Tenis / Rafael Nadal pierde la final de Cayo Vizcaino ante Roger Federer en cinco sets
El tenista español Rafael Nadal rozó la proeza de poner fin a la increíble racha en las finales del suizo Roger Federer, pero su sueño de alzarse con el torneo de Cayo Vizcaíno, segundo TMS del año y dotado con 3.45 millones dólares en premios, duró dos horas y 41 minutos, momento en el que el número uno del mundo se hizo con el tercer set e inició su remontada para acabar imponiéndose en cinco mangas por 2-6, 6-7 (4/7), 7-6 (7/5), 6-3 y 6-1, tras más de tres horas de juego.
El manacorí estuvo sensacional en los tres primeros sets. Había señalado antes de la final que si él jugaba al cien por cien y su rival no, tendría muchas opciones. Y así fue durante ese espacio de tiempo. Su 'drive', temido por Federer, destrozó al suizo y su carácter ganador y sus piernas no le fallaron.
Pero, el suizo hizo una nueva demostración de por qué es el mejor del mundo. Levantó el puño y gritó cuando se llevó la 'muerte súbita' del tercer parcial. Afianzó su juego y el cansancio de Nadal hizo el resto para que un español no apareciese en el palmarés de Cayo Vizcaíno ni para que el balear estrenase sus títulos en los Masters Series.
El inicio de Nadal fue maravilloso. El balear saltó sin complejos a la pista central dispuesto a complicar las cosas al número uno del mundo. El resultado, golpes geniales para romper rápidamente el servicio de Federer y ponerse en ventaja (3-1).
El suizo, que había advertido de la peligrosidad de las bolas liftadas de su rival, buscó el revés a dos manos para intentar llevar la iniciativa y presionar con subidas a la red. No le sirvió de nada, más errático de lo habitual, se vio con el primer set perdido en un visto y no visto (6-2).
Federer se veía en una situación desconocida para él desde hace mucho. Dominado y sin poder llevar la iniciativa pese a su multitud de recursos. Nadal rompió por tercera vez el saque y sembró las dudas entre los espectadores.
Sin embargo, fue el acicate que necesitaba el suizo. Afianzó su tenis y empezó a mover más al español, que ya no encontraba tantas opciones de soltar golpes ganadores y recibió cuatro juegos consecutivos (1-4).
El joven tenista se vio abocado al empate y demostró que también tiene carácter ganador. No se puso nervioso, rompió el saque de Federer (4-5), salvó con su servicio una bola de partido y forzó la 'muerte súbita'. Los golpes geniales habían regresado, sobre todo el
'drive', y el número uno del mundo rozó el abismo de su primera derrota en una final desde 2003.
APARICIÓN DEL CANSANCIO
La esperada reacción del frío tenista helvético no apareció. En su anterior enfrentamiento de hace poco más de un año, achacó parte de su eliminación a la fiebre, pero ahora se veía desbordado por las ganas del joven de 18 años.
Nadal logró el 'break' en el cuarto juego y se marchó en el marcador (3-1). Cualquier otro se habría rendido, pero Federer apuró sus opciones. Igualó y rozó el 'break' con cuatro iguales. Tuvo que ser entonces un nuevo 'tie-break' el que decidiese y la suerte cayó del lado del suizo (5/7).
El cansancio empezó a hacer mella en las piernas de Nadal. El español no eran tan alegre en su tenis y sus errores se multiplicaban, mientras que Federer iba creciendo por momentos y empezaba a tomar el mando en el partido.
El jugador suizo resolvió sin problemas por primera vez en todo el partido la cuarta manga (6-3). Ahí, ya parecía lanzado. El manacorí, el finalista más joven del torneo con 18 años, no bajaba los brazos, pero ya no jugaba al cien por cien, la clave para derrotar a un Roger
Federer, hombre imbatible ya en 18 finales y con un récord de 32-1, el mejor en la ATP desde que John McEnroe empezase en 1984 con un espectacular 39-0.




