Aprender a vivir tras 24 años en el zulo 'Fritzl'
La familia comparte 70 metros cuadrados con cristales oscurecidos para adaptarse a la luz

Vista del zulo en el que el austríaco Fritzl mantuvo a su hija secuestrada durante 24 años.(Reuters)

Las víctimas de Josef Fritzl, el jubilado que encerró y violó a su hija durante casi un cuarto de siglo, se comienzan a conocer como familia y a aclimatarse a la vida en libertad, aunque la adaptación de quienes vivían en el zulo es más lenta. Para poder "regresar a una vida normal", Elisabeth Fritzl, de 42 años, y cinco de hijos fruto de la relación incestuosa con su padre, los médicos han hecho un llamamiento a que se respete su intimidad.
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La familia comparte un espacio aislado del resto del edificio, de unos 70 metros cuadrados, con los cristales oscurecidos para facilitar la adaptación a la luz de los tres encerrados en el zulo, Elisabeth y su dos hijos varones, Stefan, de 18, y Felix, de cinco.
Toma de contact en la familia
"Hablan mucho entre ellos, algo normal para personas que no se han visto durante mucho tiempo", ha dicho uno de los médicos, quien ha explicado que juntos realizan ciertas tareas domésticas, como hacer la cama por las mañanas así como preparar juntos el desayuno y la cena. Elisabeth, Stefan y Felix aún siguen con su proceso de adaptación y tratan de "superar su dificultad para orientarse con el espacio", después de haber vivido en un exiguo zulo de 55 metros cuadrados.
Para facilitar la adaptación, los expertos han dotado al espacio con los elementos que ya conocían y que habían sido proporcionados desde el exterior por su padre-abuelo secuestrador. "Tienen de nuevo un acuario, y naturalmente, los niños han recuperado sus peluches, y sus juguetes".
Una nueva piel
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DescargarFelix, el menor de los hermanos, es descrito como un niño especialmente "despierto y amigable" al que la piel se le está cambiando rápidamente a un tono normal gracias a la alimentación sana y el contacto con la luz. El médico asegura que la situación de los encerrados en el sótano no es tan mala debido a que el Josef Fritzl les abasteció con píldoras de vitamina D y con una lámpara de luz ultra violeta, para paliar el efecto de la falta de luz. Elisabeth también ha tenido contacto con sus hijas de 14 y 15 años, "adoptadas" por Josef y Rosemarie Fritzl y que no había visto desde que tenían pocos meses. El ritmo de adaptación de los tres encerrados es más pausado debido que "el tiempo transcurría muy lento" en el zulo, y Elisabeth necesita varias siestas para poder sobrellevar el día a día.
Mientras, Kerstin sigue en coma inducido con respiración asistida y en pronóstico reservado, según ha dicho Albert Reiter, jefe del equipo médico del hospital de Amstetten. Kerstin fue hospitalizada en estado crítico el 19 de abril debido a una extraña dolencia, destapando un terrible caso de secuestro y violación que ha conmocionado al mundo.




