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Lunes, 18 de Noviembre de 2019

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Un mes después del 11-M la policía identifica a sus autores y destapa sus vínculos

Siete terroristas muertos, 27 detenidos, 17 en prisión

Un mes después de la masacre del 11-M en Madrid, la policía tiene ya descabezado al núcleo central del comando que perpetró los atentados e investiga la presunta vinculación de los terroristas con algún grupo relacionado con Al Qaeda.

Los investigadores están convencidos de que entre las 27 personas detenidas hasta el momento tras los atentados, de las que 17 se encuentran en prisión, y los siete terroristas que se suicidaron el pasado día 3 se encuentran los "cabecillas" de la masacre que causó 191 muertes.

Pero los agentes saben que esta investigación es "complicada y difícil", según ellos mismos comentan, y no descartan que, al fallecer o ser detenidos los principales integrantes de la célula presuntamente autora de los atentados de la capital, otras "células durmientes" que pudieran estar radicadas en España intenten activarse ahora para relevarles en la yihad (Guerra Santa).

Las fuerzas de seguridad trabajan intensamente "desde el "jueves negro" que sufrió la capital, cuando diez de las trece mochilas que colocaron los terroristas con un total de unos 120 kilos de dinamita Goma 2 ECO explosionaron en cuatro trenes de cercanías, en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia.

La Policía ha estado apoyada en las labores de seguridad por miembros de las policías locales y autonómicas y de las Fuerzas Armadas ante la permanencia del riesgo terrorista.

REFORZADA LA SEGURIDAD EN ZONAS ESTRATÉGICAS

La Comisión Delegada para Situaciones de Crisis acordó el pasado 17 de marzo ampliar las medidas de seguridad en España ante la permanencia de este riesgo, que complementan al plan de prevención en materia de terrorismo que tenía ya activado el Gobierno, con el objetivo de reforzar la seguridad de los lugares de afluencia masiva de personas.

Se reforzó la seguridad de lugares como estaciones de tren, aeropuertos o acontecimientos deportivos; la protección de intereses estratégicos y "sensibles", como las fronteras y espacios aéreos y marítimos, y se incrementaron los controles en servicios básicos como los transportes, infraestructuras, telecomunicaciones y energía.

Es un gran dispositivo para un tipo de terrorismo que "no habíamos padecido", según comentan los investigadores, quienes no obstante, el mismo día de los atentados, ya encontraron las primeras pistas de esta trama.

DE LA FURGONETA AL PISO DE CHINCHÓN

Se localizó una furgoneta que posiblemente utilizaron tres de los autores de la masacre en las cercanías de la estación de Alcalá de Henares y en su interior una cinta de casete en árabe con versículos del Corán, y restos de explosivo y detonadores de cobre del mismo tipo que los utilizados en los atentados.

Pocas horas después, en la madrugada del viernes, los agentes hallaron el hilo conductor de buena parte de las detenciones que se produjeron posteriormente: una bolsa de deportes con ese tipo de dinamita plástica, que no llegó a estallar, un detonador, y un móvil cuya tarjeta prepago condujo a los investigadores a las primeras detenciones, tres marroquíes y dos indios.

Entre los primeros se encuentra Jamal Zougam, una de las personas que al parecer reclutó el presunto coordinador del 11-M Serhane Ben Abdelmajid, alias "El Tunecino", a principios de 2003 para atentar en España.

Zougam, que figura entre los al menos cinco supuestos autores materiales de la masacre -los otros son Mohamed Chaoui y Mohamed Bekkali, Abderrahim Zbakh y Basel Ghayoun, acusados de 191 asesinatos terroristas consumados, de otros 1.430 en grado de tentativa y de cuatro delitos de estragos terroristas-, se encargó presuntamente de comprar a los dos indios las tarjetas que se insertaron en los móviles para conectarlos a los detonadores de las bombas.

A partir de estas tres detenciones, se sucedieron otras, entre ellas la del español José Emilio Suárez Trashorras, quien supuestamente facilitó al grupo la dinamita empleada a cambio de droga, una de las principales fuentes de financiación de los terroristas, y dinero.

