Cae en Murcia una red internacional dedicada a introducir inmigrantes
Hay 18 detenidos, entre ellos varios funcionarios
La Guardia Civil ha desarticulado una red internacional dedicada a la introducción de inmigrantes en situación irregular en España en una operación desarrollada en Murcia y en la que han sido detenidas 18 personas, entre ellas funcionarios, empleados de empresas agrícolas, gestorías o empresas de trabajo temporal. En la operación, denominada "Bribón", han resultado imputadas, además, catorce personas por los delitos de tráfico ilegal de inmigrantes, falsificación de documentos, estafa y cohecho, informó hay la Delegación del Gobierno en Murcia.
La red desarticulada se dedicaba a falsificar documentos con los que los inmigrantes justificaban su permanencia en España. Así, recibían el permiso de trabajo y residencia en su país de origen, sin haber permanecido tiempo alguno en España, previo pago de 6.000 euros. De los 18 presuntos integrantes de la organización que han sido detenidos, cuatro eran españoles y quince marroquíes, según las fuentes, que explicaron que la operación se inició a finales de 2.002 cuando la Guardia Civil detectó la existencia de irregularidades en la tramitación de documentaciones para extranjeros.
Estas irregularidades consistían en el uso fraudulento de los denominados talones-foto, documentos que constituyen un trámite previo a la obtención del permiso de trabajo. Posteriormente, se pudo averiguar que estas irregularidades las estaba llevando a cabo un grupo de personas dedicadas a regularizar la situación de inmigrantes marroquíes que se encontraban en su país e introducirlos en territorio español. Se comprobó que se trataba de una red perfectamente estructurada, en la que determinadas personas se encargaban de proporcionar los talones-foto, otras hacían de intermediarios con los inmigrantes en Marruecos y otras falsificaban los documentos con los que justificaban su estancia en España.
La red captaba a sus "clientes" en Marruecos por medio de
"correos" que se desplazaban hasta allí y que normalmente eran también de nacionalidad marroquí, explica la nota. Otros "intermediarios" se encargaban de obtener pruebas o de confeccionar documentos falsos, como precontratos de trabajo, nóminas ficticias, falsos certificados de empadronamiento, certificados médicos y otros con los que acreditaban su residencia en España. Para la falsificación de estos documentos contaban con la colaboración de un médico y un abogado.
A continuación, presentaban estos documentos en la Oficina de Extranjeros, donde se daba inicio a los expedientes de regularización, con la connivencia de varios funcionarios de dicha Oficina. Una vez aprobados estos expedientes, Extranjería remitía las cartas de notificación a los interesados para que acudiesen a dependencias de Policía para firmar, estampar la huella y entregar fotos, momento en que los integrantes de la red se hacían con los talones-fotos y los trasladaban hasta Marruecos, donde se realizaban estas operaciones.
Posteriormente, regresaban a España y los hacían llegar de nuevo a la Oficina de Extranjeros, por el mismo conducto que salieron y una vez finalizado el expediente y obtenido el permiso de trabajo y residencia, volvían a desplazarse al país vecino y entregaban los documentos a los interesados, para que, ya sin dificultad, pudieran entrar en España.




