Un guardia civil, separado del servicio por montar un club de alterne
Aportó 9.000 euros al club 'La Marmota' que se inauguró en enero de 2001
El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso presentado por un guardia civil contra la resolución dictada por el Ministerio de Defensa que le separó del servicio al considerar "indigno" de la conducta de un miembro del Cuerpo participar en la explotación de un club de alterne. El agente aportó unos 9.000 euros al club 'La Marmota' que abrió sus puertas en enero de 2001.
En concreto, la resolución de Defensa, de mayo de 2002, acordaba la separación del servicio del agente por considerarle autor de una falta muy grave al observar conductas gravemente contrarias a la dignidad de la institución, que no constituyen delitos.
El agente recurrió ante Defensa esta resolución sancionadora, pero el Ministerio dictó en septiembre de 2002 una nueva en la que confirmó la anterior y contra la que el agente planteó el recurso contencioso disciplinario militar, que ha desestimado ahora el Supremo.
El Supremo declara probado que en noviembre de 2000, H.C. se concertó con el agente para abrir un negocio consistente en un club de alterne, si bien dada la condición de guardia civil del segundo, èste no debía figurar como participante en una sociedad.
9.000 EUROS Y LA MITAD DE LOS BENEFICIOS
El agente aportó unos 9.000 euros, cantidad que "'su socio' estimó bastante para que por ella obtuviera el 50 por ciento de los beneficios, ya que de su vinculación al negocio esperaba obtener mejoras en el trato con los proveedores y un tratamiento de favor por parte de los compañeros" del guardia civil.
Para la instalación del negocio, el guardia civil acompañó a H.C. en las negociaciones para la adquisición de material de hostelería e instalación de máquinas recreativas y suministradoras de cafè y tabaco, "participando en las gestiones y conversaciones necesarias para ultimar los acuerdos pertinentes, así como en la toma de decisiones".
El establecimiento, "El Club La Marmota.Ambiente cálido", situado en la carretera N-320, La Gineta-Cuenca, en el tèrmino municipal de Albacete, se abrió en enero de 2001.
"MÁS QUE UN CLIENTE"
El agente, según los hechos probados, se encargó de comprar los suministros para el local, adquisición que pagó personalmente al contado, aún cuando se facturaban a nombre de H.C., y además permanecía habitualmente en el establecimiento en "una posición que excedía de las de mero cliente, actuando con gran familiaridad en relación con las mujeres dedicadas al alterne, así como con los empleados".
La actitud del agente fue observada por las patrullas de la Guardia Civil de Tarazona de la Mancha, que comprobaron que el local no contaba con licencia de apertura y en su interior identificaron a trece mujeres extranjeras dedicadas al alterne, una de las cuales, de nacionalidad nigeriana, tenía 17 años de edad, por lo que días despuès fue detenido H.C., aunque el guardia civil se hizo cargo del negocio mientras èste permaneció en prisión.




