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PARTIDO CONTRA LA POBREZA

Partido Benéfico / Zidane,4-Ronaldo,4. Más de 65.000 espectadores le marcan un gol a la pobreza y al miedo en el Bernabéu

Madrid volvió a dar otra muestra de solidaridad y de rechazo al miedo de las bombas. 65.203 espectadores acudieron al Bernabéu para presenciar el Partido contra la Pobreza entre los amigos de Ronaldo y de Zidane. El encuentro, en el que el resultado era lo de menos, acabó con empate a cuatro.

El estadio Santiago Bernabéu acogió, 48 horas después de una amenaza de bomba, un partido contra la pobreza con un ambiente festivo, en el que fútbol y solidaridad pudieron con el miedo.

Zidane y Ronaldo se han convertido en grandes embajadores de la ONU. Congregaron a 65.203 personas que demostraron, una vez más, que la unión es más fuerte que el terror a unos desalmados que intentan, sin éxito, sembrar el pánico. Madrid se levantó de un nuevo susto con más fuerza y unión si cabe.

Papelitos de colores en el cielo, como en Argentina, recibieron a un ramillete de estrellas futbolísticas y a seguidores solidarios que intentaban borrar de su retina lo ocurrido pocas horas antes.

El exitoso desalojo del estadio dejó a todos imágenes grabadas. Los más pequeños fueron los que peor lo pasaron. No entendían por qué debían salir corriendo de su estadio tras cortar el árbitro un partido al que le quedaban palabras por decir. Los llantos se repetían entre niños que a sus mayores decían: "No vuelvo al fútbol. Hay bombas. Nunca volveré".

Por no hablar de ese padre aterrado, junto a sus dos hijos, que se negaba a abandonar el césped con el argumento de que "en el centro del campo no pasará nada. Estamos protegidos".

Hoy, la afición fue entrando poco a poco al coliseo blanco. Con respeto. Era un público diferente al que habitualmente sigue al Real Madrid. Muchos de ellos, con un poder adquisitivo menor que no se puede permitir un partido madridista de Liga ni europeo, pero con corazón para colaborar contra la pobreza y disfrutar de sus ídolos en un encuentro que apuesta por el espectáculo.

No había cánticos dentro del estadio. No había un equipo a animar. Las banderas de España se unieron en las gradas a otras de Colombia, Brasil, Irlanda, Argelia, Panamá, Inglaterra o México. Distintas nacionalidades unidas contra el terrorismo.

Comenzaron ovacionando la vuelta a casa de Fernando Redondo, viendo la reivindicación de Luis Figo hasta en amistosos con un bello gol en el que tras dos bicicletas marcó con un toque sutil con el exterior y riendo con las bromas entre Beckham y Roberto Carlos, y las carreras sin Formula 1 de Michael Schumacher.

Ronaldo y Zidane disfrutaban sobre el césped rodeados de amigos y viendo la ola de la solidaridad en las gradas. Nada frenó el ambiente festivo. Ni un espontáneo que se coló en la fiesta por la camiseta de Beckham. Los abucheos del respetable evitó que pasase a mayores e Iván Helguera quitó hierro al asunto, dando un tremendo susto a Raúl González, al asaltarle segundos más tarde por detrás como si fuese un aficionado.

Fue una noche de bromas sobre el campo, de detalles como ver a Fernando Torres vestido de blanco y en el Bernabéu, comprobar que Emilio Butragueño aún se gana con su calidad aplausos, la afición en pie ovacionando a héroes de la séptima Copa de Europa como Davor Suker y Pedrag Mijatovic o ver jugar al fútbol a un tenista como Rafa Nadal salvando el tipo en el lateral izquierdo.

En definitiva, fiesta con el deporte rey, el fútbol, que derrotó por unas horas dos duras batallas: la lucha contra el hambre y el temor al terrorismo. Madrid venció presumiendo por jugar unidos sin colores, con la camiseta de la solidaridad.

El espectáculo empezó con el pitido inicial. El cóctel estaba servido. Marcajes muy suaves, jugadores con ganas de agradar y malabaristas con el balón como Zidane, Redondo, Fernando Torres o Ailton.

Tristán se unió a la fiesta con dos goles, el primero a los cuatro minutos y el segundo a los 22 (1-3). Entre medias, los goles de Raúl y Figo, aunque lo mejor estaba por llegar para el público madrileño.

En el tiempo de prolongación del primer tiempo, Ronaldo le "sacó" un penalti a Collina. El brasileño instó a Schumacher a que lo lanzara pero éste le cedió el privilegio a Carlos Sainz.

El primero lo falló pero Collina lo mandó repetir para que se llevara el aplauso del público. Al final marcó y el Bernabéu tributó una tremenda ovación al dos veces campeón del mundo de rallys.

El partido también sirvió para presenciar a un bólido por la banda derecha como Michael Schumacher, que no le da nada mal, o a Carlos Sainz haciendo derrapajes sin coche por el campo, para ver a Rafael Nadal defenderse con los pies (le tuvieron que atar las botas antes de saltar al campo), a Emilio Butragueño dejando a un lado los despachos o a Fernando Torres de blanco en el Bernabéu y con el 23.

Taconazos, túneles, 'placajes' y disparos desde el centro del campo, mientras la afición se divertía haciendo la ola en las gradas. Hasta Pierluigi Collina se sumó a la fiesta y le dio el relevo al cuarto árbitro, Mejía Dávila, para llevar el cartelón de los cambios.

Al final, el gol de Yakin para los amigos de Zidane y de Sorin y Ricardo Costa para los de Ronaldo dejaron el marcador en 4-4.

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Zidane: "Lo único que puedo decir es gracias a la gente"

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Redondo: "Siempre es un motivo de emoción vover al Bernabéu"

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Panucci: "El dato más importante son los 65.000 espectadores"

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Suker: "De lo que más disfruto ahora es no tener prisa en desayunar"

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