Wimbledon / Aplazada la jornada del miércoles por la lluvia
La lluvia volvió a convertirse en la protagonista en Wimbledon donde impidió la disputa de los partidos programados para la tercera ronda del torneo londinense, tercer 'Grand Slam' de la temporada, en el All England Club
El líquido elemento ha sido la causa de los quebraderos de cabeza de los organizadores desde el inicio del torneo el pasado lunes. Tan sólo 83 de los 128 partidos programados en la primera ronda han podido concluir en los tres días de torneo.
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En el programa de hoy estaba previsto la participación de 15 españoles entre los que Robredo, Galo Blanco, Ferrer o Sánchez Lorenzo confiaban en retomar y finiquitar los encuentros que arrancaron en la jornada de ayer. Aunque más acuciante es el duelo entre Coria y Moodie que se inició el pasado lunes y que aún se encuentra en litigio.
La lluvia ya ha provocado que los organizadores muestren sus primeros sítomas de preocupación. Así, durante las dos próximas jornadas el inicio de los encuentros se adelantarán en una hora, dando comienzo a partir de las 12:00 hora española. Del mismo modo, los partidos de dobles en el cuadro masculino, torneo todavía sin arrancar, se disputarán al mejor de tres sets en lugar de cinco.
Sin duda cualquier medida es válida con tal de acelerar un programa ya cargado de por sí. Más si se tiene en cuenta que las previsiones para la jornada de mañana tampoco son demasiadas optimistas y que las previsiones amenazan con nuevos borrascos.
El peligro de un segundo domingo con tenis, después de que este tradicionalmente fuese reservado para el descanso, amenaza el clasicisimo de un Wimbledon, que ya la lluvia le hizo en dos ocasiones adoptar esta medida de urgencia en 1991 y en 1997.
La lluvia se ha convertido en un protagonista clásico y habitual en el torneo londinense, lo que ha provocado que sus organizadores, cada vez más sometidos al imperativo de las programaciones de las distintas televisiones, hayan reconocido la neceidad de una pista con techo corredizo, que estará preparada para el 2009, tal y como sucede en el Abierto de Australia.
Aunque, curiosamente tan sólo en 31 ocasiones la lluvia impidió disputar ni un sólo encuentro durante toda la jornada desde que Wimbledon comenzó a disputarse en 1877. Un fenómeno atmosfèrico, no tan frecuente, ya que se repite como promedio cada cuatro años y que se vivió por última vez el martes de la primera semana de 1999.




