Sarkozy confía en sus reformas y confirma que su relación con Carla Bruni va en serio
El presidente galo responde a las críticas en una rueda de prensa multitudinaria
Nicolás Sarkozy confía en las medidas ya adoptadas por su gobierno para mejorar el principal problema de los franceses: la pérdida de poder adquisitivo. En más de dos horas de rueda de prensa, sólo ha apuntado algunas nuevas propuestas como la modificación del actual sistema de cuantificación de la economía, la participación de los trabajadores en el reparto de beneficios de las empresas y varias medidas para proteger a las sociedades francesas frente a los fondos de inversión especulativos. La vida privada de Sarkozy no ha podido quedarse al margen y el presidente ha aprovechado para confirmar que su relación con la exmodelo Carla Bruni "va en serio, pero no va a ser el Journal de Dimanche quien fije la fecha", en referencia al 9 de febrero apuntado por ese diario el domingo.
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"Hay bastantes posibilidades de que vds. lo sepan cuando ya haya tenido lugar", ha apostillado para zanjar el asunto tras haber asegurado que, de acuerdo con Carla Bruni, han optado por hacer pública su relación,"por no esconderse". Sarkozy ha aprovechado también este asunto en su propio beneficio al asegurar que "significa la ruptura también en este ámbito, al acabar con el silencio y la mentira que rodeaba a la vida privada de los anteriores presidentes".
Expulsiones colectivas
Uno de los temas más espinosos de la era Sarkozy es el de la inmigración. En este sentido, defendió un sistema de cuotas para las llegadas y anunció la creación de una jurisdicción especial que se ocupe "de los derechos de los extranjeros". El presidente negó, en cualquier caso, que Francia trate a los ''sin papeles'' como "criminales", y aludió a un supuesto acuerdo tripartito con los presidentes italiano y español, Romano Prodi y José Luis Rodríguez Zapatero. "Sabe qué me han pedido los dos? Que Francia, Italia y España procedan a expulsiones colectivas", explicó.
"Política de civilizaciones"
Arropado por el gobierno en pleno, Nicolás Sarkozy ha iniciado su año político con un nuevo traje: el del presidente filósofo al defender el concepto de la "política de civilización" que avanzó en su mensaje de fin de año a los franceses como la nueva estrategia para llevar a cabo la ruptura para la que fue elegido. Una política que "sitúa al hombre en el centro de la política" y debe capacitar a Francia para enfrentarse al nuevo mundo cambiante.
En este sentido, ha hecho algunos anuncios para 2008 de alto grado simbólico como la inclusión en la Constitución de la igualdad entre hombre y mujer y otros más pragmáticos como la supresión de la publicidad en las televisiones públicas o la ampliación del G7 a las economías emergentes para convertirlo en el G13.
Referencia a Zapatero y el Rey
Nicolás Sarkozy ha hecho referencia al Presidente Zapatero y al Rey de España para justificar la visita de Estado de Gadafi a Francia por la que ha recibido numerosas críticas por no anteponer los derechos humanos a cualquier otra consideración en materia de política exterior. "No creo que Zapatero sea expulsado de la Internacional Socialista" por haberle recibido, ha ironizado el presidente francés, quien también ha defendido su actitud hacia Vladimir Putin.
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Sarkozy: "La relación va en serio, pero no va a ser un dominical el que fije la fecha"
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"¿Sabe qué me han pedido los dos? Que Francia, Italia y España procedan a expulsiones colectivas".




