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Sábado, 23 de Noviembre de 2019

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Ferrari amenaza con abandonar la Fórmula Uno si se impone un motor estándar

Max Mosley y Bernie Ecclestone pretenden imponer un motor único a todas las escuderías con el fin de abaratar costes

Ferrari se opone al motor único

Ferrari ha amenazado con abandonar la Fórmula 1 si la FIA decidiera estandarizar los motores de los monoplazas, una de las medidas que se han planteado para reducir costes a partir de 2010. Tras una reunión de su consejo de administación, la escudería italiana ha emitido un comunicado en el que informa de que en esas condiciones no participará en el Mundial

Las discrepancias sobre hacia donde debe ir el futuro de la F-1 son cada vez más notables y hay un punto de fricción que será difícil desencallar: la implantación del motor y el cambio únicos. Max Mosley, presidente de la FIA, y el propio Bernie Ecclestone, supremo de la F-1, pretenden imponer un motor único a todas las escuderías, o por lo menos un motor homologado con unas normas tan estrictas que no permita diferencias entre los propulsores de los distintos equipos, con el fin de abaratar costes. Algunas escuderías han mostrado ya su disconformidad: Ferrari, Mercedes y BMW no aceptarán nunca instalar un motor de otra marca en sus monoplazas.

Incluso antes de que surgieran los problemas financieros, el gasto de los equipos estaba muy por encima de sus ingresos. Es tan real el peligro que las subvenciones podrían interrumpirse. La tendencia ha provocado que los equipos que antes eran independientes pasaran a depender de los inversores individuales, al tiempo que los fabricantes dependieran mucho más de los distribuidores de sus propias empresas.

Tras el Gran Premio de China, la Asociación de Equipos de Fórmula Uno (FOTA) propuso tres medidas para paliar el exceso de gastos en el período 2010 a 2012. La primera opción de la Federación Internacional de Automovilismo se basaba en la obligación de utilizar un modelo de motor común elaborado por un único proveedor que cada equipo podría después construir basándose en el diseño anteriormente aprobado. La segunda y tercera consistían bien en la creación de un consorcio de equipos para utilizar un motor de bajo coste realizado por un mismo fabricante o bien la utilización de un motor y una caja de cambios completa e inferior a cinco millones de euros por equipo y temporada. Una última disposición incluiría también 30.000 kilómetros de pruebas y asistencia en los circuitos.

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