Un náufrago en Los Andes
Eduardo Strausch, uno de los supervivientes del accidente de avión de hace 36 años en Los Andes, relata la experiencia en a Vivir que son dos días y presenta el documental <i>Náufragos</i>
Eduardo Strausch era uno de los ocupantes de la avioneta que se estrelló hace 36 años en Los Andes. Dos meses después de luchar por la vida en condiciones extremas, una avalancha los sumió de nuevo en la tragedia. "Después de haber luchado tanto, cuando nos vimos en el umbral de la muerte, sentimos un alivio", ha relatado Strausch a Motserrat Domínguez esta mañana en a Vivir que son dos días. El documental 'Náufragos' pretende restaurar en los cines la imagen que la película 'Viven' distorsionó.
Nueve personas vivieron una historia similar hace una semana. La avioneta en la que sobrevolaban la cordillera de Los Andes se estrelló. Estuvieron a diez grados bajo cero durante cuatro días. Sobrevivieron gracias a las indicaciones que el piloto les dio antes de morir.
Cuatro días, frente a 72. Los que pasaron los 16 supervivientes que salieron con vida de un accidente que este año cumple su 36 aniversario con un estreno de cine más fiel que el relatado en su día por la película Viven. El documental "ha sido algo que siempre hemos tenido en la cabeza", ha asegurado Eduardo Strausch en los estudios de Cadena SER, mientras que la película fue ideada "para impresionar con una historia totalmente distorsionada".
Cuando la muerte sabe a alivio
El documental es el pequeño homenaje que ellos mismos pueden hacerse con su propia historia. Una experiencia que a Strausch le "ha cambiado la perspectiva de la vida". "Nos sirvió de mucho ser primos, ser personas jóvenes, deportistas, de la misma edad, el mismo nivel cultural...", ha confesado a Montserrat Domínguez.
Luchar por sobrevivir era el alimento de cada día. Volver a casa y ver a su familia les mantuvo vivos. El día en que consiguieron sintonizar una de las radios y escucharon la noticia de que se habían suspendido las labores de búsqueda perdieron el aliento. Ya nadie los esperaba. Strausch lo ha recordado como "uno de los peores momentos".
Por eso cuando una avalancha destrozó de nuevo la pequeña sociedad nacida en la cordillera después del accidente, la sensación de lástima se convirtió en alivio. "Cuando nos vimos en el umbral de la muerte, en la avalancha, sentimos un alivio", ha confesado Strausch.
La lucha
Ese alimento, que era la lucha en sí misma, fue lo que la película Viven distorsionó. "Queríamos vivir, llegar a casa", ha repetido en varias ocasiones a lo largo de la entrevista el superviviente.
Una de las secuencias de ese filme recoge otro de los momentos más duros de la expedición maltrecha. "La alternativa era eso", ha señalado Strausch. Eso no fue más que alimentarse de sus propios compañeros muertos. El alimento se acabó, pero no se llevó a la esperanza consigo. "Fue la decisión más difícil de mi vida", ha recordado.
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Eduardo Strausch: "Me ha cambiado la perspectiva de la vida"




