Mundial de Balonmano / España arrasa a Qatar (41-18), pero tendrá que ganar a Chequia para pasar como primera de grupo
La selección española se dio un "festín" de goles (18-41) ante la débil Qatar. La victoria de la República Checha sobre Egipto 31-30 obliga al equipo de Juan Carlos Pastor a ganar a los checos este lunes para pasar como primero de grupo.
La endeblez del conjunto árabe, que cayó en la primera jornada por 37-23 ante la selección checa, permitió a Juan Carlos Pastor dejar fuera de la convocatoria a dos puntales básicos dentro del equipo español como son el central Iker Romero y el pivote Rolando Uríos.
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Dúo al que bien podría unirse el lateral izquierdo Alberto Entrerríos, que pese a figurar entre los catorce elegidos por Pastor, no jugó ni un solo minuto, ante la claridad del triunfo español.
Una victoria que apenas tardó en cimentarse nueve minutos, los que necesitó la selección española, tras un arranque impreciso, para adquirir un cómoda ventaja de 0-6, que dejaba clara la distancia sideral que separa a ambos equipos.
El primer gol del conjunto qatarí no llegó hasta casi el minuto diez, gracias a un lanzamiento en apoyo de Adnan Al-Ali, que sorprendió a un José Javier Hombrados, que al igual que ocurriera en la jornada inaugural ante Egipto volvió a mostrar un gran rendimiento.
Con el triunfo asegurado, el interés del choque se centró, en pequeñas historias como el debut en un gran campeonato internacional del jovencísimo extremo Víctor Tomás, que cerró el encuentro con nueve tantos.
Aunque, por encima de todo, la atención estaba en saber si el equipo español sería capaz de superar los veinticinco goles de ventaja (40-15) por los que se impuso en su anterior, y único, enfrentamiento con los qataríes en el Mundial de Portugal 2003, ya que los treinta y dos tantos (51-19) por los que derrotó España a Australia en Túnez 2005 parecían insuperables.
Doce goles de ventaja obtuvo la selección nacional (9-21) a la conclusión de la primera parte, una renta que siguió creciendo más y más en la segunda mitad hasta llegar al 18-41 final, que constituye la quinta máxima goleada del equipo español en la historia de los mundiales.




