C. Rey /El Joventut forzó la prórroga para ganar al Manresa
El Manresa vencía por seis a falta de dos minutos pero se hundió.
Chichi Creus, Dios en Manresa, el hombre que lo hizo grande y le dio la Copa en 1996, miraba complacido desde la banda. El Ricoh, su legado, el hijo del TDK, estaba en semifinales. Había dominado el partido, había jugado mejor y sólo tenía que ganarlo, lo más fácil siempre lo más difícil.
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Arrasó en el rebote (47 a 32), tiró de fábula (62% en tiros de campo) y dio más sensación de equipo. Dominaba por seis a falta de dos minutos (76-70), pero... Una mezcla de los errores de su pívot Harper Williams en los tiros libres y el acierto del Joventut en los instantes finales cambió el destino de un partido que parecía destinado a colocar en las semifinales a los manresanos.
Pero Radulovic forzó el empate con dos tiros libres y el Ricoh Manresa tuvo la última posesión para ganar, pero ni tiró a canasta.
Llegaba la prórroga, la que dicen que gana el equipo que la fuerza. Y emergió, con el don del oportunismo propio de los elegidos, la futura, la presente, estrella del baloncesto español: Rudy Fernández. Dos vuelos suyos con rectificados imposibles abrieron brecha. Sentenciaron dos triples del genialoide Digbeu, que se fue de Barcelona huyendo de Aíto y tuvo que volver a su cobijo en Badalona con la cabeza gacha, repudiado en Madrid por Javier Imbroda, ahora comentarista de televisión.
Frustración. De nada valió el serio partido del Ricoh, la buena disposición de sus nacionales (Laviña y Oliver) para respaldar a sus serios americanos, Brown y Williams. Ricard Casas (dicen que en el futuro será seleccionador nacional) planteó su partido, rápido, eléctrico, le ganó las batallas al viejo Aíto, pero acabó perdiendo la guerra.
El espíritu de la vieja e indomable Penya, representado en su futuro, el gran Rudy, y en su presente, un titánico Alzamora, el rocoso Tabak y el vertiginoso Dumas, acababa con el Manresa.
Más mérito tiene aún el triunfo del DKV Joventut si tenemos en cuenta que se presentó sin su pívot Jamie Arnold. Su enventual sustituto, Bobby Martin, tuvo una presencia testimonial y aportó poco al juego. Por todo eso, Creus torció el gesto desde su posición de comentarista al ver como su equipo perdía una ocasión de oro para seguir con vida en esta Copa. Probablemente, con él en la pista, su TDK no hubiese perdido ese partido. El pequeño Creus era muy grande y ayer el Manresa no tuvo ningún jugador de su calidad.




