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Domingo, 17 de Noviembre de 2019

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Los españoles convertimos en basura más de 300.000 toneladas de ropa al año

El porcentaje de residuos textiles tiende a crecer ya que cada vez compramos más prendas de vestir y las utilizamos durante menos tiempo

Más de 300.000 toneladas de ropa usada, mucha en perfecto estado, acaban cada año en la basura o en los contenedores que han proliferado en las calles de muchas poblaciones españolas. Ropa y calzado que, en un porcentaje elevado, se venderá después en los mercados del África más pobre.

Esa importante cifra es solo una parte de los residuos de origen textil -otra procede de la industria- que se generan en España y que suponen casi el 4% del total de los desechos que tienen origen doméstico, según estimaciones del Ministerio de Medio Ambiente.

El mismo Ministerio estimaba en 2004 que cada español produce al año más de 520 kilos de residuos.

El citado 4% tiende a crecer ya que cada vez compramos más prendas de vestir y las utilizamos durante menos tiempo, aunque también es mayor la concienciación sobre la necesidad de reciclarlas.

La irrupción en el mercado español, como en otros muchos del mundo, del textil chino, más barato aunque de muy baja calidad, ha influido en ese incremento y en el hecho de que en ciudades como Madrid organizaciones humanitarias como Traperos de Emaús hayan decidido hace tiempo no recoger ropa usada. "No tiene salida, porque quien la necesita la puede comprar nueva y a muy bajo precio", declaró un portavoz.

Los Ayuntamientos no tienen de momento la obligación de recoger los residuos textiles pero muchos han suscrito acuerdos con ONGs y otras organizaciones para que puedan instalar en las calles contenedores en los que depositar la ropa usada, junto a los de papel, cartón y vidrio.

Un contenedor por cada 3.000 habitantes

En el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR) para 2008-2015 se prevé una dotación de contenedores para la recogida selectiva de ropa vieja en la proporción de al menos uno por cada tres mil habitantes. Sin embargo, la realidad hoy está muy lejos de ese objetivo.

Estudios de la Unión Europea concluyen que los ciudadanos comunitarios -y los españoles no somos una excepción- nos desprendemos al año de entre 7 y 10 kilos de ropa, lo que ha dado pie a un "negocio" solidario a escala mundial sobre el que no escasean las críticas.

La Federación Internacional de Trabajadores del Textil ha reprochado en numerosas ocasiones que un acto solidario y generoso, como es donar la ropa que se acumula en los armarios del mundo desarrollado, se haya convertido en un negocio multimillonario.

La importancia de la colaboración empresarial

Una de los grandes compañías textiles del mundo, la española Inditex, que en 2006 puso en el mercado, en sus tiendas repartidas por los cinco continentes, más de 528 millones de prendas, produjo 2,59 kilos de residuos por cada 1.000, si bien dos años antes, en 2004, fueron 5,5. "Nuestro objetivo empresarial es seguir reduciendo esa cifra", afirmó un portavoz de la multinacional. Los residuos que genera tan millonaria producción son enviados a una planta de reciclado en la localidad alicantina de Alcoy donde, tras su clasificación por tejidos y colores, se transforman en hilo, material aislante o en tapizado para coches. "Son residuos con valor económico y salida al mercado", destacan en Inditex.

La ropa y el calzado tienen un nivel de aprovechamiento considerable gracias a la recogida promovida por organizaciones humanitarias como Cáritas, que destina los beneficios de su venta a financiar proyectos solidarios o de reinserción social y laboral de personas marginadas o en dificultades.

Modelo superado

Pero en Cáritas no hay una estrategia estatal sobre recogida de ropa usada -"el debate interno continúa, porque no hay consenso", dicen en Madrid-, y hay incluso organizaciones diocesanas que lo consideran "un modelo superado, trasnochado, de cooperación". "¿Por qué dar a los pobres lo que nosotros no queremos, cuando además se puede dar ropa nueva?", afirma un portavoz de Cáritas Madrid, quien advierte además de las "malas prácticas" de algunas organizaciones. "Es un tema caliente", insiste.

Tony Cabré, de la Fundación Formación y Trabajo, vinculada a Cáritas Barcelona, que en 2007 recogió más de 2.000 toneladas de ropa en esa ciudad y en su área metropolitana, depositadas en cerca de 200 contenedores instalados en la calle, parroquias y centros comerciales, pone nombre a esas "malas prácticas"

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