Valladolid-Ciudad Real, final de la Copa del Rey de balonmano
Hace un año el BM Valladolid le ganó al FC Barcelona-Cifec la final de la Copa del Rey en Pontevedra y ahora vuelve a ejercer como su 'verdugo' en la competición del K.O. en Almería, derrotándole en la primera semifinal por 31-29 con lo que tendrá la ocasión de defender el título en la final del domingo.
El equipo vallisoletano, que dirige el también seleccionador nacional Juan Caros Pastor, se medirá en la final con el vencedor del partido entre Ciudad Real y CAI Aragón.
El Valladolid fue el que llevó el mando del partido en los primeros minutos, en un ataque apoyado en sus laterales Eric Gull (12 goles en total) y Alen Muratovic y una defensa cuyo eje central formado por Rubén Garabaya y Asier Antonio interceptaba las jugadas de Laszlo Nagy y Jerome Fernández cada vez que éstos buscaban puerta o el pase interior hacia Dragan Skrbic.
Así, no era de extrañar que el equipo de Juan Carlos Pastor superara por cuatro goles al Barca (7-3) en el minuto 10 de partido. También el guardameta José Manuel Sierra jugó un factor importante en estos minutos, en los que la ventaja vallisoletana llegó a ser de cinco goles (9-4 minuto 12).
El técnico barcelonista Xesco Espar cambió a sus 'cañoneros', dando entrada a Lars Jeppesen y a Salva Puig. Y le salió bien, puesto que un gol de Jeppesen y otro de Igor Vori desde seis metros acercaron a su equipo a un único tanto (9-8, minuto 16).
Gull acabó con la sequía goleadora del Valladolid, a quien le costaba cada vez más superar la barrera defensiva del actual líder de la ASOBAL, sobre todo por la 'ausencia' de Chema Rodríguez, marcado en este tramo de forma individual y por todo el campo por Fernando Hernández.
Pero el Barca, en inferioridad, volvió a pasar apuros. No había huecos y Espar tuvo que pedir tiempo muerto en vistas de que iba a perder una posesión por juego pasivo (11-8, minuto 20).
El larguero, los postes y las crucetas fueron un calvario para el equipo de Pastor en los instantes posteriores. Gull y Garabaya se estrellaron con ellos pero aún así la diferencia siguió oscilante entre uno y tres goles a favor del vigente campeón de Copa. Dos nuevas exclusiones hicieron a los azulgrana jugar en inferioridad durante cuatro minutos de los cinco que restaban hasta el descanso. No lo aprovechó el Valladolid, que incluso vio su ventaja de cuatro reducida a dos a falta de 33 segundos para el término del primer acto (15-13).
El Valladolid siguió por delante en los diez primeros minutos de la reanudación, merced a los tantos de Gull. Pero el Barca apretaba por momentos y de la mano de Iker Romero rebajó a uno (19-18, minuto 40). Las exclusiones favorecían ahora al Barcelona, a quien le fueron entrando prisas por coger el mando del partido.
Los pucelanos no sólo resistieron sino que volvieron a ampliar su ventaja de nuevo a tres (22-19, minuto 45). Gull seguía bastándose solo para mantener al Valladolid cerca de la final. Su décimo gol, a falta aún de doce minutos, supuso el 24-21. Pero fueron otros dos zurdos, Nagy y Víctor Tomás, los que se encargaron de dar 'vida' a la semifinal, empatando el partido a 24 (minuto 50).
Providencial fue Chema en un contragolpe como Sierra en la acción defensiva posterior y Garabaya en la jugada inmediata. El Valladolid pasó de nuevo a controlar por dos (28-26, minuto 55). El Barca presionaba ahora con Tomás y Juanín García en posiciones de avanzados y el Valladolid hacía circular el balón hasta encontrar posiciones claras de disparo. Miguel Angel Velasco marcó un gol vital (30-28), Chema recuperó un nuevo alón y Gull, el mejor del partido, marcó el definitivo.
El Ciudad Real sufre para derrotar al CAI Aragón
El Ciudad Real jugará ante el BM Valladolid la final de la Copa del Rey, que se está disputando en Almería, tras deshacerse en las semifinales del CAI Aragón por 35-33. De todos modos, el actual campeón de Europa ha tenido muchos problemas y sólo al final la mayor amplitud de su plantilla le ha permitido hacerse con la victoria tras ir perdiendo en muchos tramos del encuentro por cuatro tantos.
El CAI comenzó sorprendiendo. Pese a la baja de Hussein Zaky (obligada por la cesión del jugador desde Ciudad Real a las filas aragonesas), los de Veroljub Kosovac empezaron por delante en el marcador, penetrando con facilidad en la defensa manchega. Sin el egipcio, fueron Dalibor Doder y Mariano Ortega los que cargaron con toda la responsabilidad ofensiva.
El Ciudad Real no tenía prisa. Se limitaba a no mantenerse muy despegado de los aragoneses, encargándose de ello Olafur Stefansson, principalmente, y Siarhei Rutenka. Esa tranquilidad por coger el control del partido permitió al CAI Aragón seguir disfrutando de su ventaja, hasta de tres goles tras un tanto de Alfredo Sorrentino (10-13, minuto 20). Tres goles de diferencia que se mantuvieron en el marcador a medida que avanzaba la primera mitad, gracias a la aportación en ataque de Zoran Roganovic y bajo los palos de Pablo Hernández.
Valero Rivera colocó la máxima diferencia en este primer tiempo (14-18, minuto 26) pero la segunda exclusión de Carl Andersson la aprovechó el Ciudad Real para cambiar su ritmo de juego y recortar a dos (17-19, minuto 28), obligando a Kosovac a pedir tiempo muerto. Con dos goles a su favor se fue el CAI al descanso (18-20), permitiéndose soñar con su presencia en la final.
Los minutos seguían pasando y el CAI continuaba con serias opciones de clasificación. Aguantó las embestidas, cada vez más fluidas, de Stefansson, contestando por mediación de Mariano Ortega y de Doder (22-25, minuto 38).
Pero Rolando Uríos iba ganando terreno entre la defensa aragonesa y mandó tres balones al fondo de la red que colocaron el empate (26-26, minuto 42). Los de Talant Dujshebaev todavía tardarían un poco más en hacerse con el control ya que el CAI se resistía y mantenía la iniciativa. No lo logró el Ciudad Real hasta el minuto 49, con un lanzamiento de nueve metros de Alberto Entrerríos que supuso el 30-29.
Ahí se acabó el partido. La primera ventaja del Ciudad Real en todo el partido sería la definitiva. Tres paradas consecutivas de Arpad Sterbik y tres goles más de Entrerríos en transiciones manchegas provocaron que en un soplo el marcador se pusiera en 33-29. Los manchegos defendían con mayor intensidad, los aragoneses expiraban sus últimas fuerzas y el reloj corría.
El Ciudad Real movía de nuevo el balón con calma, esperando que pasara el tiempo manteniendo la posesión y buscando a Uríos, que si ya antes había ganado el pivote, ahora sin el marcaje de Andersson, expulsado por tres exclusiones, fue sumando más goles.




