El Oporto se proclama campeón de Europa por segunda vez en su historia (3-0)
El Oporto de Mourinho completó un bienio mágico con la conquista de la Liga de Campeones por segunda vez en su historia tras superar al Mónaco de Morientes (3-0) por un resultado muy abultado para los méritos de ambos, ya que los franceses se derrumbaron en el segundo acto.
Diecisiete años después, el Oporto, que entonces de la mano de Futre derrotó contra pronóstico al Bayern (1-2), vuelve a reinar en Europa gracias a su contundencia defensiva y a su máxima eficacia en ataque, virtudes que hoy sobresalieron frente a un impetuoso Mónaco, que no superó la temprana lesión de Giuly y el irrelevante partido de Fernando Morientes, su gran esperanza.
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Los 'dr`goes' redondean un ciclo irrepetible con un nuevo doblete, 'Champions' y Liga portuguesa, galardones que se unen al carrusel de triunfos de la temporada pasada, Liga, Copa y UEFA. Mourinho ha construido un equipo a su imagen y semejanza, que sabe explotar al máximo sus virtudes y aprovechar las debilidades del contrario. Lo hizo con el Deportivo y lo repitió con el Mónaco.
Los franceses, en su primera final de la máxima competición continental, no supieron reaccionar a la lesión de Giuly a los 23 minutos. Hasta entonces había sido mejor y había superado a la defensa adelantada del Oporto. El propio Giuly, gracias a su velocidad, traía de cabeza a los centrales lusos, pero sus problemas en los abductores le impidieron seguir y fue sustituido por Prso. El Mónaco empezó a caer en el juego tedioso y calculador del Oporto, y empezó a escapársele la final.
Además, los de Mourinho, que no han recibido un gol ni en semifinales ni en la final, encontraron la necesaria pizca de azar en un remate de Carlos Alberto, uno de sus jugadores más habilidosos, para abrir el marcador en las postrimerías del primer acto. Ahí se acabó el Mónaco porque la firmeza defensiva del Oporto es su mejor arma.
El Mónaco nunca estuvo cerca de la remontada porque el Oporto se lo impedía. Además, los de Deschamps confirmaron sus peores pesadillas con el segundo tanto del Oporto, obra de Deco cuando un impotente Mónaco buscaba con todo el equipo volcado el empate.
El brasileño nacionalizado portugués firmó la sentencia del choque al culminar con suma tranquilidad un buen contragolpe de Derlei. Sólo cuatro minutos después, con el Mónaco ya bajo mínimos, el ruso Alenitchev, que acababa de entrar al césped, ponía la guinda al merecido triunfo portuguès, que sólo ha perdido en la competición europea ante el Real Madrid en el último partido del estadio de Das Antas (1-3).
Ahora, los dos mejores equipos del continente en la presente temporada, Oporto y Valencia, ambos con doblete de Liga y título europeo, se jugarán el próximo mes de agosto el título de la Supercopa de Europa.
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