El Juventus se llevó el Joan Gamper en los penaltis
El Juventus, que sólo marcó de penalti en el Camp Nou, dos veces durante el tiempo reglamentario y cuatro para deshacer el empate (2-2) que reflejaba el marcador al tèrmino de los noventa minutos de juego, sacó el suficiente partido de este acierto como para doblegar al equipo anfitrión del trofeo Joan Gamper, el Barcelona, que tuvo como líder al joven argentino Leo Messi.
La Juventus, y Rodríguez Santiago, estropearon la noche de Messi. Pero como el Barça es así, el argentino no puede jugar en la Liga por problemas burocráticos. Fue su actuación lo más llamativo de un duelo que pareció de competición oficial. Y ahí, en ese terreno, los italianos se mueven con la soltura acostumbrada.
El Barcelona, al que señalaron dos penaltis polémicos, probó su propia medicina, la de la sin razón arbitral que últimamente sopló a su favor. ¿A que sienta mal? Pues eso. Rafa Guerrero, como asistente (es mejor cantante de 'country'), y Rodríguez Santiago, como árbitro principal de un gremio que pide más por pitar cada vez peor, se la liaron al Barça. Y empezaron pronto.
Pasados los diez minutos de un arranque insulso, en un encuentro dominado por los fastos previos que retrasaron el comienzo del fútbol, Vieira controló dentro del área en fuera de juego y Oleguer se adelantó para recortar. Increíblemente se pitó penalti. Del Piero, que quiso apurar mucho, casi lo falla, pero se doblaron las manos de Valdés.
Como ya es tradición (sucedió ante Boca y Milán), el Barça se puso manos a la obra para remontar en su Gamper. Y Ronaldinho hizo jugar a los de arriba. Destacó Messi, en una acción genial en el área (nadie sienta tan fácil a Pesotto y Cannavaro), a cuyo centro no llegó Larsson. Con intermitencias aparecieron Iniesta y Van Bommel, todo ello mientras la Juventus sacaba la dureza y convertía el amistoso en un duelo en serio. Agazapada atrás, como corresponde al 'capellismo', la Juve casi mata a los locales a la contra. Víctor Valdés se ganó, de nuevo, el respeto con su sangre fría.
Remontada insuficiente
Jorquera, Edmilson y Deco fueron las novedades de comienzo de Rijkaard en la reanudación. Van Bommel animó el cotarro con un tiro picado que sólo puede nacer de la bota de un futbolista elegido. Abbiati, el 'regalo' del Milán a la Juve, salvó el gol cantado. Se picaron los culés, enardecidos por los regates endiablados de Messi, que enervó hasta a Vieira, amonestado por pura impotencia.
Cercada la Juve, sólo era cuestión de tiempo que llegara el empate. Aunque ante un equipo italiano la cosa se suele complicar en exceso, Iniesta, en un contragolpe montado por Messi que infartará a Capello por la desnudez de su zaga, igualó con maestría en la resolución. Y entró Etoo, aclamado por el Camp Nou. Pero la gloria fue para Gio, con un chutazo de izquierdas lejano que convirtió en realidad la remontada.
La Juve, enrabietada, encontró con poca cosa el empate. Y de nuevo de penalti, muy protestado por Edmilson, que dijo despejar y no tocar a Mutu. Trezeguet no perdonó.