Las detenciones han estado acompañadas de registros, aunque no siempre, como pasó el 26 de marzo en una finca ubicada en el término municipal de Chinchón, cerca de Morata de Tajuña, donde los agentes, que estuvieron esperando varios días a que alguien acudiera a la casa para arrestarle, lo que no ocurrió, localizaron el lugar donde se planeó el 11-M.

Los investigadores creen que en esa casa, en la que se hallaron restos de dinamita Goma 2 ECO y detonadores de cobre, se activaron las bombas un día antes de la tragedia, así como los móviles que fueron utilizados como temporizadores.

Era el "sitio perfecto para montar las mochilas", según los investigadores; una vivienda en una finca rústica, en cuya valla habían colocado una lona para ocultar sus actividades, y que está en una zona aislada pero bien comunicada por carretera, a unos 45 de Alcalá de Henares, cuya estación, uno de los nudos ferroviarios por los que transcurren las líneas que sufrieron los atentados, pudo ser la utilizada por los terroristas para introducirse en los trenes.

SUICIDIO EN EL PISO DE LEGANÉS

Para el hallazgo de la casa de Chinchón, también fueron decisivos los móviles, al igual que ocurrió el pasado 4 de marzo para la localización del piso de Leganés.

Seis o siete terroristas islámicos (las pruebas de ADN lo determinarán) decidieron suicidarse en un piso, en el que se hallaron 200 detonadores de cobre y dos mochilas con unos diez kilos de dinamita Goma 2 ECO, al hacer explosionar entre 15 y 20 kilos de explosivos cuando miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO) intentaba entrar en la casa.

La explosión causó la muerte del GEO Francisco Javier Torronteras, además de la de los terroristas, entre ellos otro de los principales responsables de la masacre, Jamal Ahmidan, "El Chino", además de "El Tunecino", quienes el pasado 27 de marzo habían grabado un vídeo, en el que decían hablar en nombre de las Brigadas Al Mufti y Ansar Al Qaeda, y daban a España una semana de plazo para retirar sus tropas de Irak y Afganistán. La intención de los suicidas era difundir el vídeo tras cometer un nuevo atentado, que preparaban de "forma inminente", según los investigadores.

¿VOLVERÁN A ATENTAR?

Es una de las preguntas que con mayor frecuencia se hacen los españoles, sobre todo los madrileños, tras los atentados y el intento fallido contra el AVE el pasado día 2, cuando la Guardia Civil, alertada por un vigilante de Renfe, desactivó un artefacto colocado en la vía en la provincia de Toledo.

A la bomba, compuesta por 12 kilos de Goma 2 ECO, le faltaba el iniciador y tenía un cable de 136 metros conectado a un detonador de cobre.

El hallazgo de la bomba motivó que el Gobierno en funciones pusiera en marcha un dispositivo especial de seguridad para revisar toda la vía del AVE y activar un dispositivo de vigilancia permanente de los lugares más sensibles de esa línea.

La Policía continúa con las pesquisas para dar con el entramado del 11-M, busca posibles ramificaciones de la célula autora de la masacre y "peina" varias localidades del sur de Madrid y el Corredor del Henares por si los terroristas contaban con una segunda vivienda, en la que podría refugiarse algún huido.

Como huido está desde octubre de 2001, Amer Azizi, considerado jefe militar de Al Qaeda en Europa y en busca y captura por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón desde que le procesara, junto a otros, en septiembre pasado por reclutar presuntamente a marroquíes en Madrid para el terrorismo islámico radical.

Según fuentes de la investigación, a finales de 2002 o principios de 2003, Azizi, alias "Othman Al Andalusí", contactó con "El Tunecino". El primero aprobó los planes del segundo de atentar en España, pero no le pudo ayudar a reclutar adeptos a su causa, aunque sí le puso en contacto, al parecer, con Zougam.

A día de hoy, los forenses y especialistas de la Policía Científica ultiman la identificación de los suicidas -hasta ahora se ha identificado a cuatro-, que posiblemente pretendían cometer una matanza similar a la del "jueves negro" en Semana Santa en la Comunidad de Madrid, según las investigaciones.

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