los nexos con Al Qaeda, Blix ha señalado que "no había nada en nuestro informe sobre nexos con el terrorismo. No era nuestro trabajo, sólo nos ocupábamos de las armas de destrucción masiva. He visto a otros gobiernos (como los políticos estadounidenses, y también los británicos) asegurar simplemente "hay armas", o "se deduce que hay cantidades de armas químicas y está claro que las fuerzas estadounidenses estaban convencidas de que había armas... probablemente porque habían presupuestado cientos de millones de dólares para su destrucción, y también habían comprado trajes de protección contra armas químicas. Así que EEUU y Gran Bretaña decían que había armas. Nosotros decíamos "puede que las haya, pero no es seguro".
Blix ha calificado de "muy correctas" las relaciones diplomáticas mantenidas con el embajador español y con la misión, al igual que con el resto de los miembros del consejo de seguridad y sobre la impresión de que el gobierno español pudo haber actuado de "comparsa" de Estados Unidos en esta guerra, el antiguo inspector de armas en Irak ha señalado: "no sé mucho sobre las relaciones y las discusiones diplomáticas entre ustedes los españoles y los norteamericanos y los británicos. Bulgaria también apoyaba esa resolución, esos fueron los cuatro países, y no sabemos nada sobre quienes se retiraron. Sabemos que Estados Unidos desde luego ejerció mucha presión sobre otros países para que se sumaran a la resolución. Los franceses estaban también actuando en sentido opuesto, es parte del juego diplomático, y fue un juego muy duro antes de la campaña".
Revelaciones de su libro
Hans Blix ha escrito un libro sobre sus experiencias como jefe de los inspectores de armas de la ONU durante la crisis de Irak que se publicará a mediados de marzo: "he tratado de ser tan objetivo como he podido. Como inspectores, tratamos de tener un pensamiento crítico, de tener en cuenta todas las circunstancias y dar una explicación verdadera de lo ocurrido. Es lo que he tratado de hacer. No se trata de dar aliento a los inspectores, sino de hacer un recuento veraz, y creo que más o menos lo he conseguido. La experiencia positiva que hemos sacado de este periodo es que todo el mundo reconoce que las inspecciones internacionales son más objetivas que los servicios de inteligencia nacionales, y que la inspección internacional puede ser independiente, puede ser efectiva y puede dar resultados".




